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Sports

El barrendero que ha llegado a la presidencia de la AFA

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Yerno del sindicalista Hugo Moyano, Claudio Tapia recogía basura 8 horas al día y jugaba por las tardes. Ahora dirigirá el fútbol argentino

Omar Naboulsi

30 Marzo 2017 11:54

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ya tiene nuevo presidente. Después de una travesía de 3 años con la federación descabezada por la muerte de Julio Grondona, Claudio "Chiqui" Tapia, un dirigente de 49 años que durante 16 presidió a Barracas Central, se hace con las riendas de la AFA.





"Empecemos entre todos a refundar a la Asociación del Fútbol Argentino", ha dicho Tapia en su primera aparición en los medios tras ser elegido presidente. Fue el único candidato que se presentó a la elección, en la que obtuvo el voto de 40 de los 43 dirigentes. Los tres restantes lo hicieron en blanco.

Tapia, que defendió a Messi de la sanción que le ha impuesto la FIFA por insultar a un asistente, también fue futbolista. Hizo carrera en el propio Barracas Central y en Dock Sud.



Nació en Concepción (San Juan), siendo uno de los tres hijos de una familia obrera. Su padre era tintorero y su madre le echaba una mano mientras se ocupaba de las labores domésticas. En San Juan no tenían futuro y en los 70 se fueron a Buenos Aires buscando trabajo.

A los 11 años Claudio Tapia se convirtió en el chico nuevo del barrio de Barracas y empezó a jugar a fútbol. Llegó al primer equipo y jugó en el Ascenso, pero el sueldo que recibía no le llegaba para subsistir.



Entonces comenzó a trabajar en Manliba, una empresa de recolección de basura en la que estuvo trabajando nueve años. Empezó como barrendero y luego lo ascendieron a recolector. De 6 a 14 de la tarde barría las calles o juntaba la basura de los vecinos colgado del camión y por la tarde jugaba en Barracas. "El físico ya no me daba y tuve que elegir. Me quedé con el trabajo", ha explicado Tapia.

Sin embargo, al poco tiempo el club le fue a buscar. En 1998 la entidad estaba al borde la desaparición y necesitaban a alguien que liderase el proyecto.



Rechazó la propuesta de hacerse cargo de la presidencia, aunque tres años después cambió de opinión y con 35 ya era presidente del club de sus amores.

En ese tiempo ya se había casado con Paola Moyano, la hija de Hugo Moyano, el camionero, sindicalista, político y presidente de Independiente. "La conocí en una fiesta familiar de ellos. Me invitó Pablo, el hermano de mi señora, porque éramos amigos. Ahí empezamos a hablar y luego a salir", confiesa.

Tapia ya había dejado lo de recoger basura para dirigir el sindicato de barrenderos. Hay quienes dicen que llegó al poder gracias al respaldo de su suegro, aunque desde Barracas Central no opinan lo mismo.

En el club aseguran que siempre tuvo dotes de liderazgo y que se preocupa por la parte humana de los trabajadores. De hecho, su prioridad al entrar en la presidencia de Barracas fue recuperar la función social del club. Con la ayuda de los socios construyó un polideportivo con pista de pádel, fútbol 5, voley y baloncesto.



Después de salvar a un club de la quiebra y organizar sindicalmente a los basureros argentinos, Tapia quiere convertirse en el sucesor de Grondona. El favor del público ya lo tiene.

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