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Sports

Autoestima gracias al gol: así se cocina un exorcismo a la napolitana

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Más que una ciudad, una tribu. Más que un equipo, un estado de ánimo. Harta de insultos y tópicos, Nápoles saca músculo político

Ignacio Pato

15 Febrero 2017 17:18

"Vedi Napoli e poi muori", escribió Goethe en el XVIII sobre el sex-appeal de Nápoles.

"Ve Nápoles y después muérete... de asco o de un disparo": así completa hoy la frase un chascarrillo antinapolitano. Ambas hablan de la posiblemente ciudad peor narrada de Europa, que ahora se enfrenta al Real Madrid con su ejército simbólico más preciado, la SSC Napoli.

"La imagen de la ciudad ahora es Camorra, basura y decadencia, y antes era pizza, música y sol. Cuando hay un poder fuerte de la Camorra, la delincuencia se mantiene más o menos baja, está controlada. Cuando hay detenciones, faltan alternativas. Por eso muchas veces se 'apoya' a la criminalidad, porque proporciona una seguridad parecida a la que da aquí la Guardia Urbana", nos dice Marco Rossano, sociólogo residente en Barcelona desde hace años y uno de los 10.000 napolitanos que viajarán al Bernabeu.


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Un niño observa la restauración del mural más conocido de Nápoles, en los Quartieri Spagnoli


Además de despejar con este voleón el primer tópico de la ciudad, Rossano forma parte de la comunidad extranjera más grande de Barcelona: 25.000 italianos de los cuales se estima que un tercio proceden de Nápoles y sus alrededores. Cuando juega el Napoli, es casi imposible coger sitio en el bar Blau. "El fútbol es muy importante para nuestra comunidad. Nos reunimos allí, hablamos napolitano, comemos comida napolitana, escuchamos música napolitana y vemos al Napoli", resume. Combaten así la napolitudine, una palabra única que define la nostalgia de los hijos del Vesubio que han dejado su tierra yendo normalmente hacia el norte o el oeste.

Es una herida acrecentada por los insultos. A todo napolitano le han llamado terrone o le han descrito con términos como cazzimma o scugnizzo, expresiones que aluden a comportamientos egoístas, casi asociales.

El cliché sube de temperatura en los estadios del país, especialmente del norte, donde a todo napolitano se le desea la muerte con el cántico xenófobo 'Vesubio, lávales con fuego'. Aun así, la partenopea es la afición italiana que más fama de agresividad tiene.

El escritor e investigador napolitanista Angelo Forgione lo desmiente con datos. "El Observatorio Nacional sobre Manifestaciones Deportivas del Ministerio del Interior es claro: las aficiones envueltas en más actos violentos son las de la Lazio, con 5, Brescia con 4 y Ascoli y Roma con 3. Quien más heridos ha causado con ultras del Ascoli, 17, seguidos de Roma, Lazio, Brescia, Inter y Juventus. Quien tiene más miembros con el acceso al estadio prohibido es el Bari, la Roma, el Brescia, la Juve y finalmente el Napoli. Y no nos olvidemos de que Ciro Esposito, la última víctima en el fútbol, era napolitano y le mató un romanista de extrema derecha", afirma el autor de libros como Made in Naples o Dov'è la vittoria.


'Oje vita, oje vita mia, oje cor 'e chistu core': Maradona canta en napolitano ''O surdato 'nnammurato'


Nápoles es intensa y rica en simbolismos... que también se los han intentado robar.

Una de las peores humillaciones fue ver a la afición del archirrival rico del norte, la Juventus, cantando como burla 'O surdato 'nnammurato, himno emocional de la ciudad. "Como si nos quisieran quitar hasta eso, quizá porque ellos no tienen identidad, a mí no me hace falta recordar todo el rato que 'O Sole Mio no es italiano, sino napolitano", apunta Rossano, que admite que en los últimos tiempos, a causa de los ataques, quizá los napolitanos se hayan cerrado más sobre sí mismos. Este movimiento de repliegue, lejos de desembocar en un localismo simplista y folclórico, está dando lugar a corrientes político-culturales que apartan banderas italianas del San Paolo y las sustituyen por las borbónicas del Reino de las Dos Sicilias.

Desde que se fueron los Borbones y nació la unidad de Italia, el sur perdió toda su primacía cultural, económica y financiera y adquirió un rol negativo (Gennaro De Crescenzo)

"La afición ha adoptado el escudo de las Dos Sicilias como símbolo identitario. Incluso el club ha abrazado la simbología con camisetas y sudaderas oficiales que han sido un récord de ventas", cuenta Forgione. De fondo, el estado soberano borbónico que entre 1734 y 1861 hizo del sur de Italia y la isla de Sicilia una de las naciones más prósperas de toda Europa.

El Movimiento Neoborbonico existe y está organizado desde 1993. Su meta es reconstruir la historia del sur y con ella el orgullo de ser meridionales, según su presidente Gennaro De Crescenzo. "Desde que se fueron los Borbones y nació la unidad de Italia, el sur perdió toda su primacía cultural, económica y financiera y adquirió un rol negativo", nos dice De Crescenzo, que también habla de un futuro "sur independiente y unido, o al menos confederado con el resto de Italia".


"Primero bandidos y luego emigrantes", canta Eddy Napoli en el himno meridionalista 'Malaunità'


Pero, ¿reivindicar una casa real denostada incluso en el actual estado español? Rossano, también fundador del movimiento político MO! Unione Mediterranea, matiza: "Nadie quiere volver a 'poner' a los Borbones, a pesar de haber sido mejores aquí que muchos políticos. Reivindicamos el punto en el que se detuvo nuestra historia. Esa bandera es un símbolo de la última vez que fuimos independientes". Para Forgione, la aproximación   al tema es similar. "No reivindico la monarquía, reivindico el papel de Nápoles en la historia de Italia y de Europa, y trato de llevar mi ciudad al centro de la cultura europea actual, que es el sitio que merece".

"Cuando se piensa en monarquías, pensamos en la derecha, pero a nosotros nos interesa el discurso cultural, no el político. Uno de nuestros eslóganes es 'ni de derechas, ni de izquierdas: ¡del sur!'", afirma De Crescenzo.

En librerías y platós de televisión —pero también en ámbitos académicos— el neoborbonismo es, en palabras de De Crescenzo, un "trend". No es difícil verle a él mismo, o a Forgione, o al escritor bestseller de revisionismo meridional Pino Aprile, disputar encendidos debates que desnudan temas tabú para la unidad italiana como la de los lager o prisiones piamontesas. Aprile, en su libro Carnefici (Verdugos), habla de más de medio millón de "hombres robados al sur" en el proceso del nacimiento de Italia. Muchos pagaron con su propia vida.


Si consideramos que el sur de Italia y Grecia son los territorios más pobres de la Eurozona y que el Napoli es el único club de estos territorios que llega lejos en Champions, podemos entender lo que significa el Napoli para el fútbol moderno




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El lager de Fenestrelle, en Piamonte, recordado por el San Paolo en el minuto 61 (por el año 1861) con motivo de la visita del Torino


Desde entonces, sostiene De Crescenzo, "no tenemos los mismos derechos que el resto de italianos: trabajo, servicios, infraestructuras, oportunidades o esperanzas. Antes no éramos un pueblo emigrante. Hoy Nápoles se identifica con la suciedad y la maldad, con Camorra y con Gomorra", dice en referencia al éxito de la ficción de Sky sobre el libro de Saviano. "Mucho espacio para esta Nápoles y poco para la de la belleza, quizá es porque un pueblo humillado es más fácil de colonizar".


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"Siamo figli del Vesuvio, forse un giorno esploderà"


Emerge entonces el papel del Napoli como ejército desarmado, simbólico, de la autoestima de la tercera urbe más grande de Italia. "Lo dijo el entrenador Villas-Boas cuando nos enfrentamos a su Chelsea: Nápoles no es un equipo, es el estado de ánimo de una ciudad entera", interviene Forgione. "Es el único gigante del sur, el único que puede disputar los primeros puestos de la Serie A mientras los otros equipos meridionales a duras penas aguantan en la categoría. Si consideramos que el sur de Italia y Grecia son los territorios más pobres de la Eurozona y que el Napoli es el único club de estos territorios que llega lejos en Champions, podemos entender lo que significa el Napoli para el fútbol moderno".

El Napoli es una selección nacional, quien lo niegue niega la realidad de un lugar con facilidad para parecer irreal. Solo allí puede ocurrir que alguien, tras ganar el scudetto del 87, cuelgue en el cementerio una pancarta dirigida a los muertos con la frase 'lo que os habéis perdido'. Irreal y atemporal, como la definición que de los napolitanos dejó un admirado Pasolini, hijo del norte: "son una tribu, una tribu que ha decidido no rendirse a la llamada modernidad. Son napolitanos hasta el final. O sea, irrepetibles e irreductibles".


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Los héroes de la tribu son muchos, de Diego a Hamsik, de Vinício a Gennaro Iezzo, el portero que acompañó al equipo a tocar fondo hasta la C1 y subió con él a la A. Como Iezzo, la parroquia del San Paolo no negocia su compromiso azzurro. Con creatividad, además, porque en Nápoles se inventó un cántico moderno que ha hecho furor en otros campos.

Fue hace año y medio cuando una de las curvas adaptó un clásico del pop ochentero italiano, L'estate sta finendo, de Righeira. Como un exorcismo gigantesco, justo en el minuto 85 cuando las piernas de los jugadores flaquean, la tribu canta:

Un día de repente, me enamoré de tí

mi corazón latía, no preguntes por qué

el tiempo ha pasado y yo sigo aquí

y ahora como siempre, defiendo la ciudad

Que es, por supuesto, una canción de amor y resistencia.







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