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Como un Ferrari sin gasolina: así se fue a la mierda el fútbol argentino

Considerado durante décadas uno de los países más relevantes en términos futbolísticos, hoy el deporte argentino está hecho añicos. Estas son las razones

1 - El patriarca: orden a la tumba

Se murió el patriarca y todo se fue al carajo. Hace dos veranos, Julio Grondona dejó a la vez este mundo y la presidencia de la Asociación del Fútbol Argentino, su cargo durante los últimos 35 años.

La frase sobre sus escándalos de corrupción 'si no se hubiese muerto, estaría preso', es vox pópuli en un país traumatizado con el fútbol: hay jugadorazos y hay pasión, pero todo lo demás - el reparto del dinero de TV, el formato de liga, la solución a la violencia o la propia selección- está en standby.

Primer problema: Grondona lo controlaba todo y se fue sin sucesor. "Nunca delegó el poder. Su ausencia es lo mejor que le puede pasar a la AFA, pero los dirigentes no lo han demostrado porque tienen el manual de Grondona", afirma el periodista de Diario Popular Luciano Bottesi.

Ahí dentro, en la AFA, el lío de hechos y desechos, de alianzas y enfrentamientos es tal que la FIFA ha tenido que poner un gobierno provisional, un Comité de Regularización, hasta el 30 de junio próximo. Para Alejandro Casar, periodista de La Nación, "este comité es la última chance del fútbol argentino antes de ser intervenido por la FIFA. O a este comité le va bien, o el fútbol argentino, con Messi, con Higuaín, con Dybala, se queda fuera del Mundial".

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2 - Vacío de poder: el zarpazo

La última votación para presidente de la AFA, poco antes de que la FIFA nombrase el comité, acabó en un bochornoso empate a 38 votos entre 75 asambleístas. Hubo un voto duplicado. Si hoy se celebraran elecciones por un poder que ya nunca será total como el de Grondona, ganaría Claudio Tapia, presidente de Barracas Central... un club de 3ª división.

"Es el yerno del principal sindicalista del país, Hugo Moyano. Tapia conjuga un brazo político fuerte con el poder futbolístico", resume Casar. Lo que ocurre con Tapia es que de los 75 asambleístas, 30 son de Primera y 45 del resto de categorías. Si ese segundo bloque apoya a un candidato, gana. Y la baza de Tapia es aprovechar el descrédito de los presidentes de Los 5 Grandes: River, Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo.

"Es como si el Real Madrid y el Barcelona no solo estuvieran hundidos económicamente, sino que a sus presidente no les creyese nadie. Aquí pasa eso con los grandes. La clase media y los clubes pequeños se dieron cuenta de que era el momento de dar el zarpazo. Y encontraron un dirigente que agrupase a todos", concluye Casar.

3 - TV: De Kirchner a Netflix

Por supuesto, los partidos políticos están metidos hasta el tuétano en los clubes. Boca está dominado por su expresidente Mauricio Macri, River tiene una mezcla de conservadores y próximos al kirchnerismo saliente y en Racing hay una importante presencia de la agrupación peronista La Cámpora.

Todos coinciden en una cosa: Fútbol Para Todos —el polémico programa gubernamental de Cristina Fernández para ofrecer fútbol gratis a todo el país, a cuenta del Estado— no es el camino.

Ahora el modelo televisivo trata de salir de su particular caída del Muro de Berlín. "Se piensa en el modelo chileno de fútbol por TV. Sería una especie de Netflix de fútbol, con diferentes categorías y precios por partidos a la carta", afirma Bottesi.

Tras esa idea está el gigante estadounidense Time Warner a través de su operadora Turner, que ofrecería 3.000 millones de pesos por los derechos. El problema es que el contrato de Fútbol Para Todos dura hasta 2019, con una cláusula que establece que los partidos han de ser en abierto. No sacar rendimiento a la liga argentina hasta 2019 no le convence a Turner.

El lazo ideológico existente entre Fútbol Para Todos y el anterior gobierno argentino es, para Casar, otro gran inconveniente para inversiones publicitarias. "Después de 6 años de un fútbol puesto al servicio de intereses políticos, una empresa privada no quiere invertir en un fútbol que va a manchar su imagen".

Para quien se "atreva", esperan partidos con una media de audiencia de un millón de espectadores.

4 - Sociedades anónimas: ¿una hora más en la calle?

El otro gran debate es la conversión de los clubes -hasta ahora asociaciones civiles deportivas sin ánimo de lucro- en sociedades anónimas. La paralización del proceso es la única gran derrota política de Macri por el momento.

La entrada de capital privado en los clubes es una medida tremendamente impopular en Argentina. Boca, River o San Lorenzo prohíben su conversión en sociedad anónima en sus estatutos.

"Acá desde Boca al club más humilde tipo Yupanqui alberga a muchísimos chicos en fútbol y otras disciplinas. La sociedad anónima solo perseguirá los buenos resultados en el primer equipo y lo que no tiene lo va a comprar, punto", opina Bottesi.

"Hay una frase acá que es 'una hora más en el club es una hora menos en la calle'. En casi todos los clubes se fomenta la escuela, algunos dan talleres para que los chicos tengan un oficio porque la mayoría no llegarán a ser futbolistas. Ese escenario con las sociedades anónimas no va a existir", critica.

"Eso sí, las estructuras se tienen que modernizar de alguna manera. Si el mundo es internet, el fútbol argentino es un fax".

5 - Superliga: los magos y los enanos

Esa modernización para muchos pasa por la introducción del nuevo formato de competición, la Superliga, inspirado en el modelo español y que "se independiza" institucionalmente de la AFA. Sus críticos le achacan que es la puerta de entrada para las sociedades anónimas y el comienzo de un campeonato más desregularizado y desigual.

Javier Tebas, presidente de la LFP española, incluso le ha puesto precio al valor de la Superliga argentina: 354 millones de euros.

"El lobby de Javier Tebas aquí es feroz y está propiciado por Angelici, el presidente de Boca", afirma Bottesi. "Hay temor a que la porción más grande del dinero de TV recaiga en dos o tres clubes. El reparto ha de ser igualitario, en el circo está el mago y también el enano, pero ambos son necesarios para el circo".

Vuelve a aparecer el patriarca. "Una de las cosas buenas de Grondona fue un reparto de recursos bastante equitativo, casi socialista", recuerda Bottesi. "Quizá por eso en los últimos diez años hemos tenido campeones como Banfield o Lanús".

6 - Violencia: a la cancha con guardaespaldas

Sería una Superliga jugada en estadios tomados por la mafia de las barras bravas. Hace ya muchos años que la gran mayoría de amantes del fútbol en Argentina se lo piensa dos veces antes de ir a la estadio.

"Yo llevé a mis hijos a la cancha dos veces y no me interesa llevarles más. Es muy violento. Hay un engranaje que permite que haya bandas de delincuentes en cada club con negocios como cobrar por aparcar cerca del estadio, ¡con porcentajes pagados a la policía!", se queja Bottesi.

Aunque la medida se levanta paulatinamente, Argentina prohibió hace 3 años que haya afición visitante en los partidos. El resultado fue que ese espacio libre en el estadio facilitó que las barras locales se multiplicasen.

"Ahora hay la oficial y la que le disputa el poder. La propia policía legitima la barra oficial para evitar que se meta la otra. Y les escolta cuando se desplazan", dice Bottesi, que también recuerda que a veces, los directivos de los clubes usan a las barras para le dicen que amenacen a un técnico que termine renunciando y no tengan que indemnizarlo por su despido.

El gobierno tramita una ley anti-barras que endurecerá las penas, pero Casar advierte: "No hay una política para erradicar la violencia de raíz. La cancha sigue siendo un lugar al que tienes que ir con guardaespaldas".

Una vez mas esperando en un avion para intentar salir al destino .. Que desastre son los de AFA por dios !!!!

Una foto publicada por Leo Messi (@leomessi) el

7 - La selección: gatillazo nacional

Argentina es un país que transpira fútbol. La selección, uno de los grandes motivos de orgullo popular, ha sido dos veces campeona del mundo y catorce de América. En los últimos doce años ha encadenado seis finales consecutivas perdidas. Cero títulos. Un gatillazo nacional.

Solo hace unos días perdía en casa contra Paraguay, complicándose su clasificación para el mundial. Si no lo logra, será una tragedia: Argentina juega —y aspira a ganar— todos los mundiales desde 1970.

"El estado de la selección está estrictamente relacionado con el momento institucional que vive la AFA", mantiene Bottesi. "Son chicos habituados a un orden que pierden cuando vienen a jugar con la selección. Hace poco vimos a Messi publicar en sus redes una queja a la AFA por los aviones que tomaban porque ni los jugadores saben a qué dirigente han de quejarse".

Para Casar, es imperdonable "tener al mejor jugador del mundo de capitán y que la AFA no tenga ni departamento de márketing. Argentina tienen todo por ganar y los dirigentes siguen estancados en una lucha política".

"Es como si les hubieran dado un Ferrari y no le echasen gasolina", sentencia Bottesi.

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