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Sports

Quien ama no olvida: Maradona vuelve a reinar en Nápoles

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Éxtasis y tickets de 336 euros agotados: crónica de la vuelta del Diego a la ciudad donde jamás morirá

Ignacio Pato

16 Enero 2017 18:19

En un bar de Nápoles es posible tomarte un espresso admirando la reliquia más pagana del planeta: un pelo.

No uno cualquiera. El pelo milagroso del Diego. El 10. D10S. El rey de la ciudad, y solo con mencionar que hablamos de Nápoles es banal decir que lo hacemos de Maradona.



Maradò, pronunciado a la napolitana. El culpable de que muchos chicos de cerca de 30 años se llamen Diego. O Armando, o los dos a la vez. Hace exactamente tres décadas, el argentino estaba llevando al Napoli a un estado de conciencia alterado también conocido como ganar el Scudetto. Precisamente ahora acaba de aterrizar en Nápoles para participar en una obra de teatro que conmemora el 30º aniversario de aquella liga.

No es que Maradona no pueda dar un paso por la ciudad: es que simplemente el hecho de estar dentro de determinado hotel convoca a cientos de chicos y chicas a la puerta. ¡Ole, ole, ole, oleeee, Diego, Diegooo! corean. Y le cantan "Mamá, ¿sabes por qué me late el corazón? He visto a Maradona, mamá, y me he enamorado". Es una canción que sus padres cantaban en los 80: ellos no habían ni nacido.

Mucho se habla de las sustancias estimulantes que pudieron marcar su carrera —¿es su caso el peor? ¿nos llevaríamos sorpresas si se hicieran controles antidoping en parlamentos o consejos de dirección de multinacionales?—, pero poco se recuerda la verdad: que Maradona es en sí mismo un estimulante. Un "sí se puede" viviente.


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"En una ciudad dañada desde la Unidad de Italia y también desde la II Guerra Mundial, Maradona, ha sido un ejemplo para nosotros. Vino a decirnos que podíamos batir al Norte rico en un campo de fútbol. En cuanto llegó, advirtió las diferencias sociales que hay en Italia y entendió que su misión no era solo deportiva", dice Angelo Forgione, escritor y periodista napolitano y napolitanista. "Si hoy sabemos que podemos volver a ganar al Norte y ganar de nuevo el campeonato es porque Diego demostró que es posible".

¿Podría haber sido cualquier otro club? Imposible. Maradona llegó a una club que venía de sufrir años de insultos clasistas, casi xenófobos, muchos procedentes de gradas de un triángulo económico italiano —Turín, Génova, Milán— cuya gasolina era la fuerza de trabajo del Sur. La baja autoestima se contraponía a la inclemencia deportiva de la Juventus del magnate de la FIAT Agnelli y a la inmediata compra del Milan por el empresario mediático Berlusconi. El día en que el Napoli ganó a la Juve con un gol mágico de Maradona, toda Italia supo que algo había cambiado: Nápoles ya no ponía la otra mejilla. Y por una vez demostraba que, si atendemos a los tópicos, la "mentalidad artística" no era inferior a la "mentalidad industrial".


Diego Maradona y Napoli, una historia de amor que cumple 30 años GettyIm...


Y el ídolo, ¿podría haber sido cualquier otro? En absoluto. La historia de amor de Nápoles con Maradona hace sospechar del destino al más agnóstico: no solo el caracter expresivo de Diego, también su físico le haría pasar por un napolitano en la calle. 70.000 personas fueron a ver su presentación, sin partido, cuando el argentino solo había regalado un intangible a la ciudad: la voluntad de venir. Muchos pescadores, otros tantos vendedores de salami, las amas de casa, ya intuían algo.

"Los napolitanos aman a Maradona y él, que no estuvo cómodo en Cataluña o Andalucía, ama a los napolitanos como a los argentinos. Nápoles le ha elegido como rey, a este hombre del pueblo venido desde la pobreza a liberar la ciudad", afirma Forgione. El departamento de Sociología de la Universidad abre investigaciones sobre la relación mutua entre jugador y ciudad.

Maradona ha vuelto a Nápoles. Cuando sale del hotel, saluda a la gente golpeándose el pecho en el lado del corazón. Tira besos. Junta las manos, mira al cielo. Las entradas para la obra de teatro se agotaron en horas, hace días, incluyendo las primeras filas de 336 euros en el precioso Teatro San Carlo.



Altas esferas de Italia rabian. No entienden. ¿El teatro de ópera más antiguo del mundo escenario de una obra basada en un futbolista pecaminoso? ¿Maradona en la casa de Rossini y Donizetti? El veterano crítico Francesco Canessa ha llegado a denominar lo de hoy como trash. Basura. "Maradona en el templo de la cultura ideado por Carlos de Borbón", interviene Forgione. "El rey de Nápoles de hoy, que hizo de la ciudad capital del fútbol el 10 de mayo de 1987, en el teatro del rey que hizo a Nápoles capital cultural de Europa el 10 de mayo de 1734. Es el destino".

Luigi de Magistris apoya. "Estoy por un teatro popular, no de las élites", ha dicho el actual alcalde. Ese es el único cargo que le falta a Diego en Nápoles. Será porque no quiere.

Los napolitanos ya llevan más de tres décadas demostrándole que chi ama non dimentica. Quien ama, no olvida.


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