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Sports

La segunda vida de Lamar Odom: "Le estreché la mano a la muerte"

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La ex estrella de la NBA confiesa en esta carta que se metía coca todos los días

Omar Naboulsi

28 Julio 2017 12:21

Getty

En octubre de 2015 encontraron a Lamar Odom inconsciente en un burdel de Nevada y le llevaron enseguida al hospital. Dos días después de sufrir una sobredosis terrible, el dos veces campeón de la NBA con los Lakers consiguió salir del coma tras "estrecharle la mano a la muerte", tal y como él mismo ha definido.

Su vida cambió desde ese momento: el baloncesto para él ya es historia y su imagen pública se acabó de oscurecer.



Casi dos años después del incidente, Odom ha publicado una carta en The Players Tribune en la que explica cómo vivió, vive y vivirá todo este proceso. El relato, titulado Acabado en la oscuridad, va desde su niñez hasta la actualidad, con todo lujo de detalles sobre sus sentimientos y sobre las personas que más le importan. No tiene desperdicio, y comienza con fuerza:

"Cuando me levanté en la habitación del hospital en Nevada, no podía moverme. No podía hablar. Estaba atrapado en mi propio cuerpo", cuenta Odom, asegurando que esos momentos iniciales le provocaron pánico, ya que estaba desconcertado y no sabía cómo había acabado en una habitación de hospital. "Estaba en shock total. Era la primera vez en mi vida que me sentía inútil".

Una vez recuperó la consciencia, el doctor le aseguró que era un milagro que estuviera de vuelta.



"En ese momento de mi vida, me metía coca todos los días. Casi cada segundo de tiempo libre que tenía, estaba metiéndome coca. No pude controlarlo. No quería controlarlo. Recuerdo estar sentado en la cama, y por primera vez en mi vida no pude salir de la situación. Me quedé atrapado todo el día en mis propios pensamientos. Y seguía pensando en algo que mi abuela solía decirme cuando era niño. Podía ver su cara, como si estuviera allí en la habitación. 'Lo que se hace en la oscuridad, saldrá a la luz'. Si no está en la luz pública, está en la luz de Dios", reconoce.

La carta continúa hablando de sus padres, quienes le vinieron inmediatamente a la cabeza cuando estaba en el hospital.

Su padre no estuvo durante la niñez, ya que también era un adicto a la droga, pero Odom sufrió más aún cuando su madre, Cathy, murió por un cáncer de colon. "Yo no pienso que estuviera preparado para perder a una madre con 12 años. Eso te marca. No importa lo fuerte que eres o lo fuerte que piensas que eres".

Superó todo aquello refugiándose en el baloncesto y en su abuela, los dos escudos que ha tenido en toda su vida. Fue en 2003, a los 24 años, cuando Lamar probó por primera vez la cocaína, pasando un verano en Miami. No hay cosa de la que más se arrepienta.

"Ojalá pudiera decir que había una razón para ello. No la había. Fue una decisión que tomé… y resultó ser una decisión que me cambió la vida". A partir de ahí, su adicción fue desarrollándose de manera progresiva con los años.



Sin embargo, quizá la parte más dura de la carta es la que cuenta como Odom perdió a su hijo Jayden, de 6 meses, por muerte súbita. Esa noche él no estaba en casa, y su ex mujer le llamó para que fuera directamente al hospital. No pudieron hacer nada por su hijo.

Aún tiene grabada la risa de Jayden en su móvil y la escucha de vez en cuando. Era 2005, y aquello fue lo que le empujó a consumir cocaína regularmente.

"Con la cocaína es especial, subes y bajas emociones. Vas alto, y luego vas bajo. Después piensas en todas las razones por las que no deberías haberlo hecho. Entonces el ciclo comienza otra vez".

No ha podido ocultar el dolor y la vergüenza que ha sentido este tiempo, sobre todo cuando desarrolla el estado en el que le vieron sus hijos en el centro, inconsciente y con varios tubos saliéndole de la boca. Aquello le recordó a su madre, a cómo se había despedido de ella en el hospital tantos años atrás.



Fue su hija Destiny le que le hizo entender que la rehabilitación era el único modo de llevar una vida normal.

"Cada mañana, cuando me despierto, miro las imágenes. Mi madre. Mi abuela. Mi hijo Jayden… mis dos hijos hermosos. Sirve para recordarme lo que se supone que es la vida. Me siento bien. Siento energía. Siento amor. Esa mierda me hace vivir el día a día. Es como tomar mis vitaminas", acaba Odom, agradeciendo a todos sus allegados la fuerza para salir del infierno de las drogas.



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