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Sports

El imparable crecimiento del equipo argentino sustentado en el negocio de la soja

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Agropecuario lleva 3 ascensos seguidos en 5 años de vida gracias a un magnate del oro verde. Ya están en 2ª

omar naboulsi

01 Junio 2017 13:34

Una bandera de cuatro metros de largo cuelga de una valla del estadio de Agropecuario Argentino, un club situado en el pueblo de Carlos Casares, a 300 kilómetros de Buenos Aires: “Agro no tuvo infancia, nació grande”.

La tela que cubre el Estadio De la Calle Carlos Arroyo celebra el ascenso del equipo a la segunda división del fútbol argentino.

Se trata de un club que no tiene ni seis años de vida -se fundó en agosto de 2011-, con un crecimiento tan vertiginoso como la explotación del negocio de la soja en la que se sustenta la entidad.



Su presidente y fundador se llama Bernardo Grobocopatel, un apellido de la conocida familia de origen judío que proviene de Rusia.

Los Grobocopatel son uno de los dominadores mundiales de la soja. Bernardo es el primo de Gustavo Grobocopatel, una de las personas más ricas de Argentina. Se calcula que este magnate de la soja ha vendido 800.000 toneladas de granos sembrados en unas 60.000 hectáreas a lo largo de su carrera agraria, lo equivalente a 60.000 campos de fútbol.



Gracias a las inversiones de Bernardo Grobocopatel, Agropecuario se ha convertido en el equipo más joven de la historia en jugar la Primera Nacional B.

Los 21.000 habitantes de Carlos Casares montaron un fiestón para celebrar el ascenso en las calles del pueblo y los centenares de hectáreas de campos de soja. Los jugadores estaban pendientes de un partido de su liga para saber si subían o no. Quedaron todos para verlo por televisión en el apartamento de uno de ellos y cuando Gimnasia y Tiro de Salta ganó por 1 a 0 a Gimnasia de Mendoza, sacaron un camión e improvisaron una rúa de andar por casa.

El goleador del equipo, Gonzalo Urquijo, se vino arriba y celebró el ascenso conduciendo un tractor.



La ocasión lo merecía, llevan 3 ascensos en 3 temporadas. Bernardo Grobocopatel aún no se lo acaba de creer.

“Estoy emocionado. Toda la vida soñé con tener un club de fútbol porque mi vida es el fútbol. Tuve la suerte de nacer con todo lo que la gente desea tener, pero me faltaba esto”, se sincera el primo del magnate de la soja en Télam.

Se encargó de que el club tuviera las mejores condiciones para crecer. Compró 17 hectáreas para levantar un estadio con capacidad para 8.000 personas y un césped artificial de primer nivel, además de construir un lago artificial para aprovechar el agua de lluvia y usarla para regar, ya que el agua a la que tenía acceso el club tenía demasiado salitre.

Ha organizado una cantera que ya cuenta con 400 jóvenes, a los que también construyó una residencia y puso a su disposición una furgoneta para que puedan ir a sus pueblos de origen.



Los Grobocopatel están cada vez más cerca de tener un equipo en Primera División a pesar de las críticas de sus rivales, que acusan al club de ser un nuevo rico y de tener el favor del gobierno. ¿Acabará el equipo de la soja luchando algún día por una Libertadores?



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