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Sports

De presidente de un club histórico a salvar a 400 refugiados

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Jordi Villacampa dejó la presidencia del Joventut de Badalona y ahora navega por el Mediterráneo socorriendo a los refugiados que salen de la costa de Libia

omar naboulsi

08 Junio 2017 06:00

Jordi Villacampa nos habla desde Malta, cargando provisiones para volver a navegar y ayudar a los refugiados que lo necesiten. La mayoría, nigerianos y sirios que saltan al mar desde las costas de Libia.



El que hasta hace pocas semanas fuera presidente del Joventut de Badalona lleva diez días en el Mediterráneo en un antiguo pesquero de 40 metros de eslora con el que ya ha rescatado a 389 personas junto al resto de la expedición de la ONG Proactiva Open Arms, una organización de Badalona que lleva un año y medio realizando tareas de búsqueda y salvamento en el mar, donde han rescatado a más de 30.000 refugiados.




“Supe de la ONG por la tele con las imágenes de Lesbos, viendo cómo la gente migraba de Turquía a Grecia. Yo era presidente del Joventut, hace cosa de año y medio. Desde el club les ayudamos cediendo el espacio del círculo central de la pista con su logo. Conocí a gente de la organización y les dije que quería ayudar cuando acabara mi mandato”, nos cuenta Villacampa.

Es consciente de que la realidad que está viviendo ahora es radicalmente opuesta a la de sus últimos 18 años como presidente de un club ACB y a la de su época como jugador, cuando llegó a ser uno de los mejores baloncestistas europeos entre finales de los 80 y la década de los 90.

A sus 53 años, y tras un par de temporadas angustiado por la viabilidad económica del Joventut, sentía que necesitaba ayudar a los demás, por eso fue él mismo el que contactó con la ONG para ser voluntario.





“He tenido una vida privilegiada, ahora quiero concienciar a la gente con este tema. Esto no puede seguir así: gente que muere a diario en el mar, mafias que les chantajean y mujeres violadas. Libia es un punto de no retorno. Ahora no hay ningún gobierno, solo guerrillas que se lucran de la necesidad de escapar que tiene la gente”, denuncia Villacampa.

Este cambio drástico en su día a día ha necesitado de una preparación psicológica previa.



“La misma ONG tiene a psicólogos a su cargo para ayudarnos antes, durante y después del viaje. Fui a hablar con ellos. Lo más importante es el después, el drama que vives cada día y las historias que te cuentan en primera persona… todo es muy impactante”, cuenta a PlayGround.

Villacampa sabe que con su voluntariado no va a solucionar los grandes problemas que rodean el conflicto de los refugiados, pero “al menos aporto mi granito de arena”, afirma. En los últimos días algún medio intentó contactar con él a sabiendas de su viaje por el Mediterráneo, pero no quería que se hiciera público porque consideraba que se trataba de una iniciativa a título personal, hasta que la Liga ACB quiso reconocer su esfuerzo.



Participa en los turnos de vigilancia de 24 horas buscando barcos a la deriva, trata a las personas rescatadas, cuida de los niños, entrega mantas y comida hasta que la embarcación llega al puerto, y lo hace encantado.

“Limpio, pelo patatas, cuido a los refugiados y les traigo lo que necesiten. Es increíble poder estar aquí salvando vidas”, nos dice Villacampa, satisfecho de su labor.

Su voluntariado acaba el próximo 12 de junio, cuando volverá a Badalona a disfrutar del verano después de una experiencia única. Le aguardan unas merecidas vacaciones tras haber salvado a casi 400 refugiados y a un club histórico ahogado por las deudas en menos de dos meses.


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