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Sports

La crisis que trae el fin del Calderón

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O cómo dejar de ganar 10.000 euros en bocatas, salchipapas y cerveza en un día de partido

rosa molinero

22 Mayo 2017 12:08

Fotografía: Isaac Arias y Laura Cabana

Tras 56 años, el Atlético de Madrid traslada su estadio. Del Vicente Calderón en Arganzuela al Wanda Metropolitano de San Blas-Canillejas. Son 17 los kilómetros hasta un nuevo campo que ofrecerá más capacidad en las gradas, pero por el camino se va a perder una parte del alma colchonera: los míticos bares de la afición.

¿Qué pasará con El Doblete, el Leomar, la Cafetería Pirámides, El Paraíso, El Jardín de Pontones, el Chiscón de la Ribera, el Parador y el Duratón? Este fin de semana fue el último partido en el estadio y fuimos a hablar con los propietarios de algunos de estos lugares que marcaron una época para los atléticos con el fin de saber qué futuro auguran para sus negocios.

El dueño del Jardín de Pontones, aunque siente los colores como el que más, lo tiene claro: “Si podemos seguir pagando el alquiler y subsistir, nos quedaremos. Que no, pues nos marcharemos. El club no ha dado facilidades. Nosotros somos independientes y a ellos le da un poquito igual. Parece que la sensibilidad sólo existe para ellos. Para su dinero, y punto”.



Así las cosas, los torreznos, que son la especialidad de la casa, podrían no tardar en decir adiós a este bar a orillas del río Manzanares. “Hemos ido a mirar bares cercanos al nuevo estadio, pero estaba complicada la cosa —añade—. Vi un local, pero estaba demasiado alejado. Dentro del nuevo estadio creo que van a hacer restaurantes y comercios. Y todo eso lo va a gestionar una misma empresa, por lo que tengo entendido”.

Esta queja se repite entre los bares. Luis, el dueño del bar El Paraíso lo dice así: “No hay facilidades. Estuve averiguando si podíamos ir cerca de la zona de Rosas, que es la más pijita. Pero son 60 mil euros el traspaso. Además, si muevo el bar me tocará coger un piso cerca”. Está pensando en trasladarse a La Latina y seguir con el espíritu atlético pero añadirle un toque musical que le recuerde a sus orígenes venezolanos.



Gastos y más gastos... y pérdidas que podrían ser letales. En su caso, por ejemplo, significa dejar de ganar 8 o 10 mil euros en un día de partido. Traducido al estómago, eso son más de 180 bocadillos en pocas horas, muchos platos de salchipapas, centenares minis de whisky y ron y sendos de litros de cerveza. Y 3 puestos más de trabajo que generaba el hambre de la afición.




Pero el récord lo tiene El Doblete. Incrustado en el estadio, podría decirse que literalmente forma parte de la historia del club y ha saciado durante 29 años la sed atlética por la cerveza. En total, Pedro, su dueño, nos cuenta que un día que el Atlético juega en casa llega a gastar 45 barriles de cerveza, o sea, la friolera de unos 4.000 litros.



“Y raro es el día que no vendo 350 litros de cerveza”, sigue contando Pedro. Por eso, a pesar de que su negocio también se beneficie a diario de los oficinistas de la zona, él lo tiene claro: “nosotros nos vamos a La Peineta [el apodo del nuevo estadio colchonero]”.



Pero también se queja de que el club no se ha preocupado en absoluto. “Realmente, es cambiar un local y hacer la obra, pero es un follón”. En la nueva ubicación, ya no estará dentro del estadio, porque no podría vender las cañas con alcohol. Esta ocasión podría ser la excusa ideal para jubilarse y dejar atrás una vida entera detrás de la barra. Sin embargo, Pedro reconocer que “aguanto con el bar por mi forma de ser. Tengo dos soluciones pensadas: o cierro el bar y me jubilo o lo hago cuando haya puesto el bar en marcha, funcione y esté vendiendo 50.000 litros de cerveza al año. Sea lo que sea, me iré a Costa Rica, donde ahora vive mi hija".










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