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Sports

De la metanfetamina al reto de ser el primero en saltar 9 metros

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Luvo Mayonga ha conocido al diablo "en una habitación de cristales blancos"

Omar Naboulsi

07 Diciembre 2016 14:18

Si hubieras preguntado a los amigos y familiares de Luvo Manyonga hace dos años qué será de él en 2016, muchos habrían respondido que estaría muerto.



Hace unos años, la vida de este sudafricano estaba en ruinas. Él mismo ha dicho que estuvo muy cerca de la muerte, quedando regularmente con el diablo en una habitación de cristales blancos. Ese diablo se llamaba metanfetamina.

Un poco antes, había emergido como joven estrella durante los Campeonatos del Mundo Junior de Atletismo 2010 de la IAAF, donde ganó una medalla de oro. Cuando comenzó a ganar campeonatos, le llegó un dinero que no había tenido nunca. Los amigos y la familia confiaron en él financieramente. Una presión brutal para Manyonga, que creció en Mbekweni, un municipio de Ciudad del Cabo famoso por sus jugadores de rugby.

Allí no importa quién eres ni lo que has logrado. Las drogas, las armas y la violencia no discriminan. En África la droga que tiene tirón entre los jóvenes desde hace años es el "tik": la metanfetamina. Manyonga lo sabía, y en 2011 no aguantó más la presión y se echó a la calle para probarlo.

En 2012, dio positivo en un control y fue sancionado 18 meses, perdiendo toda la ilusión por volver a la élite.



Dos años más tarde llegó a su punto más bajo: su entrenador murió en un accidente automovilístico. Era el estímulo que necesitaba para responder. Manyonga pidió que le dejaran ingresar en el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria. Quería volver a saltar como nunca antes lo había hecho.

Entonces un hombre se encargó de devolverle la mejor forma. Un ex barrendero irlandés y entrenador en Coney Island (Brooklyn) se enteró de que Manyonga había vuelto a entrenar y no dudó en ir a Sudáfrica. John McGrath le tenía controlado de su época adolescente y cruzó el charco para entrenarle, aunque cuando llegó Manyonga aún coqueteaba con las drogas.



"Tenías que tener la sabiduría de Salomón y la paciencia de Job para trabajar con Luvo entonces. Nunca sabías de un día para otro dónde estaría. Pero tenías que hacer las paces con eso y creer que las cosas mejorarían", dice McGrath en The Guardian.

Tras dos años de duro trabajo, se plantaron en la final olímpica de salto de longitud el verano pasado en Río de Janeiro. Munyonga era un hombre nuevo. "Estaba relajado. Compartí una habitación con Khotso Mokoena -ganador de la plata en el salto de longitud en Pekín'08- y le dije: 'Amigo, no puedo esperar a mañana'. Había estado esperando este momento tanto tiempo". Así vivió Munyonga la noche antes de la final.



Y al día siguiente ganó la medalla de plata. Tras eso, el atleta sudafricano se siente el mejor saltador del planeta.

¿Puede Manyonga convertirse en el primer hombre en saltar más allá de nueve metros ? Él está convencido: "Es posible, seguro. Puede pasar. Estoy muy hambriento con la ambición de conquistar el mundo".

Es la seguridad de un hombre que descendió a los infiernos de la droga para renacer en la gloria olímpica.

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