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Ramos se enfrenta a aficionados de "su" equipo, pero ¿tiene razón?

Parte del sevillismo no soporta a Sergio Ramos. Él no entiende por qué... aunque no es tan difícil hacerlo

Solo dos hechos nos impiden hablar del partidazo que hizo ayer el Sevilla: la enésima remontada del Real Madrid para no perder —40 partidos seguidos sin caer— y el gesto desafiante de Sergio Ramos a la grada norte sevillista.

Ramos tiró el penalty del 3-2 a lo Panenka y marcó. Hasta ahí cosas que ya le habíamos visto al defensa madridista. Su forma de celebrar el gol es lo que reveló una amarga rabia, la que siente Ramos por no ser reconocido por la zona del Pizjuán que ocupa el grupo Biris Norte.

Dio la espalda a ese fondo para señalarse el nombre en la camiseta. Sí, los Biris ya sabían que les había marcado un gol un chico nacido en Camas, pueblo desde el que casi se puede llegar andando a la capital andaluza. Un hijo de la cantera hispalense que debutó con 17 años en el Sevilla. Duró solo dos años en el Pizjuán: se fue al Madrid con 19 años por 27 millones de euros de Florentino Pérez.

A continuación, Ramos hizo una especie de gesto de perdón al resto del estadio y volvió a señalar al fondo de los Biris, a girarles la espalda y a señalar su nombre. La pitada ya era descomunal.

Los gritos de 'Sergio Ramos, hijo de puta' eran tan masivos y evidentes que los comentaristas de TV hacían lo que podían para no mencionarlos directamente.

El divorcio viene de lejos. En 2009 los Biris sacaron una pancarta que decía "Ramos, un apellido y dos hijos de puta", en referencia también a René, su hermano y representante. Nunca le han recibido bien en Sevilla.

Y Ramos está harto. Harto, como dijo ayer, de que insulten "a su madre, a su mujer y a sus hijos". También recordó que "Rakitic y Alves son dioses aquí, y a mí me insultan". Esa última frase, en la que se compara con dos exsevillistas queridos por la afición del Sevilla sin haber salido de la cantera, deja claro lo que no funciona con Ramos. Los medios de comunicación, principalmente desde Madrid, no dejan de recordar lo injusto que es el desprecio a Ramos cuando fue "un jugador que dejó un montón de dinero en el Sevilla". Lo que no dejó fueron títulos, se fue antes de contribuir a lo que sí contribuyeron Rakitic y Alves: la época de mayor felicidad del aficionado sevillista. Ambos, croata y brasileño, se fueron llorando de Sevilla. Ramos, al final del verano de 2005, sin rueda de prensa.

Ramos se explicó anoche mandando un SMS a un periodista de Cope, Manolo Lama. Los medios de Madrid han arropado al defensa madridista. Uno de ellos, Marca, apunta directamente en su portada digital a quienes presuntamente insultaban a Ramos.

Mientras, el jugador no desaprovecha ocasión de recordar lo sevillista que se siente. Anoche también: quieren que le entierren con una bandera del Sevilla y otra del Real Madrid.

Son sentimientos. Y también los hay en una grada.

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