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Sports

El Bolonia detiene su entrenamiento en recuerdo del peor atentado de la historia de Italia

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85 personas fueron asesinadas por la extrema derecha en la estación de trenes de la ciudad

Ignacio Pato

03 Agosto 2017 13:47

strage.it

A las 10:25 en punto, el entrenador Roberto Donadoni ha tocado el silbato en el entrenamiento. Todos los jugadores del Bologna se han detenido.




El paro ha durado 37 segundos, justo los años que han pasado desde que el 2 de agosto de 1980 explotase una bomba escondida en una maleta abandonada en la sala de espera de la estación de trenes. 37 también fue el número del autobús urbano boloñés que transportó heridos al hospital. La magnitud del atentado fue tal que las ambulancias de la tranquila ciudad emiliana no eran suficientes.

23 kilos de explosivo que acabaron con la vida de 85 personas, ya que la estación estaba esa mañana llena de gente que iniciaba sus vacaciones de verano.



El presidente de la República Sandro Pertini lo definió como 'el peor acto criminal que hemos vivido en Italia'. El gobierno, presidido por el democristiano Francesco Cossiga, rápidamente atribuyó la explosión a causas fortuitas, a una caldera reventada en el edificio. Eso dio tiempo a los autores materiales a huir en las primeras horas.

Pero la línea de investigación era clara: terrorismo de extrema derecha o, como se le llamaba en la época 'terrorismo negro', por oposición a la práctica armada de grupos de izquierda como Brigadas Rojas.



Poco después la fiscalía de Bolonia ordenaba detener hasta a 50 miembros de grupos armados neofascistas como Núcleos Armados Revolucionarios, Tercera Posición u Orden Nuevo.

Estos grupos seguían una línea de actuación clara. Para detener el notable avance que los movimientos autónomos de obreros y estudiantes vivían en Italia desde 1977, que se unía al poderío armado de las Brigadas Rojas -capaces de secuestrar y matar a todo un primer ministro como Aldo Moro- y la presencia del más masivo partido comunista de Europa occidental, el 'terrorismo negro' puso en marcha la estrategia de la tensión.


Una imagen vale más que mil palabras. Así quedó la estructura central de la estación de trenes de Bolonia en hora punta


La meta era, mediante el miedo en la población civil a través de atentados indiscriminados -a veces atribuidos falsamente a la izquierda- forzar que Italia se convirtiera en un Estado autoritario. Por detrás, contaban con el apoyo de la red anticomunista internacional Gladio y de la logia italiana P2. Fue el propio primer ministro Giulio Andreotti quien reconoció su existencia en cuanto cayó el Muro de Berlín.

Antes de Bolonia, el atentado 'negro' más grave fue en un mercado de Milán. La masacre de Piazza Fontana mató a 17 personas en 1969.


Fioravanti y Mambro fueron condenados a cadena perpetua como autores materiales de la bomba de Bolonia. Hoy están en libertad


No hubo veredicto judicial sobre el atentado de la estación de Bolonia hasta 1995. Dos elementos neofascistas, Giuseppe Valerio Fioravanti y Francesca Mambro, resultaron culpables como ejecutores y condenados a cadena perpetua. También se les impuso una indemnización de 2.134.274.007 euros a las víctimas. Otras personas, entre ellas el jefe de la logia P2 Licio Gelli, fueron condenadas por aportar falsas pistas a la investigación.

Para 85 personas, la vida se detuvo en las vías y salas de Bologna Centrale. Iban o venían en busca de un descanso estival, pero a las 10:25 la hora se paró en el reloj de la estación.

Justo a la hora en la que el equipo de la ciudad ha honrado la memoria de las víctimas del peor atentado terrorista en la historia moderna de Italia.


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