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Sports

Un futbolista confiesa el asesinato de su madre y de su hermana

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Nadie en su círculo cercano pensaba que Solomon Nyantakyi, que ha estado convocado en la Serie A italiana, fuese capaz de hacer algo así

Omar Naboulsi

13 Julio 2017 12:06

Parma FC/Flickr

El ghanés Solomon Nyantakyi ha confesado el asesinato de su madre y de su hermana después de que la policía le detuviese en la estación norte de trenes de Milán.




Con 21 años y después de ser la gran promesa de los juveniles del Parma, huyó durante la noche del martes tras quitarle la vida en su propia casa a Nfum Patience, de 43 años, y a su hermana, Magdalene Nyantakyi, de 11. Estuvo desparecido durante 12 horas antes de que las cámaras de seguridad de la estación de Parma le grabasen.



Fue el hermano mayor de Solomon, Raymond, el que llegó primero a la escena del crimen y se encontró los cadáveres de su madre y de su hermana al volver a casa.

Se ha filtrado que Solomon utilizó un objeto contundente, probablemente un cuchillo, pero no hay nada oficial.

Este centrocampista ghanés llegó a entrar en varias convocatorias del primer equipo del Parma para los encuentros de la Serie A en la temporada 2014/2015, aunque en los últimos años bajó su rendimiento a causa de una depresión y acabó jugando en la Segunda y Tercera División italiana. El técnico del Parma que confió en él para el máximo nivel, Roberto Donadoni, se acuerda de él y no se cree lo sucedido.

"Recuerdo a Salomon, entrenó con nosotros en Parma. Yo le metí en el primer equipo, en el banquillo, más de una vez", explica en La Gazzetta dello Sport el ahora técnico del Bolonia.



"No es fácil enmarcar el carácter de un joven jugador de fútbol en un equipo, pero recuerdo que era un chico tranquilo y callado. Era difícil ver lo que podía pasar por su cabeza. Él vino a través de los juveniles del Parma, era buen centrocampista, pero cuando el club entró en quiebra no sé que camino siguió. La primera pregunta que me viene es por qué lo hizo. En condiciones mentales normales tal gesto es inconcebible, en la base sólo puede haber un ataque de locura".

No es el único que se ha quedado en shock. Cristiano Lucarelli, que vio su mejor fútbol en aquel equipo juvenil siendo su entrenador, coincide en la -aparente- bondad de Solomon.

"Estoy sin palabras: Salomon era un chico tranquilo y muy callado, no era capaz de hacerle daño ni a una mosca, pero sufrió depresión. En un año le oí hablar dos veces", dice Lucarelli, que intentó ayudarle el año pasado cuando era entrenador en Tecera División."Yo sabía de sus problemas, y lo llamé para jugar en el Tuttocuoio hace un año. Después de quince días entrenando dijo que lo dejaba, que echaba de menos a su familia. Ahora estoy molesto".



A pesar de todo, nada justifica este doble caso de violencia de género.

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