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Sports

Bombas contra la carne: el legado eterno del Ali vs Foreman

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El mejor combate de boxeo también pasará a la historia por la crónica y las imágenes que dejó

Omar Naboulsi

24 Febrero 2017 15:41

Kinshasa, 30 de octubre de 1974. Son las cuatro de la mañana hora local y el mundo entero está pendiente de un ring africano presidido por el retrato gigante de Mobutu, el dictador del Zaire, que ha patrocinado el combate aceptando el horario matador de la pelea por el contrato con la televisión americana. 

“Ali bomaye, Ali bomaye" (Ali, mátale, Ali, mátale), grita la afición. A un lado el ídolo desafiante de toda una generación, Muhammad Ali, con 32 años y ya ex número 1 del mundo. En el otro extremo del cuadrilátero, George Foreman, 24 años, con una pegada terrible y favorito para la pelea.



Ambos eran de mundos diferentes a pesar de que los dos naciesen en los EEUU. Ali aprovechó la estancia en el país africano, el mismo donde Joseph Conrad situó El corazón de las tinieblas, para empatizar con sus habitantes y difundir el orgullo de la raza negra, entrenando públicamente. A Foreman se le tenía recelo. Llegó al país con guardaespaldas y sus tres pastores alemanes. Parecía una lucha entre la libertad del pueblo africano y la represión belga en el Congo.

Para muchos, en aquella madrugada se disputó el mejor combate de la historia del boxeo. Han pasado casi 43 años y no se ha visto nada igual por la calidad de los púgiles y el contexto social de la pelea. Una ocasión así merecía ser contada con maestría.

Por suerte para el legado de "The Rumble in The Jungle", también tiene la considerada mejor crónica de boxeo de siempre. El escritor estadounidense Norman Mailer se encargó de relatar el combate y convertirlo en una obra de arte. Tanto que su crónica ocupó un libro entero llamado El combate, publicado en 1975.



Cuarenta años después salió al mercado una nueva edición a cargo de Taschen del libro abreviada y acompañada de las imágenes de los dos fotógrafos que mejor retrataron a Ali y Foreman tanto en el cuadrilátero como en su vida privada: Neil Leifer y Howard L. Bingham.

Mailer convirtió el ring en literatura. La pasión que sentía por el boxeo le atrapaba. De hecho, durante el rodaje de la película Maidstone, que él mismo escribió y dirigió, le pegó un puñetazo y le arrancó un pedazo de oreja de un mordisco al actor Rip Torn. Lo de Mike Tyson con Evander Holyfield pasó 27 años después.



Esa intensidad con la que sentía el boxeo hizo que El combate fuese una obra maestra. Ya sea analizando los movimientos de los púgiles, explicando sus personalidades o reflexionando sobre el alma africana y americana de cada uno de los boxeadores, Mailer retrata cada arista de la pelea del siglo a la perfección.

Era un hombre inquieto, hambriento por conocer a las figuras de las que tenía que escribir luego. Tanto como para acompañar a Ali a correr de noche por la selva. Este es un extracto de la conversación que mantuvieron en plena carrera.

"Cuando había recorrido cerca de un kilómetro, Ali dijo:
- Estás en muy buena forma, Norm.
- No tanto como para hablar- respondió sin separar los dientes.
- ¿Qué edad tienes, Norm?
Respondió en dos resoplidos:
- Cincuen… taiuno.
- Cuando yo tenga cincuenta y uno no tendré fuerzas ni para correr hasta la esquina –dijo Ali–, ya me siento cansado."

En El combate, Mailer relató las 24 horas previas al combate de Ali. Sus excesos y rarezas, genialidades y fogonazos de un mito. Aunque fue el belicismo de sus frases por la necesidad de plasmar en papel imágenes contundentes lo que elevó la calidad literaria de la crónica:

"Foreman avanzó para aniquilarlo. Empezó un bombardeo que hacía recordar los combates de artillería de la Primera Guerra Mundial. En ese reducido campo de batalla Foreman lanzó ráfagas de cuatro, seis, ocho y nueve golpes pesados, furiosos y resonantes (…), auténticas bombas dirigidas al cuerpo, trallazos a la cabeza (…). Volvió a la carga bombardeando", escribe Mailer en su obra.



Esa "vuelta a la carga" es un gran resumen del combate. Ali utilizó una estrategia que dejó al público sorprendido. Pese a la fama de la fuerza de los golpes de Foreman, Ali permitió que le pegase indiscriminadamente.

Incluso le decía al oído "¿eso es todo lo que tienes?". Los brazos comenzaron a pesarle a Foreman, que que se quedó sin fuerzas en el octavo asalto por soltar tantos puñetazos. En ese momento Ali contraatacó y le envió a la lona con poderosos golpes. Ganó Ali, y también la literatura y la fotografía universal.



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