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“Solo practicamos footbag 8 personas en España y yo soy la única mujer”

Las increíbles habilidades de Paloma Pujol con una pelota solo son comparables a la precariedad con la que tiene que defender su condición de campeona mundial

Paloma Pujol es la actual campeona del mundo de footbag, aunque no tiene los medios suficientes para seguir compitiendo en su disciplina.

Para los que nunca habían oído hablar del footbag, se trata de un deporte minoritario que se lleva practicando desde 1972 y que consiste en "tocar" con los pies una pelota rellena de acero (el hacky sack) sin dejar que caiga al suelo: una mezcla de fútbol, voleibol y malabares.

En su faceta de freestyle, hay que dar toques al hacky sack sin que llegue al suelo puntuando la dificultad, la variedad, la precisión de los movimientos e incluso la coreografía, como si fueran ejercicios de gimnasia artística.

A sus 30 años, Paloma tiene la posibilidad de revalidar el título en el Mundial de Praga’18 y también de conquistar el podio en otra modalidad como es el fútbol freestyle.

Se trata de dos campeonatos a los que no quiere renunciar y por eso ha presentado su proyecto a la plataforma de crowdfounding “EllasSonDeAquí”, una iniciativa de apoyo al deporte femenino, donde las deportistas amateurs o profesionales tienen un espacio donde hacerse notar si necesitan financiación para poder practicar su deporte.

Necesita recaudar 2.000 euros para participar en ambos mundiales.

“Yo quiero ir a los dos mundiales, ya que gané el Mundial de footbag en Dinamarca’15 y soy la única española que practica el fútbol freestyle. Ajustando el presupuesto, con 2000 euros los dos viajes son posibles”, explica Paloma.

En su proyecto, Paloma presenta un video en el que podemos apreciar las virtudes de esta autodidacta del footbag, que lleva practicando la  modalidad desde hace más de 12 años y a la que accedió por pura casualidad, cuando jugaba con sus amigos del barrio a evitar que una pequeña pelota de ganchillo tocase el suelo.

A partir de los pequeños trucos y técnicas que le enseñó un conocido, Paloma fue mejorando por si sola y acabó debutando en el Mundial de París.

“Empecé jugando con mis colegas en la calle con balones artesanales de hacky. Cuando vi a unos chavales de Madrid jugando a footbag me puse a ello y en un año estaba jugando un Mundial”, nos cuenta.

Muy pocas personas en España se dedican al footbag, que en el Mundial reúne a más de 300 deportistas de diferentes nacionalidades contra los que Paloma tendrá que defender su título de campeona mundial en tan solo unos meses.

“Somos 8 personas las que practicamos footbag en España y yo soy la única mujer”, confiesa Paloma.

En cuanto al fútbol freestyle, el que lleva 3 años practicando, cree que puede ser una modalidad más atractiva para conseguir financiación, ya que es más vistoso por naturaleza y se tienen que hacer trucos con el balón de fútbol. Sin embargo, el panorama en cuanto a lo económico se refiere, es terrible.

“No me dieron nada por ganar el Mundial de footbag, los que viven de esto es gracias a los sponsors que tienen. En República Checa hay 3 jugadores que pueden vivir del footbag. Cuando tienen los viajes para competir, sus marcas se lo pagan”, añade Paloma.

“Yo no tengo patrocinadores. Juego en la calle, paso la gorra, doy clases a niños y actúo en cumpleaños para sacar algo de dinero con el freestyle. Todo lo que gano con el freestyle, lo vuelvo a invertir en él”.

Si los patrocinadores "pasan" de los participantes de estas modalidades, los medios de comunicación les dan aún menos bombo. Ninguno se interesó cuando Paloma ganó el Mundial ni ninguno se ha preocupado porque pueda ir a representar a España en una competición internacional, mostrando así el desapego del mass media a los deportes minoritarios.

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