Sports

El equipo que usó a Paul Weller como balón de rugby

El grupo mod The Jam eran tres. El equipo de rugby The Kangaroos unos quince. La hostias fueron históricas

Recién publicado, Down in the tube station at midnight, el quinto single del grupo mod The Jam, entró con fuerza en las listas de éxitos, llegando al puesto número 15 del chart británico.

El tema fue el elegido para cerrar All Mod Cons, un álbum que llevó al grupo de gira por toda Inglaterra durante 1978. Dicho tour, por desgracia, y según contó más tarde el bajista Bruce Foxton, tuvo un antes y un después.

“Lo que pasó aquella noche jodió el resto de gira”, reconoció Foxton, “porque me dejaron las costillas hechas polvo”.

A priori, se podría pensar que Foxton hacía referencia a una pelea entre tribus urbanas rivales; no en vano, apenas había pasado un año desde que Paul Weller, líder de The Jam, había dejado KO al bajista punk Sid Vicious tras una discusión en el Speakeasy Club de Londres.

Pero qué va: en solo doce meses, y en lo que a broncas de bar se refiere, la ambición de Weller había llegado a otro nivel.

Uno en el que eres capaz de pelearte con un equipo entero de rugby.

“Estábamos en el bar del hotel tomando unas copas y Paul empezó a intercambiar improperios con un tipo”, declaró el bajista. Al parecer, algún movimiento logístico propio de tasca —mover silla, juntar mesa— había importunado al padrino de los mods.

“Al minuto siguiente, Paul se había metido en un follón del que intenté sacarle”.

Aunque, para eso, ya era demasiado tarde: “Weller terminó convertido en una pelota de rugby”.

Los hechos, ocurridos una semana antes del tercer y último partido de las Ashes Series, el torneo anual de rugby que enfrenta a la selección británica con la australiana, tuvieron lugar en Hotel Queens. Sito en Leeds, el edificio hotelero en el que The Jam tenían que dormir esa noche era el mismo en el que los jugadores australianos se encontraban descansando.

El que no podía pegar ojo, sin embargo, era Jim Caldwell, el entrenador de The Kangaroos. ¿La razón? El segundo juego se había zanjado con un 18-14 a favor de los ingleses, dejando a ambos equipos empatados. El partido de la semana próxima, así, decidiría al ganador del torneo.

Otra forma de decirlo es: Jim Caldwell, de 59 años, no estaba para hostias.

Otra forma de decirlo es: Paul Weller, de 20, sí.

Entrenador y cantante empezaron una trifulca verbal que terminó con un vaso impactando —y haciéndose pedazos— contra la cara de Caldwell, hiriéndole muy cerca del ojo derecho. Weller, que encontraba fascinante romper objetos de cristal en caras ajenas (con Vicious utilizó, por ejemplo, una botella de vidrio) no sabía lo que acababa de hacer.

“Dos de los nuestros empezaron a gritar que unos punkis (sic) habían atacado al entrenador”, declaró Max Krilich, talonador del equipo australiano, en una entrevista concedida años después al Daily Telegraph. “Estaban reuniendo tropas para bajar y darles su merecido a esos Jam”.

Krilich decidió quedarse en la cama. Muchos de sus compañeros no. El primero en socorrer a Caldwell fue Larry Corowa, de los Balmain Tigers, al que, según la versión de The Kangaroos, alguno de los Jam golpeó por detrás. “Ahí es cuando todo se empezó a descontrolar”, añade Foxton.

“Bajaron con el resto, y se volvieron completamente locos; era escalofriante. Querían, literalmente, nuestra sangre”.

Peter Moore, otro de los entrenadores del equipo, se vio obligado a bajar para calmar los ánimos de sus jugadores, ahora sedientos de sangre; a la vez, la policía llegaba al Hotel Queens.

Ahí es cuando todo se empezó a descontrolar: bajaron con el resto, y se volvieron completamente locos; era escalofriante. Querían, literalmente, nuestra sangre

Los agentes, cuyo auto terminó por exculpar a los australianos, fueron abordados por Moore con el siguiente trato: él se encargaba de calmar a sus jugadores por esta noche, pero, si The Jam continuaban en el hotel a la mañana siguiente, no podía garantizar la seguridad de los tres mods.

“Tuvimos que largarnos del hotel a las tres de madrugada”, se queja Foxton, que terminó con varias costillas rotas.

Jim Caldwell, que fue trasladado al hospital, ingresó con múltiples cortes en la cara.

Paul Weller se sentó, al lunes siguiente, en el banquillo de los acusados —la corte de Leeds dictó que fuese puesto en libertad, sin cargos.

Ese mismo día, en el Sidney Morning Herald, el periodista que redactó la noticia sobre el incidente hizo que Weller y Vicious compartieran, brevemente, misma tribu urbana.

A la semana siguiente, tras plantar cara a The Jam, The Kangaroos volvieron a enfrentarse a The Lions, el equipo británico, en el estadio Odsal Stadium de Bradford, West Yorkshire.

Siete días después, al parecer, los australianos parecían seguir sedientos de sangre inglesa: The Kangaroos ganaban el partido 23-8, acortando el punto que les faltaba para imponerse a The Lions y proclamarse así vencedores de las Ashes Series.

Y sea o no en casa, sea o no por The Jam, The Kangaroos llevan sin perder las Ashes Series desde 1978.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar