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¿Hay masoquismo detrás de las carreras de obstáculos más extremas del mundo?

Dos millones de personas se juegan el tipo en este tipo de pruebas. Pero, ¿se trata de explorar los límites del cuerpo o de conseguir un reconocimiento social por sufrir voluntariamente?

Las carreras de obstáculos extremas no tienen ese nombre porque sí. Los que participan llevan su cuerpo a un punto de no retorno, a tener una sensación de la que no saben si tienen frío o calor o si van a salir vivos.

Estas competiciones se practican al aire libre, sirven para desconectar de la rutina y fomentan el compañerismo, pero pesa más el desgaste que sufre el organismo.

Gatear por túneles a rebosar de barro, sumergirse en pozos de agua helada, esquivar cortinas de cables que dan corriente o saltar sobre camas de fuego son algunas de las pruebas a las que se someten las personas que participan en estas carreras. Aunque no parezca un plan muy atractivo, parece que enganchan. Ya son más de dos millones de personas las que se juegan el tipo por todo el mundo, atraídas por el desafío de completar recorridos que te llevan a vivir experiencias cercanas a la muerte y a superar tus miedos.

Pero si tan duras son estas pruebas ¿por qué siguen enfrentándose a ellas?

Quizás estamos ante gente que obtiene placer sufriendo como nunca y no lo encuentran de ninguna otra forma, a lo mejor otros buscan reconocimiento por haber pasado fatigas indecibles y seguir de una pieza o algunos simplemente les gusta ejercitarse con este tipo de competiciones y punto.

Lo que está claro es que hay valores que se ven reforzados con esta práctica. El sentido de comunidad y la ayuda a personas que ni siquiera conocen a esforzarse física y mentalmente reconforta mucho.

"Hay un sentido de motivación, de estar entre amigos y hacerlo como un equipo", explica el doctor Mustafa Sarkar, catedrático en psicología deportiva y ejercicios de la Universidad de Nottingham Trent, en BBC.

Otro de los beneficios que apunta el doctor es que refuerza la confianza en ti mismo. "La gente que experimenta uno de estos eventos puede mejorar copiando estrategias y aprendiendo habilidades que pueden aplicar después en su vida laboral y personal, ayudándolos a hacer frente a contratiempos y desafíos".

Por esa razón muchos de los participantes de estas pruebas se sientan orgullos de mostrar sus heridas de guerra, como moratones, cortes y torceduras.

A pesar de que las carreras extremas se han puesto de moda en los últimos años, se llevan celebrando desde hace 30 años. La primera se organizó en 1987 bajo el nombre de Tough Guy, creada por un británico que diseñó un circuito en su propia casa para hacer vivir a los participantes las terribles experiencias de la Primera Guerra Mundial.

Aunque empezó teniendo un propósito recreacionista, los obstáculos han ido evolucionando con el paso del tiempo y cada vez ponen más a prueba la resistencia del cuerpo hurmano. Tanto se han popularizado las carreras que hay voces que piden su regularización. A día de hoy no son reconocidas oficialmente como un deporte, por lo que no existe un organismo oficial. De momento siguen aumentando las ofertas de pruebas extremas como la Spartan Race, Tough Mudder o Total Warrior.

¿Cuándo se las reconocerá como deporte y habrá una federación que se haga cargo de los participantes?

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