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12 camisetas de fútbol que vestiría en mi propia boda

Pornografía para los amantes del diseño futbolístico

Una bandera, si no sopla el viento, puede ser un simple trapo. Algo parecido ocurre con las camisetas de fútbol. Su significado se debe a lo que un puñado de jugadores ha conseguido enfundado en ellas o al contexto social en el que han aparecido.

A recopilar unas 150 de las más icónicas se ha dedicado el coleccionista británico Neal Heard en A lover's guide to football shirts, un libro que es precisamente eso, pornografía futbolística para los amantes del diseño y la historia de las camisetas de equipos y selecciones.

Estas son las más hermosas, aquellas que nos pondríamos para ir a nuestra propia boda.

Por qué no ir vestidos, al día "más feliz de nuestra vida", de la Sampdoria del 86. Cuando todavía no habían ganado su único Scudetto, Vialli y Mancini apenas asomaban y el club italiano se las arregló para llevar a Génova a Trevor Francis o Graeme Souness. La publi de Phonola, la marca de culto NR y sobre todo ese azul eléctrico cruzado por la banda horizontal blanca, roja y negra, hacen única la maglia de la Samp.

O del West Ham del 78. Con la camiseta que en su momento lució Frank Lampard padre. Cuello de pico con solapa, martillos working class y una marca de culto ya desaparecida, Admiral.

O del Fluminense del 91. Combinación original de colores y una publicidad que, a pesar de ser atemporal, te lleva mentalmente a tres meses de vacaciones en verano.

O vestido de villano. Y eso en camiseta de fútbol quiere decir vestido de alemán. Concretamente, del experimento colorista que le salió bien a Adidas del 88 al 91.

O así, y no porque la xeneize de Boca en el 81 la vistiera Maradona.

Aberdeen del 86, a mitad de camino entre el polo indie y el pijama.

Si hay un color asociado a una camiseta nacional, ese es el del azzurro a Italia. Pero, ¿por qué azul si ese color no forma parte de su bandera? Aunque originariamente la camiseta de la selección era blanca, dice la leyenda que el azul se asoció a la nazionale por ser el color de la casa Saboya. Se adoptó en 1911 durante el largo reinado de Víctor Manuel III, que tras dejar paso sin oposición a los años de Mussolini, acabaría abdicando en 1946 por el rechazo mayoritario de la población italiana a su figura. Aun así, es con este color que Italia sigue dando imágenes inolvidables al fútbol, como la de la enajenada celebración de Marco Tardelli al marcar uno de los goles con que la azzurra fue campeona del mundo en el 82.

¿Y por qué no llegar así a tu propia boda? Posiblemente, la del Corinthians '83 marca Topper a rayas blancas sobre fondo negro sea la camiseta que mejor ha unido diseño y contexto social.

O con la mejor camiseta que ha tenido nunca la selección inglesa, a primeros de los ochenta, un diseño nunca recuperado.

También podemos arriesgarnos y hacer como Bélgica en su edad dorada. Aquí Pfaff y Gerets apostando por unos rombos históricos.

Con la de Pumas de la UNAM del 78 sobran las palabras.

Pero si hay una camiseta que se lleve la palma quizá sea la del Saint-Étienne francés. Quién sabe si por el verde, por esas publicidades enormes de Super Télé y -ojo- de la empresa de armas Manufrance, por tratarse de un equipo que hizo por momentos el mejor fútbol de Europa sin premio continental o porque su marca ha sabido (re)venderlas bien, uno siente que poco complemento más que unos vaqueros o una chaqueta le hace falta a esa camiseta para ir a una boda o a conquistar el planeta.

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