PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Sports

Cuando la plantilla del Barça intentó dar un "golpe de Estado"

H

 

Spoiler: 14 jugadores fueron despedidos y fue el origen del porno blaugrana

Ignacio Pato

22 Junio 2017 17:13

El Motín del Hesperia. Así se le conoce a una rebelión que cambió el curso del futbol moderno. Y no, no lo protagonizaron presos comunes ni el Hesperia era una cárcel.

El Hesperia era un hotel de uno de los distritos de más alta renta de Barcelona, Sarrià-Sant Gervasi, desde cuyo salón dio la mayoría de la plantilla del FC Barcelona una rueda de prensa que traería cola. Era el 28 de abril de 1988 y el capitán Alexanko lee una nota firmada por todos los futbolistas, menos (por convalecencias y ausencias) por López López, Lineker y Schuster. Piden nada más y nada menos que la dimisión del presidente Josep Lluís Núñez.

A Alexanko le flanquean especialmente pesos pesados del vestuario como Víctor Muñoz y Calderé, y el entrenador Luis Aragonés. La prensa les observa y escucha sin acabar de creerlo. ¿Qué estaba pasando en el modélico club motivo de orgullo y ejército desarmado -tal y como lo llamó Vázquez Montalbán- de Cataluña?

"Hemos perdido toda confianza en un presidente que nos ha decepcionado como persona y humillado como profesionales", leía Alexanko. Acusaba a la directiva de poner en contra de los jugadores a la afición, de quien estos no consideraban que Núñez estuviera a la altura. "Visca el Barça", acababa la nota.



Hablaron Carrasco, Aragonés, Moratalla, Julio Alberto, Clos, Cristóbal, Zubizarreta, Calderé... Este último llegó a decir que estando en el filial barcelonista cobrando 38.000 pesetas de la época, subió a pedir un aumento de sueldo y que le ofrecieron dos chicles para que se callase.

El problema era de pasta. El club les había recomendado, denunciaban, dos contratos, uno federativo y otro para los derechos de imagen. Hacienda, poniéndose a trabajar a pleno pulmón aquellos años, había detectado irregularidades con la consiguiente llegada de sanciones. El club catalán no quiso hacerse cargo de las multas, tal y como reclamaban los futbolistas, y empezó el motín, que en realidad llevaba larvado semanas antes de la rueda de prensa en el Hesperia. De hecho, las relaciones entre Núñez y la plantilla eran tan malas que el presidente no apareció en los vestuarios cuando en marzo ganaron la Copa a la Real Sociedad y ni siquiera hubo celebración oficial.

Para complicar las cosas, el Barça ya no tenía mucho que rascar en liga por culpa de La Quinta del Buitre y en UEFA por un Leverkusen que curiosamente acabaría pasando a la historia negra del vecino perico. El Camp Nou abuchea a los jugadores en el siguiente partido al Hesperia y el destino acaba haciendo que los culés tengan que hacerle pasillo de campeón al Madrid en su propia casa.

Con elecciones presidenciales a la vista, al año siguiente, Núñez comienza su plan. Y aquí es donde comienza la historia moderna del Barcelona y del fútbol.



Engatusa a Johan Cruyff, que se había comprometido con la oposición a Núñez a venir como entrenador si esta ganaba, y se trae al holandés al cabo de unos días. El primer damnificado es Luis Aragonés, que ha apoyado claramente a la plantilla. El Barcelona dejaba a su vez colgado a Javier Clemente, aunque muchas de las recomendaciones del vasco van a tener un peso decisivo en el Barça que está por llegar.

Porque la limpia de Núñez, que ha estado apuntando nombres, va a ser espectacular. Como recuerda Calderé que le dijo tras la rueda de prensa a su compañero Robert Fernández, 'niño, la hemos cagado'. Algunos como el propio Calderé intentaron llamar a Núñez para disculparse, pero nunca pasaban más allá de su secretaria.

Núñez, en su bunker, y junto a Cruyff, preparaba las bajas. La de Calderé fue una. Y se le unieron Urruti, Rojo, Clos, Manolo, Covelo, Pedraza, Gerardo, López López, Víctor Muñoz, Moratalla, Nayim, Schuster y Amarilla. En el verano del 88, el Barça conservó apenas una decena de jugadores -Zubizarreta, Migueli, Urbano, Robert, Julio Alberto, Salva, Cristóbal, Carrasco, Lineker y Alexanko, salvado por intervención directa de Cruyff-.



Los mimbres del Barça de Cruyff tendrían que sostenerse en eso... y en 2.000 millones de pesetas repartidos en 11 fichajes. Los más sonados, el trío donostiarra arrancado a la Real previa recomendación absoluta de Clemente -López Rekarte, Bakero y Begiristain-, Eusebio Sacristán, Julio Salinas y los pericos Soler y Valverde. Del filial subieron dos mediocentros excepcionales: Luis Milla y Guillermo Amor.

El Barça comienza a jugar de manera mucho más alegre que en sus años de plomo ochenteros. Ese año, va más gente al Camp Nou. A final de temporada, se gana la Recopa y Núñez renueva mandato. Al verano siguiente, llegan Ronald Koeman y Michael Laudrup.

El resto es porno blaugrana.


share