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Nueva York la roja

Como si 'West Side Story' sonase a punk zapatillero, como 'Gangs of New York' en 2017: hablan los emergentes ultras neoyorquinos

"Es día de derbi ¡y Nueva York es roja!", gritan.

El ambiente recuerda tanto a las peleas entre Jets y Sharks de West Side Story, como a las de las huestes de Day-Lewis y DiCaprio en Gangs of New York. Solo que hoy, solo que sin partituras de Leonard Bernstein y sin trajes del XIX. Así respira actualmente un partido entre los rojos del New York Red Bulls y los azules del New York City FC.

Desde fuera nadie lo diría, pero Nueva York bulle por culpa del fútbol. Gran parte de esta temperatura se debe precisamente a la novedad del conocido como Derbi del Río Hudson entre los equipos mencionados. Solo se enfrentan desde 2015, poco después de que el New York City se creara. Su falta de tradición, la inyección económica que tiene detrás y hasta su indumentaria azul generan recelos o bromas.

"Los pitufos, como les llamamos, están creando algo único en la liga", nos dice Wyatt, uno de los líderes de Garden State Ultras del NY Red Bulls. "Hubo muchos que se hicieron de ese nuevo equipo, algunos incluso aficionados de nuestro club. Una vergüenza. De nuestro grupo, cero personas. esto va de familia y lealtad".

No son los clanes de Gangs Of New York ni las peleas con navaja coreografiadas de West Side Story, pero la rivalidad del Derbi del Río Hudson entre los rojos Red Bulls y los azules del NYC es realmente amarga

El grupo de Wyatt nació en 2005 alrededor de la escena punk, ska y hardcore de Nueva York y Nueva Jersey cuando Nuno, un migrante portugués fan del Benfica, quiso traer algo de cultura de grada europea al club.

Hoy, Garden State Ultras, o GSU, lo dominan Chris y Wyatt, ambos con orígenes croatas y aficionados del Hajduk Split, el equipo con el primer grupo ultra de la historia, Torcida 1950. "Cuando Chris y yo nos hicimos cargo de GSU quisimos transformarlo en algo con pasión, con gritos en la calle y en las gradas. Para nosotros, el 'estilo europeo' es estar de pie, saltar y cantar los 90 minutos, dar el 100% de tu energía ese tiempo. Si acabas sin voz, es que has animado bien. No intentamos imitar a ningún ultra europeo, pero sí estamos influidos porque también muchos de nuestros miembros vienen de allí", afirma Wyatt.

Los orígenes antropológicos no son los únicos que importan en GSU. También los sociales. "Nuestro grupo es principalmente clase obrera de cuello azul", dice Wyatt diferenciando a la tradicional clase trabajadora manual de la más cualificada 'de cuello blanco'. "Para vivir en Nueva York tienes que trabajar mucho y duro. A veces solo para sobrevivir. Eso y nuestro background punk rock nos conecta definitivamente con la clase obrera".

Y la política, ¿importa?

Los ultras de Garden State proceden de la escena punk y hardcore y de la clase obrera. Tratan de acercar el estilo europeo a la grada estadounidense: "Si acabas sin voz, es que has animado bien"

Sí. "No somos un grupo político pero muchos de nuestros miembros son de izquierdas y antifascistas" reconoce Wyatt, haciendo también referencia al origen migrante de alguno de sus compañeros: Colombia, Chile, Brasil, India, Argelia, Marruecos o Escocia.

Paradójicamente, algunos de los mayores problemas que están teniendo GSU y otros hinchas de los Red Bulls en las calles son precisamente con Batallon 49, un grupo de neonazis que se autodefinen como "hermandad de cabezas rapadas hispanoamericanos que escaparon de la pobreza y persecución comunista de sus países de origen" y que parecen haberse acoplado a los hinchas más fieros del New York City.

"Nosotros no toleramos eso, no queremos eso en nuestra comunidad. Intentamos mantenernos fuera de la política, pero no vamos a tolerar el odio y la discriminación en nuestra ciudad. Cuando ha habido choques —y ha habido varios, especialmente uno el penúltimo verano con una batalla campal en New Jersey en la que voló de todo— ha sido por algo más que por dos equipos rivales jugando uno contra otro", explica Wyatt.  

"La escena ultra es nueva en Estados Unidos, pero la violencia no. Como te decía, la mayoría de nuestros miembros proceden de la escena punk o hardcore, donde hay violencia, puede que el grupo tenga una inclinación hacia ella. No la justificamos, pero si somos atacados o amenazados no damos marcha atrás".

Wyatt es reacio a concederle a su rival méritos en la grada. "Tienen gente que apoya el club pero no un estilo ultra conectado con el equipo", dice. La propia conexión de GSU —o cualquier otro hincha crítico del fútbol mercantilizado— con el New York Red Bulls tampoco es fácil. Basta mirar el apellido del equipo.

"La escena ultra es nueva en EEUU, pero la violencia no. La mayoría de nuestros miembros proceden de escenas donde hay violencia. No la justificamos, pero si somos atacados o amenazados no damos marcha atrás"

"Odio esta propiedad. No tomamos dinero del club, como algunos supporters de otros equipos. No hablamos con directivos de Red Bull, ni en nuestros cánticos decimos Red Bull, solo Nueva York. Tampoco llevamos ropa con logos de esa marca. Estamos aquí para ver fútbol y apoyar a nuestra comunidad, para crear una atmósfera que aquí no existe. Si el sistema lo permitiera y tuviéramos el dinero, compraríamos nuestro propio club", deja claro Wyatt. Y también que "al Comisionado de la liga le he dicho en la cara que no me gusta lo que hace".

Se refiere a Don Garber, el Don del soccer estadounidense, que trabajó 16 años como dirigente de la liga de fútbol americano. El tipo que quiere que la Major League Soccer esté al nivel de la NFL, la NBA, la NHL o la MLB, el tipo que entenderá de negocios más que Wyatt. Pero menos, casi seguro, de pasión.

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