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Sampaoli, un rockero de izquierdas para cortocircuitar la temporada

Detesta las injusticias y al jugador "oficinista". Así conquista Europa el Sampaolismo

Jorge Sampaoli ha llegado a Europa para hacerse notar. El estilo de juego que impone en sus equipos engancha a todos: preciso, de buen trato con el balón y una presión alta con la fuerza de un solo de guitarra de fondo.

Rockero, de izquierdas y con una ambición infinita. Así es Sampaoli y con esos valores se ha ganado a la afición del Sevilla en su primera temporada como entrenador en un club europeo. Tiene a su equipo tercero en liga y a un paso de clasificarse para los cuartos de la Champions League. De hecho, lo está haciendo tan bien que suena como posible sustituto de Luis Enrique en el Barça.

El #Sampaolismo ya es una realidad. En cada partido que el Sevilla vapulea a sus rivales las redes sociales veneran al técnico argentino con ese hashtag. De hecho, la afición sevillista ya vende camisetas y bufandas con Sampaoli de protagonista: la nueva estrella de la Liga Española.

Pero, ¿cómo es realmente Sampaoli?

Su personalidad se ve reflejada en el libro que escribió hace años, titulado No escucho y sigo, en homenaje a una canción de su grupo favorito, Callejeros.

"La canción explica que todo lo que está prohibido es tentador. Extrapolo esta canción a mi historia personal: cuando estaba en Casilda, todo el mundo me decía que siguiera trabajando en la banca, que no lo dejara todo por el fútbol. No escuché a nadie y seguí haciendo lo que quería. Al final, siempre he mantenido un objetivo claro: tener éxito en el fútbol y ser el mejor entrenador del mundo”, explicaba en el libro.

Esa autodeterminación tiene una estrecha relación con el rock. Para este argentino, cada nota marca una perspectiva distinta a lo que se ve en la tele o en el periódico, el día a día, el sufrimiento y las injusticias. Precisamente lucha contra una que sacudió a Callejeros.

La banda liderada por Pato Fontanet entró en prisión por una tragedia en uno de sus conciertos. El 30 de diciembre de 2004, una actuación en la sala Cromañón de Buenos Aires acabó con un macro incendio por culpa de unas bengalas. Murieron 194 personas y 1.432 fueron heridas, desencadenando un largo proceso judicial que acabó con condenas de entre siete y diez años para el mánager y los integrantes del grupo como responsables del desastre.

Callejeros siempre han tenido el apoyo de Sampaoli durante su estancia en la prisión. No sólo se le ha visto en conciertos y homenajes pidiendo la excarcelación del grupo, sino que también les ha visitado en la cárcel en más de una ocasión, la última en las vacaciones de las pasadas navidades. Tal es la admiración del argentino por la banda que lleva tatuada la abreviatura de su nombre (CJS) y la letra de una de sus canciones.

Me gustan las letras que tienen que ver con una conducta de vida, me guío por ellas y las traslado a mi forma de entrenar. El valor que tiene Pato se muestra en que la fortaleza que muestra en el escenario, la tiene ahora en esta realidad injusta que le toca vivir”, comentó en una radio chilena.

Pero la lucha de Sampaoli dentro y fuera de los terrenos de juego se sustenta en la pasión. No concibe que sus jugadores entiendan el fútbol profesional como el trabajo de media jornada mejor pagado del mundo. Sin una entrega absoluta, no hay resultados. "Trato de luchar contra el jugador oficinista, que después de jugar se quiere ir y se acabó".

Esa pasión también se refleja en sus pensamientos políticos. Peronista en su juventud y kirchnerista por evolución, Sampaoli vivió la dictadura de Videla con el enemigo en casa: su padre era parte del régimen militar.

“Teníamos la rebeldía por lo que estaba pasando en el país, había un enfrentamiento con el poder judicial y la Policía; y mi papá era parte de esa entidad. Había cierto alejamiento, protección escondida. Tuve bastantes desencuentros con él. Él tenía una obediencia de vida, la dictadura le imponía una misión que estaba en contra de lo que yo pensaba. Yo trataba de luchar por cambiar esa realidad, tuve la suerte de contarlo, otros no pudieron...", ha dicho.

En cuanto al panorama político de España, se posiciona con Podemos. Se ve con la obligación de acercarse a la gente más necesitada y cree que el partido de Pablo Iglesias intenta hacer algo por ayudarles.

Su gusto futbolístico choca con las habilidades que exhibía en su época de jugador. Aunque solo jugó hasta los 19 años por una lesión de tibia y peroné, el de Casilda destacaba por su físico y un disparo brutal. La antítesis de los jugadores técnicos que le hacen disfrutar.

Ese espíritu aguerrido como futbolista lo quiso plasmar el director chileno Roberto Cox en su documental El Zurdo, la revancha del ninguneado ( que se podrá ver en el próximo Offside Fest de Barcelona), por aquello de que Sampaoli siempre jugó en amateur y que por eso no se le valoraba justamente como técnico. Sin embargo, al entrenador argentino no le gustó nada la pieza, llegando a decir que no está tomándose ninguna revancha y que nunca se ha sentido ninguneado.

A decir verdad Sampaoli no necesita que le bailen el agua, con la seguridad que tiene en sí mismo le sobra. La misma que le hizo dejar el trabajo en un banco para ser entrenador y por la que apuesta por un fútbol de jugadores técnicos con hambre más que por uno de portentos físicos con la barriga llena. Sampaoli no escucha y sigue.

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