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Las Olimpiadas hacen revivir a Río su noche más terrorífica

Las autoridades colocan el pebetero cerca de la iglesia donde hace 23 años 10 policías mataron a 8 niños de la calle

¿Qué ha pasado con los mendigos de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria?

Una pregunta parecida se hacen muchos habitantes y comerciantes de esta zona del centro de Río. Desde que el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ubicó el pebetero de la antorcha olímpica en la Iglesia, la zona está repleta de Policía Militar y los mendigos han desaparecido de las inmediaciones.

Esta limpia de jóvenes sin hogar revive involuntariamentepara muchos cariocas el recuerdo de la Masacre de Candelaria, la noche en la que 10 policías militares abrieron fuego indiscriminado contra jóvenes que dormían en el suelo cercano a la iglesia. 8 murieron.

Río revive, gracias a los Juegos, una de sus noches más terribles: la Masacre de Candelaria

Todo viene de la decisión del Comité de instalar dos pebeteros en estas Olimpiadas. Uno estará encendido en el estadio de Maracaná exclusivamente para la ceremonia inaugural de los Juegos y se apagará al acabar el acto. El otro estará muy cerca de la Candelaria y permanecerá prendido durante todo el campeonato. El fuego llegará hasta allí cuando se apague el de Maracaná gracias a la magia y a la improvisación.

La reubicación de personas sin hogar es una práctica habitual por parte de los gobiernos cuando se acerca la fecha de un evento deportivo importante. Los mendigos de las zonas céntricas o elegidas como sedes son expulsados o llevados a albergues para no ensuciar la imagen de la competición. En Brasil ya conocen el proceso.

La 'reubicación' de personas sin hogar es una práctica habitual antes y durante grandes eventos deportivos  

Sin ir más lejos, la Secretaría de Desarrollo Social brasileña ya llevó a centenares de mendigos a diversos albergues durante la Copa del Mundo de 2014. Muchos sospechan que están utilizando la misma estrategia en los Juegos.

La Candelaria se encuentra en la zona cercana al puerto, recién rehabilitada para la celebración de los JJOO. Durante la noche del 23 de julio de 1993 dos coches se detuvieron en la rotonda que rodea la Iglesia. Sus ocupantes eran 10 policías militares que sacaron sus armas y mataron a tiros a 8 jóvenes que estaban tumbados en el suelo.

Las víctimas vivían en los soportales contiguos a la iglesia. De los 8 asesinados, 6 eran menores. De los 10 policías, 7 fueron enjuiciados y 3 condenados. Cada 23 de julio se rinde homenaje a aquellos chicos. Eran meninos da rua, el término con el que se conocía a los niños criados en la calle en el Brasil de los 80.

Hace 23 años diez policías militares mataron a tiros a ocho jóvenes que dormían en el suelo al lado de la Candelaria  

Esta desaparición de mendigos resulta paradójica. El espíritu olímpico que a priori representa la concordia y el respeto mutuo, ha ido coleccionando en su edad moderna una serie de ciudades maquillladas temporalmente donde los indigentes no ensucian su imagen internacional.

En la Candelaria, por ejemplo, se preguntan si esta no será una paz social artificial para sus meninos da rua.

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