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Sports

Guerra familiar, robos y violencia: Adebayor pone punto y final a su infierno particular

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Despertó de una siesta con un cuchillo en el cuello: "Matadme y coged el dinero", les dijo a sus hermanos

Omar Naboulsi

19 Julio 2017 13:51

Emmanuel Adebayor se ha quitado un peso de encima. Después de estar toda su vida cargando con la losa de ser un futbolista rico en el seno de una familia humilde togolesa, ha anunciado que ya no tiene relación ni con sus 6 hermanos ni con sus padres después de que se aprovecharan de él a mala fe durante muchos años.

Hace un par de años publicó varios posteos en su muro de Facebook explicando varias jugarretas que le habían hecho, aunque esta entrevista en la BBC ha confirmado los peores augurios.



Quizá la más peliaguda sucedió cuando jugaba en el Mónaco. Salió de un entrenamiento y se fue a echar una siesta a su casa de la Costa Azul. Para su sorpresa, tuvo el peor de los despertares. Al abrir los ojos dos de sus hermanos, Kola y Peter, le estaban sujetando con un cuchillo en el cuello. Querían dinero fuera como fuera.

"¿Esta es la única manera que existe para resolver las cosas? Si es así, matadme y coged el dinero", les dijo Adebayor.

Los asaltantes dejaron el cuchillo, a sabiendas que si lo mataban perderían a su gallina de los huevos de oro particular. Adebayor llamó a su madre, Alice, antes de contactar con la policía, pero no encontró ningún apoyo. Más bien al contrario, ya que la madre le recriminó su actitud y le llamó mala persona.

Este es solo un ejemplo de lo mucho que ha sufrido el delantero de 33 años por culpa de su familia: casas, coches, dinero y un sinfin de recuerdos empañados por la violencia. Dos de sus pertenencias más preciadas las perdió por culpa de su hermano Rotimi: una camiseta de Marc-Vivien Foé y otra de Zinedine Zidane, ambas hurtadas por Rotimi, uno de sus seis hermanos.



También asegura que no le dejaron seguir jugando en el Real Madrid, donde ganó una Copa del Rey en los 6 meses que jugó en el Bernabéu. "Yo quería quedarme en el Madrid, pero mi familia mandó una carta diciendo que no deberían retenerme. No digo que por eso me vendieran, pero sí que ayudó. Incluso, aunque influyera un 10% ya es mucho", cuenta Adebayor.

A día de hoy no sabe qué ha sido de su hermano Kola, que le pidió dinero para abrir un negocio en Alemania. "Solo Dios sabe cuánto le di… ¿Y dónde está ese negocio hoy?", reflexiona.


Además, tiene un trauma que lo costó superar. Su madre le prohibió ver a su hermano Peter antes de morir.

“Yo estaba en Ghana cuando recibí la noticia de la enfermedad de mi hermano Peter. Fui lo más rápido posible para ayudar. Cuando llegué, mi madre me dijo que no podía ver a Peter y que debía dar dinero para que ella resolviera todo", explica.

Aquel incidente y las extorsiones hicieron que se planteara el suicidio en más de una ocasión, aunque nunca lo intentó.



Hace diez años organizó una reunión familiar para estrechar lazos, pero no sirvió de nada. “Organicé un encuentro en 2005 para resolver los problemas familiares. Cuando les pregunté lo que pensaban, me dijeron que debía construir una casa a cada miembro de mi familia y dar un sueldo mensual”.

Tal era su afán por ayudar a la familia que intentó meter a su hermano Rotimi en el mundillo del fútbol, incluso le metió en una escuela, pero robó 21 móviles en un equipo de 27 jugadores. Lo mismo que con las camisetas.

De su hermana Yabo tampoco sabe nada. “Hace años compré una casa en Ghana por valor de 1,2 millones de dórales. Pensé que lo normal era dejársela a mi hermana mayor. Además permití que mi hermano Daniel se quedara con ella. Pocos meses después, estaba de vacaciones y decidí pasarme por esa casa. Me quedé sorprendido al ver tantos coches en el garaje. Luego me di cuenta de que mi hermana había alquilado la casa sin avisarme y encima echó de la casa a mi hermano Daniel", relata el jugador del Istanbul Ba?ak?ehir de la Superliga turca.

"Cuando me enteré la llamé y ella se pasó treinta minutos insultándome por teléfono. Lo siguiente que hice fue llamar a mi madre e hizo lo mismo que mi hermana. Yabo dice que soy un ingrato. Que le pregunten qué coche conduce y de quién son las cosas que está vendiendo".



Este es el drama de un futbolista siempre primó la sangre por encima del dinero, hasta que se cansó. Después de toda una tratando de ayudar a los suyos y cargar con todos los gastos familiares, ha dicho basta:

"Hoy soy una persona diferente. Ahora no me hablo con mi familia, pero soy feliz". Mucho ha tardado en cortar por lo sano.



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