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Los 200 ultras que prueban la presencia neonazi en el fútbol alemán

El odio al fútbol moderno en versión nazi existe, y te va a indignar tanto como al seleccionador Joachim Löw

Getty

Alemania responde con mano dura ante las muestras de apología del nazismo y su seleccionador nacional no podía ser menos. Joachim Löw ha condenado públicamente los cánticos neonazis que una parte de la hinchada alemana entonó en Praga el pasado viernes durante el partido que jugó la Mannschaft contra la República Checa.

No fue algo aislado, sino que durante todo el partido se escucharon gritos y canciones que recordaban el aniversario de la invasión de Polonia, además del lanzamiento de bengalas al césped.

"Estoy lleno de rabia y muy indignado por lo ocurrido. Es una vergüenza para nuestro país que un grupo de supuestos aficionados utilicen el fútbol como pantalla para hacer una exhibición más que penosa", dijo Löw en rueda de prensa. 

En la grada alemana también se escucharon abucheos a los himnos, insultos a la DFB -la Federación de Fútbol- y a jugadores de ambas selecciones, además de no respetarse el minuto de silencio que se había pedido por la muerte de dos funcionarios checos.  Los medios locales informaron que en algunos bares hubo altercados y hasta amenazas con destrozar los establecimientos si se les impedía poner "música fascista".

Un compendio de barbarie derechista que hartó a los jugadores germanos, que decidieron no saludar a los aficionados desplazados al estadio cuando acabó el partido.

El central Mats Hummels dejó claro por qué se fueron directos al vestuario. "Una catástrofe. ¡Es algo realmente feo! No son aficionados, son gentuza, hooligans, que hay que expulsar de los estadios", denunció.

Este incidente saca a la luz una problemática que sacude a los clubes alemanes: la presencia de grupos de ultraderecha en sus campos, haciendo manifestaciones contra la comercialización del fútbol moderno mientras proclaman su ideología. Por ese motivo se cebaron con Timo Werner, de 21 años, que dejó el Stuttgart para ser la estrella del Red Bull Leipzig, el equipo que ejemplifica el triunfo del modelo de fútbol-negocio.

Su repulsión hacia el fútbol moderno es solo un pretexto: los ultras echan de menos aquellos años donde podían hacer el nazi en las gradas sin que nadie les dijera nada.

Hay artistas que apoyan esta corriente publicando canciones en señal de protesta hacia la gestión de la DFB, como los raperos AB MC, Deoz o JayJay. Mención especial para M.I.K.I., que en el videoclip del tema "Krieg dem DFB" (guerra a la federación) tira varios dardos xenófobos en contra de los árabes y los asiáticos, sin contar el odio profundo al recurrente RB Leipzig.

Si bien en la Bundesliga los ultras intentan hacerse notar, se puede decir que esta ha sido la primera vez que se han escuchado cánticos neonazis en un partido de la selección: tienen vetada la entrada y su chovinismo hace que no les interese el fútbol internacional.

Entonces, ¿por qué asistieron a este partido?

Se debe tener en cuenta que se jugaba en Praga, una ciudad pegada a la Alemania del Este, donde los partidos políticos de extrema derecha como AfD -Alternativa para Alemania- tienen mucho apoyo.

Tal y como han revelado diaros como Focus o Bild, los 200 ultras que no paraban de entonar pertenecían a grupos del Dynamo Dresden y del FSV Zwickau, que vieron el evento como una oportunidad perfecta para divulgar su propaganda nazi a 100 kms de casa sin exponerse a un castigo de las autoridades alemanas -exhibir esvásticas o enaltecer públicamente delitos de genocidio es castigado con penas incluso de cárcel-.

Además, pudieron entrar al estadio sin problemas porque no compraron las entradas que vendía la DFB, sino que se hicieron con todos los tickets en las taquillas al haber muchos asientos libres.

Es muy probable que la mayoría de ellos formen parte de HoGeSa -Hooligans Contra el Salafismo- una organización ultraderechista que persigue al Islam en Europa, algo así como la versión futbolera de PEGIDA, tal y como te contamos aquí. Esta organización se encarga de captar jóvenes ultras mediante ideas xenófobas. Sin ir más lejos, este mismo verano se les ha visto cometiendo actos vandálicos en locales regentados por inmigrantes durante las manifestaciones en contra del G-20 en Hamburgo.

No solo los ultras del Dynamo Dresden y el FSV Zwickau propagan el nazismo en las gradas: los del Lokomotiv de Leipzig, Chemnitz y Borussia Dortmund también son buenos ejemplos.

En 2014, un ultra del Dortmund manchó un minuto de silencio previo a un partido contra el Hamburgo que honraba la memoria de Hermann Rieger -masajista del club fallecido hacía escasos días-, con un grito que rompió el solemne momento, indignando a todo el estadio: "¡Sieg Heil!”.

Este neonazi no podrá entrar en el estadio hasta 2020, aunque el problema del Dortmund no parece que acabe en las gradas.

De acuerdo a una investigación de Der Spiegel, había miembros del cuerpo de seguridad y de asistencia logística del Signal Iduana Park que pertenecían a grupos de ultraderecha, de ahí que los ultras consiguieran desplegar durante años pancartas con símbolos nazis y lanzar bombas de humo en repetidas ocasiones, aunque el club puso cartas sobre el asunto cuando se publicó la pieza.

¿Se convertirán ahora los partidos de la selección en su vía de escape?

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