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Sports

¿Por qué este padre bocazas es el hombre más odiado de la NBA?

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Ha echado a una árbitra con comentarios machistas, se cree mejor que Jordan y está convirtiendo a sus tres hijos en una franquicia

Omar Naboulsi

31 Julio 2017 13:23

Getty

LaVar Ball no le cae especialmente bien a nadie. En menos de un año se ha convertido en el tipo que odia toda la NBA, y eso que su hijo mayor, Lonzo, ni siquiera ha debutado aún en la liga. Se trata de un personaje con una verborrea desagradable destinada a crear polémica, dedicándose a criticar a todas las grandes figuras del baloncesto americano mientras convierte a su familia en una franquicia a partir de sus tres hijos, todos jugadores de basket.

La última disputa la ha tenido en un torneo de verano organizado por Adidas haciendo de entrenador.

Según varios medios estadounidenses, una árbitra fue expulsada del evento tras pitarle varias técnicas al padre de los Ball porque habría estado haciendo comentarios machistas durante los partidos, aparte de decir que "no estaba en forma" y que "solo quería hacerse un nombre" ante los medios.

¿Pero quién es este hombre, y por qué no paran de hablar de él?



LaVar Ball fue jugador de baloncesto en la universidad. Pasó por tres colleges humildes y sólo disputó una temporada en la División I de la NCAA, con Washington State, promediando 2,2 puntos y 2,3 rebotes en 26 partidos de la temporada 1986-87. Después intentó hacer carrera en el fútbol americano, pero tampoco llegó a nada.

La madre, Tina, también jugó al baloncesto en la universidad y se dice que desde que decidieron tener hijos los entrenaron para llegar a la élite de la canasta. No van muy desencaminados.

Lonzo, de 19 años, ha sido elegido en el nº2 del Draft por los Lakers. LiAngelo, que tiene un año menos, también jugará en UCLA -como hizo su hermano mayor- y LaMelo, el pequeño, es un fenómeno de 15 años que hace unos meses metió 92 puntos en un partido con su instituto.



El padre explota tanto la fama de sus hijos que una semana después de la elección de Lonzo en el Draft, apareció en el ring de la WWE junto a LaMelo. Cualquier publicidad es buena.







Toda la familia empezó a llamar la atención en el circuito juvenil de California, y allí ya aparecían con su propia marca de ropa, Big Baller Brand, y su propio equipo, Big Ballers VXT AAU, del que LaVar es entrenador. Fue así como empezó en el negocio del baloncesto, entrenando a niños en el patio de su casa, equipado con una pista de basket y máquinas de gimnasio.

Tal es la soberbia del padre que se autodefine como "la primera familia del baloncesto en América", cargándose a los hermanos Gasol, los Lopez -Robin y Brook-, los Curry, -Stephen, Seth y su padre Dell-, y Luke y Bill Walton.

No queda ahí la cosa. LaVar ha dicho en más de una ocasión que también quiere tener su propio reality show y que es superior a Su Majestad. "En mis tiempos, habría destrozado a Michael Jordan en el uno contra uno", se atrevió a anunciar en USA Today. "Estoy segurísimo de lo que hace mi chico -Lonzo-. Para mí, es mejor que Steph Curry. Pon a Steph Curry en el equipo de UCLA ahora mismo y pon a mi hijo en Golden State y mira qué pasa", apuntó cuando Lonzo aún estaba en el basket universitario.



La estima que le tiene a su hijo la demuestra con el precio de sus primeras zapatillas, las ZO2, que cuestan 495 dólares. El triple, por poner un ejemplo, de lo que valen las LeBron XIV de Nike.

Este movimiento comercial busca generar una posición de superioridad a la hora de negociar un patrocinio con una gran marca deportiva si Lonzo se convierte en una estrella de la NBA. Es más, ya ha dejado claro que para firmar con alguna firma quiere un contrato de 1000 millones de dólares encima de la mesa.

Incluso le ha dado un palo al hijo de LeBron James, de 12 años. "Los hijos de las súper estrellas son buenos, pero nunca he visto ninguno de ellos que sean realmente buenos", opinó LaVar. La estrella de los Cavs le respondió con un tajante "a mis hijos, ni los nombres”. Lavar también "le da asco" a Dennis Rodman, aunque el calificativo más duro lo hizo George Ravelinc, un ejecutivo de Nike: "Es lo peor que le ha pasado al baloncesto en los últimos cien años".

Mención especial para Shaquille O'neal, que ha lanzado un videoclip criticando al padre bocazas de la liga.



Lo peor de todo es que LaVar Ball no se plantea ni por un segundo que está perjudicando la carrera de sus hijos. "La gente me pregunta si estoy haciendo daño a mis hijos o si Lonzo tiene un mal día. Mis hijos no tienen malos días. ¿Por qué? Eres un maldito niño. No pagas alquiler, conduces un BMW y juegas a baloncesto todo el día. Es una gran vida", asegura, sin preocuparse de que dentro de unos años serán autónomos, sin la necesidad de que su padre maneje sus carreras. 

¿Acabarán Lonzo, LiAngelo y LaMelo mandando a paseo a LaVar?


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