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"Meterse con Cristiano es muy cliché: es obvio que es medio gilipollas"

Un ratito con Ignatius Farray, un culé empedernido que tiene en su móvil 136.830 whatsapps sin contestar

Hasta hace unas horas, Ignatius Farray tenía en su móvil 136.830 whatsapps sin contestar, y esa cifra no es exageración pero sí está desactualizada. En el programa La Vida Moderna —que presenta junto a David Broncano y Quequé en la SER— hemos visto cómo la feria que tiene por pantalla su teléfono recibe mil nuevos mensajes en solo media hora. Es la consecuencia de una decisión quizá no muy meditada: haber hecho público su número hace unos meses. Muchos le insultan, otros quieren su minuto de gloria si con suerte Ignatius lo lee en antena y algunos, los más conscientes quizá, lo usan como bloc de notas dejando apuntada la lista de la compra.

Lejos de provocarle ansiedad, dice que le tranquiliza. Se le ha quitado la urgencia de responder a los whatsapps de sus contactos reales, aunque por el camino esté perdiendo disponibilidad telefónica para nuevas propuestas profesionales. También es verdad que, por ahora, con la radio, sus colaboraciones con Andreu Buenafuente en Late Motiv, sus shows en Las noches de Comedy Central y su serie El fin de la comedia, le va muy bien a este culé empedernido del sur de Tenerife.

"Históricamente, las ligas del Madrid en Tenerife podrían ser uno de los primeros gestos de Canarios Arios", dice haciendo referencia a la ficticia organización guerrillera que defiende en La Vida Moderna. En un país rico en randomismos pop ¿alguien ha dicho Nacho Cano enajenado gritándole post-mortem a Miguel Ángel Blanco?—, los minutos 77 y 78 del Tenerife-Real Madrid de la última jornada de la liga 91-92 están en el top. Los merengues, ganando en la isla, eran campeones; de hecho se pusieron 0-2 y al Tenerife se le lesionó hasta el portero, pero tras un gol de Estebaranz llegó otro inverosímil de Rocha en propia puerta y, sobre todo, una 25-años-después-aun-inexplicable proeza de Buyo, que dejó a un metro de la línea de gol un balón que se iba fuera para que Pier hiciese el 3-2.

"Aquello fue una alegría doble, no solo era que el Barça ganaba la liga sino que había sido por el Tenerife", dice Farray. Bonus: al año siguiente pasó lo mismo. "La segunda liga que le quitó al Madrid el Tenerife hizo muy buena temporada y no pilló tan de sorpresa pero la primera fue una carambola increíble, se remontó de una manera muy alocada. Me acuerdo de ver banderas independentistas canarias y todo. Fue como el primer gesto de reivindicación canario 500 años después de la conquista".

El líder de Canarios Arios es más del Barça que del Tenerife. Put the blame on tradición familiar. "Mis abuelos maternos son de Barcelona. Mi abuelo era republicano y después de la guerra decidió romper con todo aquello e irse con mi abuela al sur de Tenerife. En la época a aquello le llamaban la pequeña Venezuela, porque era como un mundo todavía casi por hacer. Aunque sea por mantener esa llamita de mi abuelo, que incluso era socio, el arraigo azulgrana en mi familia es muy fuerte".

La principal táctica de lucha de Canarios Arios, según Ignatius, serían las emboscadas en los barrancos. Desde las laderas y tirándole a traición lo primero que se tenga a mano contra la víctima. ¿A qué futbolista le prepararía una? "A Gareth Bale. Fíjate que el que cae peor es Cristiano Ronaldo, pero meterse con él es muy cliché, porque es muy obvio que es medio gilipollas. Messi es capaz de hacer un gesto prepotente y no quedar como un gilipollas y el otro queda siempre fuera de lugar, una cosa como muy infantil. El gesto de Messi enseñando la camiseta al Bernabéu lo hace Cristiano en el Camp Nou y quedaría fatal", contesta.

El año pasado la liga del Barça le pilló con su hijo en un taxi de camino a la estación de Sants. Le pidieron al taxista que pasara por Canaletes y fueron los primeros que lo celebraron en la fuente de los triunfos blaugranas. Este año no ha habido tanta suerte, pero la paternidad modera el forofismo. "Mi hijo se quedó bastante triste cuando el Barça perdió la liga, pero le dije que perder forma parte del deporte y que se aprende casi más que cuando ganas", reconoce.

También ha vivido éxitos, como los del Barça de Guardiola, que antes de cada partido ponía Viva la Vida de Coldplay a sus jugadores para motivarles. "Ahí te das cuenta de la verdadera dimensión de ese equipo", irrumpe el canario. "Escuchaban música de Coldplay antes de jugar y aun así fueron un equipo para la historia. Sin Coldplay, uno no se puede ni imaginar lo que hubieran rendido esos jugadores. Fue un bajón saberlo porque Guardiola es un héroe y cuando me enteré fue como 'pero dios mío qué cursilada más gorda".

Lo que proyectan Guardiola y el cómico no puede ser más antagónico. "¿Te refieres a que él es como muy perfecto? Quizá por eso yo prefiero el Dream Team que el Pep Team. El segundo llevó más allá lo que sembró el primero, pero el Dream Team tenía un rollo cutre muy grande", reconoce. "Estaba todo haciéndose, los mismos jugadores no sabían de qué iba la movida de jugar de esa manera, así de nuevo era lo que Cruyff intentaba introducir. El equipo de Cruyff fue cutre por pionero. Imagínate, Julio Salinas. Sí, si lo pienso el punto de sofisticación que tiene Guardiola a mí me repele un poquitín".

¿Es justa o no la percepción de ambos gigantes, el culé y el blanco, en el imaginario social? "Es una cosa bastante distorsionada, en el fondo. Por supuesto, hay madridistas de izquierdas, pero es verdad que al Madrid se le relaciona con unos valores conservadores, más de derechas, y por oposición al Barça al otro lado", opina. "Pero todo ese tufo nacionalista del Barça creo que le perjudica, aunque de ahí venga un poco su leyenda de que es más que un club. Los nacionalistas no dejan de ser también unos fachas, muchos son los herederos de los que colaboraron con los franquistas en su momento. Relacionarse con esos valores es algo también muy rancio. Luego es verdad que el Barça tiene ese espíritu como de jugar bien, casi romántico, eso de perseguir la victoria con el buen juego, eso se relaciona con la izquierda, sí".

—Pero tú defiendes una izquierda más urgente, más rodillo. Una izquierda mourinhista.

—"¡A lo mejor ese sería el fascismo del bueno!"

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