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Sports

'Un giorno all'improvviso': la historia de la canción que canta media Europa

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No conocemos a nadie inmune a este estribillo

PlayGround

15 Febrero 2017 15:08

Si uno ve esta portada, se le pueden ocurrir muchas cosas pero no que la canción tenga demasiado que ver con el fútbol.



Y sin embargo, L'estate sta finendo (El verano está acabando) es el origen del último gran éxito en lo que a cánticos en un estadio se refiere. El tema fue un éxito en 1985, cuando gracias a él el dúo Righeira conquistó el -fuera de Italia ignoto- Festivalbar. Pero, cuidado, porque en el haber de Righeira hay otros dos éxitos ochenteros de sombrilla y coca-cola: Vamos a la playa y No tengo dinero. L'estate sta finendo, la que nos ocupa, es una aquelarre de sintetizadores, laca y patillas finas.

La canción permaneció como clásico de recopilatorio de fiestas italianas durante casi tres décadas, hasta que a finales de 2014 se cantó en el estadio del L'Aquila Calcio, la ciudad en la que murieron 308 personas en el terremoto de 2009. La letra ya no iba de ocasos estivales, sino de orgullo local: Un giorno all'improvviso / m'innamorai di te / il cuore mi batteva / non chiedermi perché / di tempo ne è passato / e siamo ancora qua / e oggi come allora io tifo L'Aquila.

Desde esa localidad de los Abruzos se contagió a la afición del Genoa y especialmente a la del Napoli, ambas hermanadas. La primera hinchada lo canta a modo de coro-contracoro entre los dos fondos del Luigi Ferraris, mientras que ha sido en el San Paolo napolitano donde Un giorno all'improvviso se ha viralizado.



Dos cosas muy importantes cambian en la versión del estadio del San Paolo. El genérico y último 'io tifo Napoli' se cambia por el identitario 'difendo la città' y es en el minuto 85, cuando solo quedan cinco para que el partido acabe, cuando surge desde la grada. Es el jugador número 12 hecho aliento. No es raro ver a los Reina, Insigne, Hamsik o Albiol acercarse después del partido a la curva a saltar mientras se canta. Es el último hit de una grada que cuenta ya con coros míticos como Ho visto Maradona o Siamo figli del Vesuvio. Desde allí, se han escuchado adaptaciones en Oporto, Toronto, Tenerife o el Vicente Calderón, y en Nápoles se han hecho incluso camisetas con la letra y se han colgado carteles en el centro de la ciudad.


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Y no solo en las gradas. Que Un giorno all'improvviso es un fenómeno cultural lo demuestra el hecho de que la música pop haya intentado monetizarlo a través de una adaptación de la cantante y tifosa napolitana Lena Lane.


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