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Sports

Cómo un jugador de 18 años pone en jaque la filosofía de un club histórico

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El fichaje del maliense Youssouf Diarra tensa las tradiciones del Athletic Club

omar naboulsi

28 Junio 2017 06:00

La cantera del Athletic Club se estira hasta donde quieren sus dirigentes. En un club donde en un principio solo juegan futbolistas "nacidos" o "formados" en Euskal Herria -las tierras de País Vasco, Navarra y parte de Francia-, tal y como se explica en su propia web, existen cada vez casos más ambiguos. Tanto como el término "formados".

El último es el de Youssouf Diarra, un jugador de origen maliense de 18 años que parece que se incorporará en breve a la estructura de filiales del equipo bilbaíno.

Tendrá ficha del Baskonia -un equipo vinculado al Athletic- aunque lo lógico es que con el paso de los meses acabe jugando en el filial Bilbao Athletic. Diarra llega a Bilbao después de dos años formándose en Euskal Herria, ya que jugó la pasada temporada en el Ardoi y este curso lo ha disputado en el Txantrea pamplonica, otro equipo que tiene vinculación con el Athletic.



Diarra nació en Mali y con 8 años llegó a Lleida, donde sus padres trabajaban en una granja. Pasó por distintos equipos de la ciudad y terminó enrolado en el juvenil del Lleida, hasta que acabó conociendo a un agente FIFA que le llevó a Navarra.

Aquí es donde aparecen las voces críticas, ¿eligió jugar en Euskal Herria como se podría haber ido a Portugal?

En ese caso, la legitimidad de su fichaje queda en entredicho. El periodista bilbaíno Beñat Zarrabeitia tiene claro que se trata de una incorporación que lleva muy al límite la filosofía del club. "El Athletic no puede hacerse trampas al solitario. No hay que traer jugadores para luego 'blanquearlos'. Cuanto menos estén en el alambre, mejor", destaca Zarrabeitia, convencido de la identificación de la hinchada bilbaína con los jugadores de la cantera. "El Athletic es más fuerte cuando la comunidad tiene clara cuál es la fortaleza del club, lo que significa para la ciudad".

No todos los aficionados piensan lo mismo.

Beto, de la peña Zazpiak Bat, nos dice que en su colectivo creen que el caso de Diarra es totalmente válido: "No entendemos por qué con Diarra hay tanta polémica. Lleva desde los 16 formándose en Navarra, sí que entraría en la categoría de jugador formado", nos asegura.



¿Debe el club definir mejor su filosofía para que se sepa qué jugadores se consideran formados en Euskal Herria y cuáles no? Por ejemplo, ¿aquellos que hayan jugado desde alevines allí?

Desde la peña Harrapari Taldea apuestan por el continuismo y reniegan del fichaje de Diarra. "Entendemos que este tipo de fichajes no sirven para nada. Es inútil buscar estas trampas para contradecir una ley que nos autoimponemos porque queremos. Estamos orgullosos de la filosofía, y hasta el final con ella. No hay que cambiarla, está perfecta así", nos cuenta Raúl, miembro de este colectivo.



Si hay algo difícil de discutir es que esta manga ancha abre la puerta a intereses de los representantes, que ven una salida para sus jugadores en el hecho de jugar algunos años en Euskal Herria para acabar llamando a la puerta del Athletic, beneficiándose de las limitaciones que tiene el Athletic a la hora de fichar. Zarrabeitia asegura que el club debe estar muy atento a las oportunidades que ofrece el mercado para no acabar haciendo fichajes dudosos.

"Con un mercado tan reducido, el club debe estar atento a los jugadores que puede fichar. Marco Asensio es una estrella, su padre es de Sestao y jugó en varios equipos vizcaínos. Tenía la ilusión de que su hijo jugara en el Athletic y ahora vale muchos millones de euros estando en el Real Madrid", advierte. "Hay que acompañar la filosofía con la realidad sociológica. De aquí a 20 años habrá chavales nacidos fuera de Euskal Herria de segunda generación, hay que anticiparse a esos casos".



Más allá del origen preciso de los futbolistas, según las fuentes consultadas, para los fichajes el Athletic se rige por un criterio algo apartado de su filosofía de formación, y es que todos los jugadores de su plantilla deberían poder jugar en una teórica selección vasca oficial.

Quién sabe si veremos a Diarra defendiendo la camiseta de Euskadi en un futuro no muy lejano.

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