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¿Por qué los Warriors están arrollando así de fácil a los Cavaliers?

Estas son las claves para entender el rotundo 3-0 de las Finales

Remontar un 3-1 en las Finales del año pasado fue una locura, pero hacerlo con un 3-0 sería un milagro. Los Cavaliers han vuelto a perder esta noche por 118 a 113 contra los Warriors en el único partido de la serie que ha estado verdaderamente competido.

Los de Oakland ya están solo a un partido de ganar el anillo y conseguir el 16-0 en playoffs, algo nunca visto en la NBA.

Tampoco se había visto en la liga un anotador como Kevin Durant, hasta que aterrizó en 2007. Si los Warriors están siendo tan superiores en estas Finales es gracias a su fichaje estrella. Un jugador de más de 2,11 que dribla, lanza y reparte balones como si de un base jugón se tratara. Ni el físico de LeBron James ni su durísima defensa pueden parar al mejor anotador del mundo, ansioso por ganar su primer anillo de campeón.

Esta madrugada rompió el partido con un triple en la cara de LeBron a 45 segundos del final, cuando su equipo perdía de 2. Un gran resumen de lo que llevamos de serie.

Que KD es buenísimo lo sabíamos todos antes de que llegara a Golden State, pero muchos dudaban de que la circulación de balón del equipo se mantuviese con su fichaje. Resulta que la ha mejorado. Con Stephen Curry, Klay Thompson y el propio KD martilleando el aro de Cavs desde el triple cada vez que pueden y Draymond Green como verdadero base del equipo desde la posición de ala-pívot buscando cuál de sus socios tiene ventaja para jugarse cada ataque, el movimiento de balón es impecable.

Mención especial en este apartado para Zaza Pachulia, que llegó para intimidar y coger rebotes, pero también tiene muy buenas manos para distribuir el balón. Lesiones desleales aparte.

Lo peor para los Cavs es que desprenden la sensación de que en defensa no son capaces de seguir la circulación de Warriors. Les cuesta hacer el balance defensivo para detener los contraataques, se quedan demasiado pegados en los bloqueos ante un equipo a priori más pequeño y conceden demasiados lanzamientos sin puntear a través del “extrapass”.

El otro gran problema de Cleveland Cavaliers es que su fondo de armario está desaparecido en combate.

En el último partido JR Smith despertó del letargo con 16 puntos, pero el resto de secundarios siguen dormitando. Kyle Korver lleva 16 puntos entre los 3 partidos, Deron Williams aún no ha anotado en las Finales y Shumpert lleva 4 puntos de media. El único que está dando la cara es Richard Jefferson y sus 36 años por delante.

Una aportación insuficiente para complementar las titánicas actuaciones de LeBron -promedia un triple doble en estas Finales-, Irving y un Kevin Love que debería jugar más cerca del aro y desgastar a Green al poste.

Si los Cavs quieren empezar una remontada que nunca se ha hecho, deben comenzar por ralentizar el ritmo de los partidos, aunque ni a LeBron ni a su entrenador, Tyronn Lue, les guste la idea.

En los tres partidos que se han disputado, Warriors lleva una media de 121 puntos anotados y hasta ahí los Cavaliers no pueden llegar.

Están obligados a bajar al barro y aprovechar más su corpulencia y juego en estático, porque a 30 puntos por cuarto están vendidos. La edad de sus jugadores no ayuda a seguir unos ataques tan cortos y tampoco disponen de tanto talento ofensivo para igualar el acierto que tienen los Warriors desde la línea de 3.

Tal y como ha dicho LeBron en rueda de prensa después de perder el tercer encuentro, “nunca había visto a un equipo con tanto arsenal ofensivo” como el que tienen los Warriors.

Mucho tienen que cambiar las cosas para que Cleveland los detenga.

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