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Sports

Cinta de correr: de torturar esclavos a imprescindible para tu cuerpo

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Si la monotonía de la cinta os parece una tortura, es lógico: ese era su origen

Omar Naboulsi

07 Febrero 2017 13:04

Mucha gente que practica deporte lo tiene claro, a medida que descienden las temperaturas dejan de salir a correr a la calle para hacerlo en las cintas del gimnasio o en casa.

En una encuesta de 2016 la Sports & Fitness Industry Association (SFIA) encontró que más de 50 millones de estadounidenses habían usado la cinta de correr al menos una vez durante el último año.



Para los que la utilizan: si el movimiento monótono de la cinta os acaba pareciendo una tortura no os asustéis, ese era su origen. En sus inicios, a prinicipios del siglo XIX, la cinta era utilizada para mantener en forma a prisioneros en contra de su voluntad para que estuviesen listos para trabajar duramente.

"No puedo parar de darle vueltas al hecho de que ahora pagamos para correr en máquinas que fueron la forma más severa de castigo, aparte de la pena de muerte, durante unos 100 años", afirma en el Washington Post Vybarr Cregan-Reid, profesor de la Universidad de Kent en Inglaterra y autor del libro Footnotes: cómo correr nos hace humanos.

En el Reino Unido se siguió usando una cinta de correr más primitiva hasta comienzos del siglo XX como instrumento de castigo, cuando se produjeron protestas que veían el aparato demasiado cruel.



Resulta curioso ver cómo algo que servía para torturar haya generado más de 3,5 mil millones de ventas al por menor solo en Norteamérica.

La evolución de la cinta refleja también el cambio de la sociedad a través de la revolución industrial. Antes de ella la gente tenía trabajos agrarios que requerían trabajo físico constante, así que no había razón para hacer más ejercicio. Cualquier tipo de "deporte" provenía de la clase alta y era entendido como ocio. Para los aristócratas, el ejercicio era una ruptura con la vida sedentaria, formaba parte de ser élite.

Con el auge de los empleos en las fábricas y más tarde con los empleos de oficina, la vida laboral nos llevó a trabajar sentados. De ahí que la cinta de correr ganase enteros.

En la década de 1920, las fotos de hermosas mujeres con tacones altos en cintas de madera retratado le dieron un halo de clase y modernidad a la cinta. Treinta años más tarde, los investigadores médicos utilizaron cintas de correr metálicas con cinturones de goma para probar enfermedades cardíacas y pulmonares, encontrando la capacidad de la cinta para medir la frecuencia del corazón y los niveles de oxígeno.



Los 60 siginificaron el comienzo del uso recreativo de la cinta. Incluso el presidente John F. Kennedy inspiró a los estadounidenses a mejorar su estado físico y animó a los ciudadanos a correr en cinta.

Gracias al boom de los gimnasios en los 90 y los dosmiles, la cinta acabó siendo un producto estrella. A día de hoy se puede hacer de todo corriendo en una, como escuchar música incorporada y ver la televisión, incluso algunas llevan Wi-Fi con el que se pueden leer archivos en línea, comprar artículos o escribir correos sin despegarse de la cinta. Mil avances tecnológicos para un aparato que empezó forma de mejorar la producción esclavista.

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