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Sports

"El club más odiado" puede quedarse sin Champions por su modelo de fútbol-negocio

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Una inversión de 100 millones de euros que podría resultar estéril

Omar Naboulsi

23 Febrero 2017 13:45

El sueño del RasenBallsport Leipzig de jugar la próxima temporada en la Champions League por primera vez en su historia puede esfumarse.

La reglamentación de la UEFA dicta que dos equipos con el mismo propietario no pueden disputar la misma competición. Es el caso del conjunto alemán y el RB Salzburgo, que tienen el mismo dueño: la multinacional de bebidas energéticas Red Bull. Es más, ahora mismo sería el equipo austríaco el que jugaría la Champions League por conseguir una mejor clasificación en su liga, ya que es el líder destacado y el Leipzig ocupa la segunda posición de la Bundesliga.



Para escurrir el bulto, el Salzburgo asegura que Red Bull ya no es formalmente el propietario del club y que solo mantiene un acuerdo de patrocinio. De esta manera no vulneraría el reglamento de la UEFA, pero el organismo puede considerar que los dos clubs son interdependentes.

Sin embargo, el presidente del RB Leipzig, Oliver Mintzlaff, no entiende por qué a su equipo se le puede prohibir participar en la Champions. “No hay nerviosismo en el club. Tampoco hay señales de la UEFA. Si nos clasificamos deportivamente, no hay ninguna razón para dudar de nuestra participación en competiciones internacionales el próximo año”.

Por otra parte, para muchos aficionados de Alemania el RB Leipzig representa los vicios del fútbol moderno y su mercantilización despreciando la cultura y los valores tradicionales, lo que ha llevado a que el equipo reciba protestas y rechazo en muchos estadios alemanes.



Desde que en 2005 Red Bull se hiciese cargo del SV Austria Salzburgo, su influencia en el mundo del fútbol no ha dejado de crecer. Austria, Nueva York, Brasil o Ghana son los países en los que la compañía ha comprado un equipo y lo ha relanzado hasta los primeros puestos de sus respectivos campeonatos.

Fue en 2009 cuando la empresa dirigida por Dietrich Mateschitz se hizo con el Markranstädt, un modesto club de la quinta división del fútbol alemán por unos 350.000 euros. Nada más llegar al club, los impulsores del proyecto futbolero de Red Bull cambiaron el escudo, los colores e incluso el nombre de la entidad que pasó a llamarse RasenBallsport Leipzig, además de mudarse de residencia al Zentralstadion de Leipzig bautizado ahora como Red Bull Arena.

Hasta el momento han invertido algo más de 100 millones de euros y la mitad han ido destinados a la incorporaciones de jugadores, consiguiendo 4 ascensos consecutivos y siendo el séptimo club alemán que más ha gastado en fichajes desde la temporada 2014-2015.



Aunque su presidente lo niegue, el Leipzig utiliza al Salzburgo como un filial donde formar a sus jóvenes promesas. De hecho, en las últimas temporadas hasta 13 jugadores del Salzburgo han hecho las maletas para jugar en el Leipzig.

También hay que decir que el Salzburgo no siempre ha salido perjudicado de su vínculo con los alemanes. El mejor ejemplo es el caso de Marcel Sabitzer en verano de 2014: el futbolista jugaba para el Rapid de Viena y su contrato contenía una cláusula por la que no podía fichar por ningún equipo de la liga austriaca. El RB Leipzig lo fichó por dos millones de euros y lo cedió acto seguido a su socio de Salzburgo.

En ese mismo periodo de fichajes sucedió lo mismo con otro jugador diferente, Massimo Bruno, que fue fichado del Anderlecht y cedido inmediatamente. Puro mercadeo.

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