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Sports

Nos hemos reído de él más de 40 años. Y no se lo merecía

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La escena más 'ridícula' de los mundiales esconde una espantosa historia

Ignacio Pato

02 Diciembre 2016 13:38

Mundial de Alemania'74. Brasil le gana 3-0 a Zaire y quedan solo 5 minutos para el final. El árbitro pita una falta contra los africanos. La típica formación de la barrera, los brasileños pensando cómo tirarla y ocurre esto:



Un defensa zaireño sale como un tiro desde la barrera y patea el balón lo más lejos posible. Amonestado por el árbitro por este acto de randomismo radical, aun le pide explicaciones. El sujeto en cuestión es Joseph Mwepu Ilunga.

Durante décadas la acción de Mwepu se ha explicado en una sola dirección: perteneciente a la primera selección subsahariana en jugar un mundial, sencillamente no se sabía una de las más elementales reglas del fútbol. La teoría, impulsada por los medios de la época, hizo fortuna como ejemplo de comedia condescendiente en tiempos de una traumática —para las potencias invasoras— descolonización.

Por supuesto, era errónea. No solo Mwepu y sus compañeros conocían de sobra el reglamento, sino que fue un acto de supervivencia consciente. Zaire había perdido, en el mundial, 2-0 contra Escocia —cuyo pelirrojo capitán Billy Bremner se pasó el partido llamando 'negros' a los africanos— y 9-0 contra Yugoslavia. El siguiente era Brasil y en esas que en el hotel donde se hospedaban los futbolistas aparecieron los hombres de Mobutu Sese Seko, el dictador de Zaire.


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Sostenido por Bélgica -a quien pertenecía el país que antes de llamarse Zaire se llamó Congo Belga- y la CIA, Mobutu había dado un golpe de estado contra el gobierno democrático y socialista de Patrice Lumumba en 1960. La cleptocracia de Mobutu secó riqueza y vidas en el país hasta 1997.



Justo antes del partido contra Brasil, decíamos, los hombres de Mobutu llevaron un mensaje a los futbolistas. Para el dictador, lo que estaban haciendo en Alemania era 'una vergüenza nacional'. Les lanzó un ultimátum: no recibir más de tres goles si querían seguir enteros cuando volviesen a Zaire.

Con 3-0 en contra y faltando 5 minutos contra la campeona del mundo Brasil, lo único que querían los jugadores, en particular Mwepu, era una mezcla entre perder tiempo, llamar la atención, protestar y que acabase ya todo: salvar el pellejo. Mwepu, además, ni siquiera tenía que haber estado en el campo.


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En el partido contra Yugoslavia, golpeó al árbitro pero este le confundió con su compañero N'Daye, a quien expulsó. "Los árbitros no nos distinguen, ni siquiera lo intentan. Solo ven nuestro color. Mi compañero le dijo que había sido él, pero no quería escucharnos. Lloré terriblemente aquella injusticia", dijo después N'Daye.

Lo lograron Mwepu y sus compañeros. Salvaron la vida. Al volver a su país, las autoridades les condenaron al desprecio más absoluto. Unos murieron en la indigencia, otros acabaron sus días como refugiados lejos de su tierra.

Joseph Mwepu Ilunga falleció el año pasado en Kinshasa a los 66 años.


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