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El asco absoluto: la previa del juicio de Lucas se convierte en una feria del terrorismo machista

No son "cavernícolas" ni "enajenados", sino algo infinitamente más peligroso: hombres que matarían por defender sus privilegios

El juicio por agresiones entre Lucas Hernández y su pareja ha quedado hoy visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal 35, especializado en violencia sobre la mujer. Ambas partes han intentado llegar a un acuerdo previo que no ha fructificado y la Fiscalía se ha reafirmado en la petición de sus condenas: siete meses por violencia de género para el jugador del Atlético de Madrid y cuatro por un delito de maltrato en el ámbito familiar para su novia, más otros dos por daños al vehículo del futbolista.

Ambos han mantenido sus versiones, contradictorias entre sí. Mientras Hernández ha dicho que solo cogió a la mujer por la cintura para evitar que dañase el coche, ella ha declarado que fue golpeada contra el vehículo, que Hernández le tapó la boca y que la agredió físicamente.

Sin embargo, a la entrada había pasado algo llamativo. Llamativo y vomitivo. Nada más llegar y bajarse del coche para entrar en el juzgado Hernández, dos personas le han seguido con pancartas en las que se leía "Stop feminazis". Otras tres pancartas eran igualmente ridículas pero, eso sí, más específicas. Una pedía la "derogación de la ley de género ya", otra acusaba de manera infame al teléfono contra la violencia machista 016 de ser una herramienta de lucro ("Hay negocio. Llama y te desplumamos el pollo") y una tercera, con los colores de la bandera española, estaba encabezada por la frase "In dubio pro zorra". Esta se quejaba de que la Ley 1-2004 modificó el artículo 14 de la Constitución, que garantiza la igualdad ante la ley de todos los españoles.

Algo que ni siquiera es así.

La Ley 1-2004 no cambió artículo constitucional alguno, solo introdujo en el Código Penal el agravante en casos de violencia de género en los que el hombre sea el agresor y la mujer la víctima. La Ley, en este caso, trata de equilibrar delitos que se cometen en un contexto de desigualdad evidente.

Y no es la primera vez que estos juzgados aparecen "decorados" así. Allí se han visto en los últimos meses carteles tan denigrantes como "Pegamento vaginal ex preso", "Juzgado feminazi", "Denuncias falsas", "Auschwitz-feminazi trituradora de hombres" o "Peligro feminazis sueltas" junto a la silueta de una rata.

Quienes así hablan no son cavernícolas, ni "cuñados", ni mucho menos enajenados.

Son algo infinitamente más peligroso: hombres que matarían por defender sus privilegios.

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