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Un político ruso quiere convertir las peleas entre ultras en un deporte

Dos grupos enfrentados, 20 guerreros por bando y un estadio con las gradas llenas. Así se imagina Igor Lebedev esta polémica disciplina

A grandes males, grandes soluciones... o por lo menos que no sean los mismos trámites burocráticos de siempre. Eso es lo que ha debido pensar el diputado ultraderechista ruso Igor Lebedev, que ha hecho una propuesta para "acabar" con los problemas del país con sus ultras futboleros.

¿Cómo?

Explotando el conflicto. Lebedev quiere legalizar sus peleas y convertirlas en un deporte con espectadores. Una propuesta que aparece después de que un grupo de aficionados rusos haya prometido "un festival de violencia" en el Mundial que se jugará el año que viene en su país.

Ya se vio de lo que eran capaces en sus enfrentamientos contra aficionados ingleses en las calles de Marsella durante la Eurocopa'16.

Esas trifulcas inspiraron a Lebedev, que también es directivo de la Federación Rusa de Fútbol, para elaborar una serie de reglas para el draka (“pelea” en ruso): 20 combatientes por cada equipo, desarmados, en un estadio. Gladiadores sin escudo ni espada.

En declaraciones para la web de su partido nacionalista LDPR, Lebedev asegura que las peleas organizadas “podrían reconducir la agresividad de los aficionados en una dirección pacífica”. También afirma que este deporte sería ejemplar para los aficionados ingleses, a los que define como “indisciplinados” y “malos luchadores”.

Para el vicepresidente de la Duma, Rusia sería un país pionero, ya que podrían atraer a miles de personas a ver las peleas. Su idea es que los aficionados de una determinada nacionalidad escojan un contrincante, lleguen a un acuerdo entre ambos grupos y se establezca la fecha y el estadio en el que se produciría la disputa. Como las peleas que habían en el instituo después de clase pero a gran escala y lleno de hooligans.

No es la primera vez que Lebedev lleva la contraria a la opinión pública con sus puntos de vista sobre los ultras. De hecho, animó a sus compatriotas en las reyertas de la Eurocopa : “Chicos, bien hecho, ¡seguid así!”, animaba a los rusos a través de Twitter.

Lebedev se ha dado cuenta de que se puede sacar beneficio económico de unos actos que llevan produciéndose desde hace décadas sin que nada ni nadie haya podido cortarlos. Por no hablar de la cantidad de mensajes políticos que se podrían filtrar en un recinto deportivo donde se enfrentarían grupos de animación con sus respectivas ideologías.

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