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Este país ha acabado así de fácil con la violencia de los padres en el fútbol

Más de 1600 padres se han sumado ya a esta iniciativa simple pero efectiva

"Me avergüenzan tus gritos. No quiero que vengas más a verme, lo paso mal". Este tipo de frases las dicen miles de niños cada fin de semana cuando acaban sus partidos. Son los chavales que cargan con la cruz de aguantar a unos padres que en lugar de animar a sus hijos se pasan cada minuto de los encuentros insultando a los rivales, machacando a los árbitros y buscando el enfrentamiento con los demás padres.

Hartos de este tipo de conductas en el fútbol de formación, tres clubes de Estocolmo -el Djurgarden, el AIK y el Hammarby- han llevado a cabo una investigación para saber cuánto afecta a los futbolistas jóvenes el comportamiento de sus padres viéndolos jugar.

En una encuesta donde participaron 1016 adultos, el 83% asegura "haber visto a otros padres presionando de más a sus hijos, o criticando árbitros y entrenadores alzando la voz”.

En los campos de otros países europeos, como España, se dan casos de peleas entre padres finde sí, finde también.

Los tres clubes suecos, que mantienen una sana rivalidad deportiva, decidieron lanzar un "código de conducta" para evitar que los casos de comportamiento agresivo por parte de cabezas de familia cause problemas psicológicos o brotes de violencia entre los niños. Está demostrado que estos enfrentamientos tienen un efecto negativísimo sobre la salud y bienestar mental de los menores, que acaban por estar más atentos a lo que sucede en la grada que en el propio juego.

De hecho, pueden generar pequeños traumas de infancia, sin tener en cuenta que los niños aprenden por observación.

En cuanto al código de conducta, anuncia lo siguiente:

"Yo, como padre, haré todo lo posible para apoyar a mis niños, a otros niños, a los entrenadores, a los árbitros y a otros padres durante los entrenamientos y durante los días de partido mediante una participación positiva".

Más de 1600 padres ya lo han firmado y han pedido que se estampen camisetas con su mensaje para difundirlo, además de recibir el apoyo de otros equipos y jugadores de la liga sueca.

Está claro que con una campaña de concienciación no es suficiente, pero puede ser importante si se suma a otras iniciativas, como el proyecto de la Federación Holandesa de Fútbol: impuso un modelo de autoarbitraje en el fútbol de formación, con los niños tomando decisiones continuamente y los padres a 20 metros del césped.

El proyecto funciona desde 2015, aunque muchos padres no comprenden por qué no pueden estar cerca de sus hijos. En el comportamiento está la clave.

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