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El gallego que conoció a los Kennedy, jugó con Pelé y cenó con Sinatra

A Santiago Formoso Nueva York le pareció una Galicia grande. No se imaginaba lo que le esperaba

Santiago Formoso abandonó su Galicia natal a finales de los 60 junto a su familia, al igual que muchos compatriotas de la época. Con solo 15 años se plantó en Nueva York sin tener ni idea de hablar inglés. Ni siquiera hablaba gallego, lo aprendió ya estando en EEUU.

De pequeño, en Vigo, había jugado al fútbol en el Santa Mariña y cuando llegó a NY siguió su carrera, primero en el instituto y después como futbolista profesional llegando a jugar en el NY Cosmos de Pelé.

A día de hoy es un hombre hispanoestadounidense de 63 años con un acento gallego que ni 40 años en New Jersey han podido borrar. Aún recuerda cómo llegó a tierras americanas con sus padres y sus dos hermanos. "Para mí aquello era como una Galicia grande, había como 10.000 gallegos, sin exagerar", explica en el documental Alén do Cosmos, donde el periodista Pedro Pablo Alonso relata su historia y que se proyecta hoy en el Offside Fest de Barcelona.

Gracias a su habilidad y velocidad como extremo izquierdo consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Pennsylvania en unos años donde su padre trabajaba de cocinero en Long Island y su madre cosía en una fábrica de ropa.

Su talento le pagó sus estudios y le hizo jugar con la selección olímpica estadounidense, con la doble nacionalidad en el bolsillo. "Involucrarte en el sistema olímpico conllevaba codearte con la flor y nata del teatro, el cine, la música, la política... Fui un privilegiado, de repente un día conocí a los Kennedy".

Su primer equipo fue el Connecticut Bicentennials, donde empezó a ser reconocido por el gran público hasta debutar con la selección absoluta, con la que solo jugó siete partidos por pelearse con el seleccionador. Se casó con una cheerleader que le echó cuatro veces de casa para acabar volviendo otras tantas y a día de hoy están a cargo de un negocio de alquiler de limusinas.

En 1978, ya reciclado como lateral izquierdo, Formoso fichó por el Cosmos para la gira de despedida de Pelé. "Él ganaba en un partido lo mismo que yo en todo el año. Pero el que corría era yo y él iba al banco con el cheque", cuenta en el documental.

Aquellos años vivió el glamour de la Gran Manzana. Jugó con Cruyff, Neeskens, Beckenbauer, Carlos Alberto, Chinaglia y  compartió habitación con el propio Pelé, aunque dice que el jugador que más le impresionó fue Garrincha. "Coincidí con él en unos partidos de exhibición en Brasil. Tenía más de 40 años, veinte kilos de más, una cajita de cerveza encima y no había quien lo frenara. Y eso que jugaba contra veinteañeros. Yo me preguntaba qué tenía que ser con 20 años en Botafogo. Un monstruo", explica Formoso.

Tuvo el privilegio de vivir en primera persona el auge del New York Cosmos, un fenómeno mediático que acabo convirtiendo el "soccer" en un efímero espectáculo de masas a finales de los 70.

El presidente del Cosmos lo era también de la productora Warner Bros. Espectáculo y fútbol a servicio del público. "Juntó los dos mundos. Convivíamos con los artistas. Nosotros íbamos a sus conciertos y ellos venían a nuestros partidos. Y después salíamos a cenar y demás. Así conocí a Dustin Hoffman, Al Pacino, Sinatra, Mohamed Ali, Liza Minnelli… Incluso Kissinger y los Rolling Stones, que tenían un equipo de fútbol en Philadelphia".

Dos años después se fue a jugar a Los Ángeles Aztecs, rechazando ofertas de Barça, Madrid y Deportivo de La Coruña, hasta que se retiró en 1985.

También jugó una temporada al fútbol sala, que en aquella época estuvo de moda. Se jugaba en las canchas de hockey sobre hielo con una moqueta encima. Algo horrible, ya que se filtraba el agua y jugaban con mucha humedad. Pero con lo que le sigue apareciendo una sonrisa en su cara es cada vez que recuerda los años del Cosmos.

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