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Sports

20 años de aquel partidazo de Jordan, pero ¿tenía gripe o resaca?

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Si pasó una noche movidita, los 38 puntos en 44 minutos tienen un mérito increíble

Omar Naboulsi

12 Junio 2017 18:00

El 11 de junio de 1997 Michael Jordan se pasó la NBA como si estuviera echándose una partida al Sonic en modo fácil. O en experto, según se mire.

Con 39 de fiebre a causa de una teórica gripe y dando muestras de sufrir un fuerte cansancio, levantó el quinto partido de las Finales contra Utah Jazz él solo. Sus Bulls se fueron al descanso perdiendo de 16 puntos, pero el paso por el vestuario fue clave para que Su Majestad pasara por encima de Stockton y Malone en el partido conocido como “Flu Game”.

Jordan anotó 38 puntos en 44 minutos. En los momentos que descansaba se le veía arrastrándose, literalmente.



La foto, al acabar el partido, apoyándose en Scottie Pippen porque se veía incapaz de dejar la cancha por su propio pie es una de las más famosas de la historia del baloncesto.

Aquel partido no tardó en dejar de ser historia para convertirse en leyenda, con todo lo que eso conlleva. A su alrededor comenzaron a surgir diferentes teorías que ponían en duda la enfermedad de Jordan y apuntaban que su fiebre era fruto de un resaca de caballo.



Según el doctor de los Bulls en aquella época, Jordan se despertó con fiebre por la mañana, le avisó y este le diagnosticó una intoxicación alimentaria a causa de una pizza en mal estado. Una versión que no encaja con la famosa gripe de la que se ha hablado siempre.

Sin embargo, saltó la liebre del Flu Game hace solo 4 años. El 17 de enero de 2013, el ex jugador de los Bulls Jalen Rose insinuó que en el partido contra los Jazz Jordan estaba sufriendo los efectos del alcohol que se había tomado la noche anterior.

"Cuando vas a uno de tus restaurantes preferidos puedes pedir un menú sencillo, a la carta, o puedes pedir un combo. Yo pienso que fue un número 3”, dijo Rose en ESPN.

Solo unos días más tarde, el propio Jalen Rose habló sin tapujos y confirmó que Jordan estaba con resaca porque fue a una fiesta de estudiantes al acabar el partido entre Michigan e Indiana de la NCAA.



Por si fuera poco, también en 2013, un directivo de los Dallas Mavericks explicó lo que rodeó la presunta resaca de Jordan en la MIT Sloan Sports Analytics Conference.

"El hecho de que Jordan no padeciese ningún tipo de enfermedad aquella tarde es un secreto a voces dentro de la NBA. La gripe es una tapadera que además de tapar la realidad, da valor a la gesta. Queda mucho mejor decir que un jugador juega visiblemente mermado porque tiene gripe o fiebre a decir que se encuentra débil por haberse tomado varias copas la noche anterior”, filtró el directivo, del que nunca se ha sabido el nombre, a varios periodistas.



“Hay ciertas marcas deportivas y patrocinadores que no querían que esto saliese a la luz, hay mucho dinero en juego. Por eso los medios de comunicación no van a dar bola a esta historia. La imagen de Jordan vale mucho, es casi incalculable. Los medios de comunicación lo saben y no quieren arriesgarse, y los agentes y patrocinadores de Jordan la van a proteger”.

Sea gripe, pizza envenenada o resacón de ginebra, lo único empíricamente demostrable son los números de Jordan en uno de los mejores partidos de toda su carrera.

Y si realmente pasó una noche agitada el día de antes, algunos incluso lo valorarán más y pensarán aquello de “quien tuviera esas resacas”.


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