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Cláusulas antiembarazo: el gran tabú del deporte femenino

"Una compañera de equipo fue despedida por quedarse embarazada. Se deprimió, tuvo un aborto y a los pocos días la llamaron para ofrecerle de nuevo el contrato"

El embarazo entre las deportistas profesionales sigue siendo un tema tabú. Estas mujeres no suelen pronunciarse sobre el trato que reciben por parte de los clubes en este aspecto, pero en España la mayoría tiene una "cláusula antiembarazo" en sus contratos: si se quedan embarazadas pierden su trabajo.

Lo cierto es que muchas de ellas se niegan a hacer declaraciones sobre el asunto por miedo a ser despedidas. Tanto es así que el embarazo se cataloga como una razón por la que rescindir sus contratos de manera unilateral sin recibir ningún tipo de indemnización, al mismo nivel que un positivo por dopaje o practicar deportes de riesgo.

La abogada María José López González fue una de las primeras en condenar la cláusula antiembarazo y la falta de un marco normativo para el deporte femenino que ahonde en esta cuestión.

" Me enteré de la cláusula antiembarazo por casualidad. Dos jugadoras de baloncesto, de clubes importantes, me llamaron para efectuar unas reclamaciones por impago de fichas. Les dije que me dieran los contratos para ver qué se podía reclamar, y entonces descubrí la cláusula", explica en El Mundo.

"El problema no son ellas, sino la tutela que la Administración debe ejercer, y en la que ha habido algo de dejación. Yo alerté en su momento al Consejo Superior de Deportes". Este organismo contactó con varias jugadoras de baloncesto afectadas por la cláusula, pero éstas no quisieron entregar sus contratos por miedo a ser despedidas.

Es un miedo que Mariajo Pons no tiene. A sus 32 años es portera del Zaragoza y reconoce que aceptó la claúsula antiembarazo. "Hace años tuve esa cláusula en el contrato con un club español. Creo que ahora no es tan común, pero las chicas, en general, no quieren hablar. Entiendo el temor de los equipos por perder jugadoras, pero no a costa de hacer cosas ilegales", asegura Pons.

"Ahora las mujeres estamos en la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), es cierto, pero nos queda mucho por recorrer. Los chicos tienen fuerza; nosotras, nada. Al menos, ahora obligan a los clubes a darnos de alta en la Seguridad Social. Antes, ni eso", denuncia la portera.

Otra deportista que admite haber sufrido la cláusula es Begoña Fernández, ex jugadora de balonmano que llegó a ser capitana de la selección. Se retiró en el verano de 2015 a los 35 años y al año siguiente fue madre.

"He tenido esas cláusulas en buena parte de los clubes en los que he jugado. Se estila bastante, sobre todo con las más jóvenes. ¿Por qué las firmamos? Porque lo que deseas es jugar a toda costa y no controlas estas cosas", argumenta la ganadora de la medalla de bronce en Londres'12.

Fernández ha visto como la discriminación en el deporte ha llegado a unos niveles intolerables. "Vi cómo en uno de mis equipos, una chica muy joven era despedida por quedarse embarazada. Se fue a casa, se deprimió, tuvo un aborto y a los pocos días la volvieron a llamar para ofrecerle de nuevo el contrato. Eso sólo tiene un calificativo: despreciable".

Ahora se arrepiente de no haber jugado en equipos más respetuosos con las mujeres. "Me tendría que haber ido a Dinamarca, donde me ofrecieron un contrato que incluía la posibilidad de ser madre". En España no podía.

Dejando a un lado a las jugadoras que firman estos contratos y los clubes que acaban imponiendo la cláusula antiembarazo, los representantes hacen más bien poco por revertir la situación. De hecho, en muchas ocasiones los agentes incluyen la cláusula en el contrato-tipo de sus representadas.

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