Sports

Este árbitro de la liga brasileña tiene confundido a todo el mundo

Pitó el final del Sao Paulo-Gremio y se puso a celebrar ¿un amaño?

Cuando terminan los partidos de fútbol con el pitido final del árbitro, este se suele quedar con un rostro serio. Como mucho de alivio si la tarde ha sido muy dura.

Esta inexpresión mientras saludan a los jugadores la ha roto Ricardo Marques Ribeiro, un árbitro brasileño al que le ha podido la efusividad. Su alegría tras rematar este partido de la liga brasileña le ha dejado con la duda a más de uno:

No se trata de un cualquiera. Marques Ribeiro es juez internacional de la FIFA y por eso fue el encargado de dirigir este enfrentamiento entre Sao Paulo y Gremio de Porto Alegre, pero su reacción ha despertado sospechas de amaño.

Se trataba de un partido importante, ya que Gremio está al acecho del Corinthians –líder de la competición- y el Sao Paulo está metido en la zona de descenso. Acabaron empatando a uno, un resultado que les sirve de poco a ambos.

¿Alivio del árbitro por no perjudicar demasiado a ninguno?

¿Resultado pactado?

Marques Ribeiro justifica su reacción diciendo que es debida al trabajo bien hecho. Sin más. "Solo intentaba exteriorizar mi satisfacción por el deber cumplido. Sé que no es el procedimiento habitual, que lo normal es pasar desapercibido. No pensé que tendría esa repercusión", dijo ante los medios en el túnel de vestuarios.

A sus 38 años -19 como árbitro profesional-, no se cortó y dio los detalles del por qué de su celebración. "Realizamos un buen trabajo, el juego exigió mucho de nuestro equipo. Era un clásico con equipos en situaciones distintas en la tabla, sabíamos de las dificultades, pero pusimos en práctica lo que planificamos. El resultado fue positivo”.

Sus explicaciones no han sido válidas para los seguidores del Gremio y del Sao Paulo, que siguen con la mosca detrás de la oreja por un posible apaño.

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar