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La ironlady de las piscinas contra el sistema

Katinka Hosszu liderará una asociación de nadadores hartos del excluyente y poco profesional trato de la Federación

La semana que viene Katinka Hosszu será la protagonista en el Campeonato Mundial de Natación que se disputa en su Budapest natal. La Ironlady, tal y como ella se denomina, es la gran favorita a llevarse varios oros si sigue con la superioridad y el poderío físico que acostumbra a lucir.

El problema es que la Federación Internacional de Natación (FINA) ha limitado el número de pruebas en las que los nadadores podrán participar a partir del Campeonato del Mundo que se disputa el próximo agosto en Moscú, nada que ver con el Mundial mencionado antes.

Por esa razón Hosszu encabezará una asociación internacional de nadadores para protestar por las decisiones de la Federación, que complican mucho el futuro laboral de la mayoría de profesionales.

"Queremos que los responsables de la FINA se sienten a la mesa de negociación con nosotros y escuchen lo que los nadadores profesionales tienen que decir sobre el futuro de este deporte", reclamó la húngara en su cuenta de Facebook.

Cabe destacar que la Asociación Mundial de Nadadores Profesionales -Global Association of Professional Swimmers- nace con el objetivo de representar a los profesionales de todos los continentes y cuenta con 14 medallistas olímpicos como miembros fundadores.

En Moscú la participación de los nadadores queda limitada a un máximo de cuatro pruebas individuales por cada etapa y 25 pruebas totales por competición.

“Felicitaciones, FINA, os habéis asegurado de que no pueda nadar y ganar más este año”, escribió Hosszu en tono irónico.

Sin ir más lejos, en la última etapa de la Copa del Mundo’16, Hosszu disputó nada 11 pruebas, casi el triple de las que se permiten ahora. Tampoco cree que sea necesario recibir una invitación para participar, ya que “dificultará la aparición de nuevas estrellas” de la piscina.

“El deporte se ha hecho más aburrido”, asegura la gran rival de Mireia Belmonte.

Incluso propone un boicot a la organización, poniendo como ejemplo a la rebelión que llevaron a cabo varios tenistas en el Wimbledon de 1973 -16 años antes de que ella naciera- cuando se acababa de fundar la ATP y los tenistas peleaban porque se les reconociera como profesionales.

“Imaginad, soy como uno de esos estudiantes que tienen la máxima nota en todas las asignaturas y que han elegido dibujo y canto como optativas. Al año siguiente me dicen que no puedo hacer actividades extraescolares porque mi éxito molestaría a los otros estudiantes”, compara Hosszu.

La FINA no ha sabido replicar con suficiente fuerza y para defenderse de los ataques de Hosszu se ha escudado en los entrenadores, que ven con buenos ojos sus medidas.

En su momento ya se demostró que el tenis sin tenistas no tenía sentido… habrá que ver si este verano vemos las piscinas de los Mundiales vacías.

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