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Sports

La estrella que eclipsaba a Cristiano y ahora juega sin cobrar

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"¿Creen que yo soy bueno? Pues entonces esperen a ver a Fabio Paím”, dijo en su momento CR7

omar naboulsi

29 Junio 2017 11:32

A principios de los 2000 los ojeadores del fútbol mundial tenían su punto de mira fijado en un extremo portugués del Sporting de Lisboa. Y no, no era Cristiano Ronaldo.

La estrella del Real Madrid -de momento- llegó a decir que no estaba a la altura de su compañero. "¿Creen que yo soy bueno? Pues entonces esperen a ver a Fabio Paím”, dijo CR7 con 18 años cuando fichó por el Manchester United en 2003. No era el único que pensaba así. Aurelio Pereira, descubridor de Figo, Futre, Nani, Simao, Quaresma y CR7 en el Sporting, también tenía claro que Paím era el caballo ganador.

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“Se habla mucho de Cristiano Ronaldo, pero hay que tener en cuenta que Fabio Paím es mucho mejor que él“, decía Pereira.



El tiempo ha demostrado que estaba equivocado, aunque es comprensible. Paím era un extremo derecho sobrado de recursos que estaba pulverizando los récords del club desde que entró en su cantera con 6 años. A pesar de ser 3 años más joven que Cristiano Ronaldo, jugaba con compañeros uno o dos años mayores que él. Con 16 años ya le incluyeron en la preselección de jugadores para la Eurocopa'04, aunque al final se quedó fuera.

En su infancia, sus padres no podían llevarle a entrenar siempre y había muchos días que se quedaba a dormir en una habitación que el club le había acondicionado.

El Sporting sabía que era su principal atracción. A los 11 años ya había decenas de aficionados iban a verle jugar: hasta los pueblos cercanos contrataban autobuses para poder verle en acción. Todos los partidos tenían algo en común, siempre había un gol de Paím regateándose a todo el equipo rival.

“No me costaba hacerlo. Lo recuerdo muy natural. Incluso lo llegué a hacer en derbis con el Benfica, ya con 15 años, donde está todo más ajustado y es más difícil que cuando eres pequeño”, explicó en Tribuna Expresso.

Tales eran las expectativas que a los 13 años, Francia y Angola ofrecieron dinero a su familia a cambio de que en un futuro jugase con sus selecciones, ya que tenía raíces de ambos países.



Él quería triunfar en y para Portugal, pero ni siquiera llegó a debutar con el primer equipo del Sporting. Su infancia conflictiva en un barrio complicado rodeado de malas compañías acabó por llenarle la cabeza de pájaros. Solo quería coches caros, mujeres que le bailaran el agua y fiesta por la noche.

A los 16 años firmó su primer contrato profesional por 20.000 euros al mes. Se acabó puliendo todo el dinero. “En cuatro años compré diez coches de lujo”, ha llegado a confesar.

Prefería gastar el neumático de su Ferrari que ir a entrenar, y cuando lo hacía no se empleaba a fondo. Hasta los 18 años el fútbol portugués le seguía dando de comer por su talento. El que había sido la estrella de todo un país antes de llegar a jugar con los mayores no estaba hecho para el fútbol profesional. No estaba dispuesto a llevar una vida tan sacrificada.



Paím dice que no triunfó porque nadie le dijo cómo administrar su dinero.

"Yo era un chico al que con 16 años le había tocado el Euromillón. No quería escuchar a nadie, pero como cualquier chico a esa edad, ellos deberían haber sido más duros”, reprocha al Sporting de Lisboa. El mismo club que a los 19 años le cedió a varios clubes de la Segunda División de Portugal y al Paços Ferreira en Primera. Allí solo jugó 7 partidos antes de irse al Chelsea para jugar en su filial. Aquel paso por Inglaterra fue el principio del fin.

Al volver de Londres, el Sporting le mandó cedido al Real Massamá, de la tercera división. Eso no lo toleró y se dio al desfase contínuo. “Salía de noche, bebía demasiado, no iba a entrenar... pero no me drogaba. Vivía en un barrio donde veía todo eso a diario y sabía que ese no era buen mundo, aunque fuera parte de mi entorno".



También critica la falta de tacto que el Sporting tuvo con él cuando más lo necesitaba.

“A veces me sentía como un payaso. Todo el mundo me quería ver, pero nadie me ayudaba, y eso a mí no me venía bien. Tengo talento y eso es lo más importante, pero no físico. Y nunca nadie me ayudó a mejorarlo. Querían que saliera y jugara, nada más”, denuncia Paím-

Aunque tiene ofertas, ya no quiere jugar profesionalmente. Tras pasar por Catar, Angola, Malta, Lituania (de donde salió absuelto de una acusación de violación) y Luxemburgo, ahora juega en el Sintra Football, un club portugués amateur donde ni siquiera cobra.



Para ganarse la vida suele aparecer en programas de televisión y reality shows, aunque no le acaba de gustar. Es el precio que debe pagar por malgastar su talento.

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