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Sports

"El patrón mandaba y nosotros obedecíamos"

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Una leyenda del fútbol colombiano confiesa que con la muerte de Pablo Escobar, el nuevo cartel de la droga impuso nuevas normas en la calle y en el terreno de juego

omar naboulsi

13 Septiembre 2017 17:39

Arte PG

El Cartel de Cali es el total protagonista de la tercera temporada de Narcos. Tras la muerte de Pablo Escobar, el centro del narcotráfico mundial, otrora en Medellín, pasó a Cali bajo el control de los Orejuela... A diferencia de Escobar, no aparecen jugando a fútbol en ninguna escena, pero los hermanos Rodríguez, como tantos otros, utilizaron el dinero de la droga para hacerse con un equipo en los 80 y los 90, en su caso el América de Cali.

Por aquel club pasó uno de los mejores futbolistas colombianos de la historia, Freddy Rincón, que acaba de reconocer que él y sus compañeros obedecían las órdenes de los hermanos Rodríguez. "Él era el dueño del equipo y nosotros los jugadores. El patrón mandaba y nosotros obedecíamos. Era algo de fútbol, independientemente de lo que hiciera, él era el jefe y hacíamos lo que nos decía. Siempre me acostumbraron a respetar a quien manda y yo quería ganar títulos", explica en FoxSports.



A Rincón le tocó vivir la época en la que Gilberto y Miguel Rodríguez controlaban completamente la entidad, cuando el club consiguió ganar ocho títulos locales y tres subcampeonatos de la Copa Libertadores, financiados con el cashflow del narcotráfico. A partir de 1995 comenzaron los procesos judiciales contra Miguel y la estabilidad deportiva se tambaleó.

Dos años más tarde el club fue incluido en la Lista Clinton -donde se apuntaban los nombres de personas, entidades y empresas relacionadas con el narcotráfico mundial-, y sobrevivió con deudas millonarias hasta que descendió en 2011. Rincón sostiene que los hermanos Rodríguez querían tener un equipazo y que por eso le impidieron marcharse de Cali muchas veces, hasta que cedieron en 1994.

"Cuando llegaban propuestas pedía que me dejaran salir, pero nunca me lo permitían. Fue él quien decidió cuando llegó Palmeiras. Jugar fuera era un sueño que tenía. El club sabía que habían ido a Colombia a por mí y me sorprendió que me dejaran salir cuando había rechazado otras propuestas", recuerda Rincón, que estuvo 123 días en una prisión en San Pablo bajo sospecha de formar parte de un caso de blanqueo de dinero.

Eso sí, ha dejado claro que nunca fue amenazado por el Cartel de Cali. "Dentro del fútbol se oye hablar de este tipo de cosas, pero a los jugadores nunca nos han molestado. ¿Amenazados? No, siempre han estado a nuestro lado. Los jugadores de fútbol no tuvieron ese problema con el narcotráfico, el problema era suyo y lo resolvían entre ellos", remarcó.

En Colombia, el primero que habló sobre lo de lavar dinero en el fútbol fue el entonces ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, que acabó siendo asesinado el 30 de abril de 1984 en Bogotá por los hombres de Pablo Escobar. Unos meses antes Lara había denunciado que Atlético Nacional, Millonarios, Santa Fe, Independiente de Medellín, el propio América de Cali y Deportivo Pereira estaban en poder de narcotraficantes. Fue su sentencia de muerte.



El caso del Nacional de Medellín es el más conocido. Los paisas se vieron relacionados con el narcotráfico en los 70, ganando 3 ligas con el presidente Hernán Botero Moreno a la cabeza. Botero fue extraditado en 1984 a los EEUU y condenado por narcotráfico y blanqueo, relacionado con los nexos que el dirigente tenía con Pablo Escobar Gaviria. Después fue Escobar el que dominó directamente el club, ganando la Copa Libertadores en 1989, con un run run de amaño detrás.

Tan descarada era la relación de Escobar con el Nacional, que varios jugadores le visitaron cuando estuvo recluido en 1991 en la cárcel de La Catedral para jugar partidos en una pista ubicada dentro del penal.

Lo más curioso de todo es que el hijo de Pablo Escobar desveló el año pasado que su padre era seguidor del eterno rival, el Independiente de Medellín. Incluso mató a un árbitro por anularle un gol al equipo de sus amores, tal y como te contamos aquí.



Millonarios tampoco se libró de la purga de los narcos. En 1983 el presidente del equipo era Hermes Tamayo, presunto propietario de un cargamento de 2000 kilos de clorhidrato de cocaína decomisados en Barranquilla. Este murió en 1986, dejando las riendas del club en los abogados Germán y Guillermo Gómez, este último asesinado por quien iba a encargarse del equipo desde ese momento: Gonzalo Rodríguez Gacha, más conocido como "El Mexicano".

Dos años después el club ganaría la liga, con Gacha dando billetes desde la sombra.



En los últimos años del narcofútbol colombiano -un término que se ha ido propagando con el boom de Narcos- el Independiente de Santa Fe acabó en manos de Fernando Carrillo Vallejo, que aparte de traficar con drogas se dedicaba al negocio de las esmeraldas.

También era dueño de una cadena de droguerías que resultaron ser una tapadera para distribuir materiales destinados al refinamiento de coca.

Después el club fue pasando de narco en narco: Phanor Arizabaleta, que en los 90 sería el quinto hombre en importancia del Cartel de Cali, fue propietario después de Carrillo, más tarde Daniel "el Loco’" Barrera invirtió en Independiente de Santa Fe, del que también se dice que el capo de la droga Efraín Hernández, "Don Efra" tuvo intereses. 



Por último, el Deportivo Pereira de los 80 también estuvo bajo el control de Octavio Piedrahita, un narcotraficante que EEUU quiso extraditar. Entre unas cosas y otras murió asesinado por el Cartel de Medellín en 1998 cuando ya era un importante accionista del Nacional y del Pereira.

Gajes de mover el dinero de la droga y del fútbol al mismo tiempo.




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