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Sports

Coca-Cola y hamburguesas: los insólitos anuncios del joven Maradona

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¿Qué tienen que ver la poliomelitis, un Big Mac y Carlos Menem, el presidente que vendió Argentina al FMI? La respuesta está en Maradona Productions, una gallina de los huevos de oro que acabó MAL

Ignacio Pato

03 Marzo 2017 18:37

¿Qué tienen que ver la poliomelitis, un Big Mac y Carlos Menem, el presidente que vendió Argentina al FMI?

La respuesta está en Jorge Horacio Cyterszpiler, el primer agente de Maradona. O quizá deberíamos llamarle "el creador de la marca Maradona".


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Cyterszpiler es hijo de migrantes polacos de origen judío en Argentina. Hasta ahí, nada anormal, pues la polaca es la cuarta nación (tras Italia, España y Alemania) desde la que más personas llegaron al país sudamericano y Argentina es el país con mayor comunidad abrahámica de América Latina. Nació en una familia acomodada, pero eso no le evitó que a primeros de los 70, Jorge ya sufriera una cojera fruto de la poliomelitis y hubiera perdido un hermano, Juan Eduardo, que jugaba en el equipo vecino a su casa, Argentinos Juniors.

Fue entonces cuando viendo un partido de los Cebollitas, donde jugaba un niño de apenas diez años que valía por todo el equipo y el rival juntos, se enamoró del talento de Maradona. La amistad creció de manera natural, Diego jugaba y Jorge estudiaba Económicas. La simbiosis profesional se puso en marcha cuando en 1977, un Maradona aun menor de edad pero ya bautizado en 1ª con Argentinos Juniors le nombra representante.

El Pelusa pasó a Boca y Cyterszpiler puso en marcha la gallina de los huevos de oro. La llamó Maradona Productions.


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¿Reconocen al segundo por la izquierda?


Maradona pasó a ser actor de anuncios, y por la puerta grande. En el 82, año grande por el mundial de España y su millonario pase al Barcelona, Diego fue la cara con la que Coca-Cola quiso prolongar su conquista del mundo. Lo que nos dejó fueron varios spots hoy semidesconocidos.

En primero rebosa ingenuidad. Visto hoy, y sabiendo el fiasco que resultó España'82 para Maradona, solo se puede catalogar así un anuncio en el que se cataloga al argentino como "una de las más brillantes estrellas en el mundial 82". Después de imágenes en el campo, el futbolista sujeta una botella y mirando a cámara transmite el mensaje de la marca de refrescos en la época: "al mundo se le gana con una sonrisa". "Una cocacola y una sonrisa", repite el coro infantil. Cyterszpiler sonreía, eso seguro.



Pero la marca nos tenía preparada otra para la misma época. Ni corta ni perezosa, y como si de un perezoso remake hollywoodiense -aunque en este caso en sentido inverso- se tratara, regrabó uno de sus más míticos anuncios estadounidenses. Este del defensa de Pittsburgh Steelers Mean Joe Greene con un niño.



Tres años después del original, le hicieron calcarlo a Maradona. Todo es igual: el deportista, cabizbajo hacia los vestuarios, se encuentra con un niño que trata de animarlo en vano. El ídolo se muestra incluso borde -"sí, claro", le responde con desdén al crío cuando este le dice "vos para mí sos el mejor"- pero al final accede a beberse la cocacola que el aficionado le ofrece. La apura entera y, en contrapartida, le tira su camiseta.



El Pelusa sería también la imagen de la marca para promociones como "La vuelta al mundo en 45 tapitas", que englobaba también los refrescos de Fanta, Sprite y Tab.


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Pero había mucho más que bebidas azucaradas con gas en Maradona Productions. El astro fue también imagen de Puma y de la multinacional belga de fotografía Agfa, en una campaña para promocionar sus carretes bajo el eslogan "estos son mis colores".



Para asegurarse de que todo iba bien, su agente repartía fotos suyas autografiadas y mandaba miles de tarjetas de felicitación cada Navidad. La próxima parada de Maradona Productions iba a ser en un McDonald's.



El gigante estadounidense había abierto hacía nada, en el año 81, su primer restaurante en España en la Gran Vía madrileña. Y enseguida llegó su primera campaña de márketing ibérica. McDonald's trató de ligar su éxito empresarial con el juego de Diego mediante una contraposición de planos entre las habilidades del argentino en el campo y el proceso de fabricación de una de sus hamburguesas. Conceptos como "imaginación" y "calidad" aparecen toscamente hermanados hasta que llegamos al final previsible: tras haberle visto comer y beber, El Pelusa nos dedica una frase con sonrisa de anuncio: "Nos vemos en McDonald's". El sitio que te gusta...



Sin embargo, he aquí la paradoja entre Maradona y Cyterszpiler: cuanto más grande se hacía el Diego, es decir el activo, más incontrolable era. Con un entorno cada vez más numeroso, salidas nocturnas más oscuras y unas cuentas nunca debidamente auditadas, Maradona Productions y la relación entre ambos murió.

En 1985, Maradona cortaba definitivamente con Cyterszpiler para abrazar como manager todopoderoso a Guillermo Coppola. Con él, Maradona fue una explosión multicolor con daños colaterales negros como la noche. Blancos como la cocaína, también.

Pero esa es otra historia.

Y Cyterszpiler, hoy representante de otros jugadores, se entregó en cuerpo y alma, como jefe de campaña en el 89, a llevar a La Casa Rosada a Carlos Menem, el presidente que puso Argentina a la venta tras privatizarla de arriba a abajo.

Pero esa también es otra historia.


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