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Aru, el "tenista frustrado" devuelve el trono del ciclismo a los escaladores

El ciclista que sólo sigue una táctica: atacar, atacar y atacar hasta destrozar al rival

Getty

Nadie esperaba que Chris Froome pudiera perder el maillot amarillo del Tour de un día para otro. Estaba avisado y los expertos ya pronosticaban con las primeras etapas de montaña que el británico impondría la ley del miedo entre sus rivales. Pero un sardo que iba para tenista ha salido un poco rebelde. Ya lo dijo antes de empezar la etapa de los Pirineos. 

“Me pegaré con pegamento a su rueda. No me voy a cansar de atacar a Froome”, le advirtió Fabio Aru, el nuevo y sorprendente líder del Tour de Francia. Fue fiel a sus palabras y no paró de poner al límite a Froome, que en un momento dado no encontró reservas en su cuerpo para seguirle el ritmo.

"Arrru" -sí, con tres erres, así es su apodo- le enseñó a todo el mundo los ocultos poderes de un escalador de la vieja escuela en el ciclismo moderno. Bartali, Chiappucci, Pantani, Bibali,... Aunque quede muchísimo Tour por delante, incluidas todas las etapas de montaña y una contrarreloj final de 22 kilómetros, se ha convertido en el favorito del público para ganar la carrera.

A los 27 años está empezando a recoger los frutos de una trayectoria basada en los consejos de los más grandes, donde el ataque en cada etapa es la mejor defensa de un ciclista.

Le repugnan las estrategias conservadores que ahora están de moda, por eso ha enganchado a muchísimos aficionados.

"Me gusta dar espectáculo para los aficionados y sé que me ha costado librarme del perfil bajo que tenía. Pero no voy a pensar más allá del siguiente día. Eso podría comprometer mis posibilidades", dijo después de la etapa que lo encumbró en el liderato.

Debutó como profesional en 2013 y desde entonces su progresión, con algún que otro altibajo, no se ha detenido. Se siente sardo hasta la médula, habla el dialecto de la isla y sufrió muchísimo cuando tuvo que abandonar Cerdeña para entrenar en el norte de Italia y dedicarse al ciclismo profesional.

Llamaba a casa cada día y en más de una ocasión estuvo cerca de abandonar, pero siguió compitiendo hasta que el Astana le fichó en 2012.

Este año no pintaba bien. Empezó la temporada ilusionado con el Giro del Centenario, pero una lesión de rodilla le impidió disputar la carrera, que además empezaba en Cerdeña. Le sustituyó el veterano Michele Scarponi, que falleció atropellado por una furgoneta cuando estaba preparándose para la competición.

En cuanto a sus orígenes son un continuo contraste. Es católico practicante y lo demuestra antes de cada etapa, cuando se santigua al banderazo de salida. El padre es un agricultor que cultiva melocotones, naranjas y mandarinas en tierras sardas, mientras que su madre es profesora. Además, también ha confesado que lo de competir con la bicicleta no era lo que más le motivaba.   Lo que realmente le hubiera hecho ilusión a Aru es ser tenista profesional.

Dando pedales no le ha ido mal, aunque siempre ha sufrido en la contrarreloj. Ahora tiene hasta el 23 de julio para demostrar el salto de calidad que todo el ciclismo italiano espera. Tanto que le llaman el nuevo Nibali.

Habría que ver si ahora cambiaría las montañas del Tour por la hierba de Wimbledon.

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