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Luka Modric, el enemigo público nº2 de Croacia

¿Cómo ha acabado la estrella croata teniendo tan mala imagen en su país?

Getty

Cualquiera que siga mínimamente el fútbol podría pensar que Luka Modric es uno de los personajes más queridos de Croacia. Es uno de los mejores jugadores croatas de la historia, dirige el centro del campo del actual campeón de Europa y es el capitán de la selección.

Sin embargo, en los últimos dían han aparecido pintadas y murales por las calles del país balcánico en su contra. El fútbol no tiene nada que ver. Bueno, en realidad sí, pero esa parte que solo se ve en los despachos.

Al centrocampista del Real Madrid le llamaron a declarar como uno de los testigos principales del juicio contra Zdravko Mamić, posiblemente, el tipo más odiado de toda Croacia. Mamić fue presidente del Dinamo de Zagreb, tiene tratos de favor con el actual gobierno nacionalista y se le tiene como el auténtico dueño del fútbol croata, llegando a ser más poderoso que la misma federación, como ya te contamos aquí.

La corrupción que le rodea hace que muchos croatas deseen que su selección pierda todos los partidos para eliminar a personajes como Mamić del mapa. Hasta algunos bares se niegan a dar los partidos.

Está acusado de malversar 15 millones euros y de haber evadido otro millón y medio. Su poder es tal que desplazó su juicio de Zagreb a Osijek, donde es amigo de los jueces de la ciudad.

¿Qué tiene que ver Modric con este señor?

Sencillo. Luka comenzó su carrera en el Dinamo de Zagreb cuando Mamić era el máximo dirigente del club de la capital croata. El futbolista solo era una promesa semidesconocida  y recibió ayuda económica de Mamić cuando éste aún no era presidente, llegando a un acuerdo en el que el Modric debía pagarle una parte de sus futuros ingresos.

Aunque Mamić no tiene la licencia de agente de jugadores, hizo negocios de ese tipo con varios futbolistas del Dinamo en aquellos años. En 2008 Modric fue traspasado al Tottenham por 23 millones de euros y la mitad de ese dinero debía ir a parar directamente a la cuenta corriente del jugador y la otra mitad a Mamić. Sin embargo, cuando se produjo el reparto, a Modric apenas le llegaron unos 2 millones de euros y el resto se lo quedó el antiguo dirigente, tal y como explica The Independent.

En ese traspaso, ya negociado por Mamic como presidente, contenía ese anexo en el que se explicaba que el montante debía repartirse al 50% entre club y jugador.

Lo que intenta demostrar la Fiscalía es que esa cláusula se añadió después de haber formalizado el acuerdo de venta y que no sería válida, algo que el propio Modric confirmó cuando se le interrogó hace un año.

Lo que pasa es que el futbolista se ha echado atrás. "Eso... eso nunca lo dije... eso fue escrito posteriormente. Ya dije que no recordaba cuándo se hizo exactamente. Creo que el Dinamo obtuvo por mi traspaso al Tottenham 21 o 23 millones de euros. Parte de ese dinero me fue pagado a mí también, en base a un contrato anexo que firmé con el Dinamo sobre la división de esa cantidad en un 50-50. Acordé eso con el señor Mamic", explicó Modric a la justicia, ayudando a Mamić.

Después confirmó haberle cedido la mayor parte de ese dinero. "Conforme a nuestro acuerdo, seguían los pagos a Mamić. Sacaba el dinero en una sucursal del banco y se lo entregaba allí mismo a Zdravko Mamić o al hijo de Zdravko, Mario", dijo ante el juez.

Este cambio de testimonio respecto al anterior en algunos detalles sobre las fechas y modos de contrato son vitales para favorecer a Mamić. De ahí que el pueblo ahora mire con recelo a Modric. Las pintadas en un mural honorífico en la ciudad de Mostar y otro en un hotel en Zadar donde se refugiaba con su familia de la Guerra de los Balcanes están dando la vuelta al mundo.

Él solo se ha ganado la enemistad de un país que le pedía plantarle cara a Mamić, por muchas presiones que haya sufrido.

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