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Sports

Una leyenda de los Knicks intenta agredir al dueño en pleno partido

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Charles Oakley, un duro de la vieja guardia, estalló y acabó arrestado

Omar Naboulsi

09 Febrero 2017 15:46

Los Knicks no levantan cabeza. El equipo de la Gran Manzana perdió este miércoles ante los Clippers por 115-119, aunque eso no fue lo peor del día para la franquicia.

Durante el primer cuarto del partido varios guardias de seguridad tuvieron que detener a un hombre de 53 años, de más de dos metros de altura y en impecable estado físico, que intentaba acercarse al propietario de los Knicks, James Dolan.

Todos aficionados de los Knicks reconocieron a esa persona.

Era ni más ni menos que Charles Oakley, uno de los jugadores más duros de los años 80 y 90, y el escudero perfecto de Patrick Ewing durante la última época dorada de la franquicia. Para ser exactos, estuvo 10 temporadas jugando en los Knicks, convirtiéndose en uno de los ídolos de la afición.





Oakley se encaró con los guardias de seguridad que intentaban reducirle, empujando de forma violenta a uno de ellos. El partido se paró con la expectación del público y los propios jugadores hasta que un grupo de 10 empleados de seguridad del Madison Square Garden le sacaron de la grada.

NY vive una crisis deportiva que ya no soportan ni los mitos de la propia franquicia. A Oakley le llevaron al túnel de vestuarios, donde el actual presidente de los Knicks, Phil Jackson, apareció para calmar los ánimos de Oakley. No hubo manera, el ex jugador salió del estadio arrestado por la policía de New York, llevado a comisaría, y acusado de tres delitos de asalto menor y un cargo criminal de invasión de propiedad.



No es casualidad que Oakley estallase de esta manera. No traga a Dolan desde hace más de una década. Sus rencillas públicas y privadas con el propietario acabaron con Oakley siendo considerado persona “non grata” para la franquicia, quedándose fuera de las celebraciones históricas que llevan a cabo los Knicks.

Por eso fue Oakley ayer al Madison, para increpar a Dolan. Ni siquiera compró la entrada con su nombre para evitar que la franquicia supiese que asistiría al partido.

Para cerrar el incidente, el equipo emitió un comunicado inmediatamente después del arresto de Charles Oakley, en el que dejaba clara la mala relación con el ex-jugador, acusándole de llegar al partido y comportarse “de forma altamente inapropiada y completamente abusadora”, además de desear que “reciba ayuda pronto”.





El partido pudo reanudarse con normalidad, pero en el ambiente seguía la extraña sensación de una franquicia incapaz de tener en estima tanto a sus estrellas del presente como a las del pasado.


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