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Solicitudes de FB, desayunos y gimnasio: las 5 mejores charlas de madrugada de la temporada

Antoni Daimiel y Guillermo Giménez, más que comentaristas de la NBA, son un fenómemo internetero de la comedia española

Los valientes que se quedan a ver la NBA a menudo saben que en cualquier momento puede aparecer un momento de debilidad en el que se cierran los ojos un instante y todos los esfuerzos para ver el partido se van por el sumidero en cuestión de segundos. Bebidas azucaradas y algo de picar son los remedios que suele utilizar el aficionado al basket para no caer en el mundo onírico a las 3 o a las 4 de la mañana.

En España hay dos personas que se encargan de entretenernos, en especial cuando los partidos mueren porque un equipo se distancia demasiado en el marcador y la emoción es, como el dietista de Charles Barkley, inexistente.

Antoni Daimiel y Guillermo Giménez se han convertido en dos referentes no solo baloncestísticos, sino también humorísticos del país. Sus conversaciones sobre temas cotidianos con un punto sarcástico hacen que los espectadores se queden embobados escuchándoles hablar hasta de qué comieron ayer. Sus mejores momentos en las retransmisiones de esta temporada ya son un notable fenómeno internetero.

Veamos el top 5 del año.

En este partido Giménez y Daimiel acaban discutiendo sobre las ventajas de poner el modo avión de noche para que nadie te pueda molestar, y que además se puede programar el despertador en el móvil, aunque "siempre es mejor ponerlo en la mesilla para levantarte y no tener la tentación de dormir 5 minutos más", tal y como dice Daimiel.

Antoni Daimiel prefiere denunciar una conducta sobre las solicitudes de Facebook. "Me hace gracia la gente que acepta solicitudes de gente que no conoce y luego se queja de que no les comenta nada", analiza el comentarista con atino.

En cambio, en este encuentro hablan de desayunos porque se preguntan si los Warriors van a salir sobaos' -dormidos- en su partido contra Orlando Magic porque llevan 20 años sin jugar las 12h de la Costa Este, o lo que es lo mismo, las 9h en San Francisco.

Según los dos periodistas, hace 30 años todos desayunábamos lo mismo: galletas, tostadas, cereales o cruasancitos, y se ponen a repasar una batallita de su viaje a las Finales de la temporada pasada. "El Café Central de San Francisco es la Capilla Sixtina del desayuno", aconseja Daimiel a todo el mundo.

Guillermo Giménez le sigue con una confesión: "Habiendo bocatas de cachopo, solo desayuné cruasanes".

A mitad de temporada el entrenador de los Cavs, Tyronn Lue, quería vender la moto a la prensa y ensalzar la figura de los Celtics, diciendo que en aquel momento eran más dificiles de vencer que los Warriors.

Los comentaristas no pudieron resistirse y dejaron un par de frases para el recuerdo: "Ha querido vender polvorones en el desierto", ironizó Daimiel, mientras que Giménez dijo que "quiso vender un Calippo en Alaska".

Si Lue les llega a escuchar, se le quitan las ganas de seguir destilando falsa humildad.

Una noche tuvieron tiempo hasta para hablar de la ruta del bakalao. Todo por culpa Jonathon Simmons, el jugador de los Spurs que según Giménez "parece un chulo de esos que lleve música electrónica siempre".

"En la época de la ruta del bakalao la gente ponía la música en los coches a todo meter", le dice Giménez a Daimiel en plan remember.

"Me robaron el coche una vez y fue en Gandía, apareció en un campo de naranjos", cuenta Daimiel aprovechando que hablan de la fiesta en tierras valencianas. Sin embargo, Giménez tiene su propia teoría sobre el robo. "Fueron a por ti. Te lo robaron por ir escuchando a María Dolores Pradera", le vacila el narrador, acusando a Daimiel de no escuchar música electrónica.

Por último, en un partido se pusieron a comentar las situaciones que acaban repitiendo los usuarios de los gimnasios, aprovechando que Lamar Odom pidió ingresar voluntariamente en una clínica de desintoxicación.

"Esperemos que no haga como esa gente que se apunta al gimnasio, paga, va un día y no vuelve a ir", advierte Guillermo Giménez, aunque el que retrata por completo a los gimnastas de un día es Daimiel:

"Luego está el que alquila la taquilla y deja el champú, el gel, las zapatillas para la ducha pero cierra la taquilla y no vuelve a ir. Después tienen que abrir la taquilla con unas tenazas".

Giménez sigue tirando del hilo hablando de esos individuos que no van al gym para hacer deporte, sino para ligar.

"También están los que tienen alma de picaflor de gimnasio, que el primer día se queda decepcionado porque no hay mucha chica salada. Están un año apuntados y no saben qué es el press de banca". Mejor explicado, difícil. Y a las tantas de la madrugada, imposible.

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