Sneaker Freaker

Historias

Suelas con historia: los 5 modelos de sneakers que cambiaron la sociedad

Por algo los especialistas en zapatillas argumentan su pasión apelando a nombres fechas y sucesos

Si hay un elemento de la indumentaria ligado a la historia del siglo XX es el de la zapatilla de deporte. Su historia, como la del pantalón vaquero o la gabardina, es la historia de una prenda ligada a un ámbito concreto (el trabajo o la guerra en el caso de los anteriores) que fue poco a poco conquistando aceras, oficinas y, más recientemente, pasarelas y eventos exclusivos. Pero, a diferencia de cualquiera de estas piezas, la invención y la evolución de los distintos modelos de sneakers siempre han estado asociados a la sociedad, no a las motivaciones creativas de un diseñador. Estrellas del deporte, subculturas o sucesos históricos han alumbrado zapatillas que se han convertido en símbolos de su propia época. Esa es la razón por la que el mercado de las sneakers es el único sujeto a constantes reediciones y redifiniciones de modelos icónicos. Si el revival funciona como una estrategia creativa en la moda en general, en este ámbito pasa a ser directamente uno de sus rasgos definitorios.

Por eso, también, los sneakerheads o coleccionistas de zapatillas viven su afición como una cultura, no como una tendencia pasajera. Pagan grandes sumas por ejemplares antiguos o por ediciones limitadas y opinan sobre la reformulación de los modelos simbólicos apelando a la historia y a sus protagonistas.

Cualquier especialista en zapatillas argumenta su pasión con fechas, nombres y sucesos. Una breve genealogía de marcas y modelos emblemáticos puede servir para seguirles la conversación, para ver el mundo de los cordones y las cámaras de aire con otros ojos, y para suscitar el interés de aquellos que crean que las zapatillas sólo sirven para ir al gimnasio:

1 . Converse Chuck Taylor All Stars: aunque ahora suene difícil de creer, las Converse eran las zapatillas predilectas para jugar al baloncesto en las primeras décadas del siglo XX. Marquis Mills Converse las confeccionaba en su fábrica de suelas de goma, y su carácter antideslizante era perfecto para practicar este deporte.

Pero no eran conocidas fuera de las canchas. Hasta que un jugador de baloncesto, Chuck Taylor, llegó a la fábrica de Converse pidiendo trabajo como vendedor. Ya que estaba allí, les dijo a los operarios que era un cliente habitual y, sin embargo, le dolían los pies al usarlas. El señor Converse le pidió asesoramiento a la hora de diseñarlas y, dada la fama de Taylor en la industria del deporte, le pidió que fuera embajador de la marca. Cuentan que Taylor se paseaba en un Cadillac blanco repleto de zapatillas y que, durante los años treinta, no había un deportista que no tuviera unas en casa. En compensación, Converse añadió el nombre de Taylor al modelo.

Sin embargo, con los años surgieron nuevas marcas y nuevos modelos, y Converse se fue quedando atrás. Hasta que a principios de los sesenta se convirtió en el proveedor de los Rens de Nueva York, el primer equipo de baloncesto enteramente afroamericano. Teniendo en cuenta que en aquella época los derechos civiles seguían brillando por su ausencia, la de Converse no fue una apuesta comercial, sino enteramente social. La marca fue pionera en asociarse con un grupo  social, el afroamericano, que, décadas después, estaría íntimamente ligado al imaginario de las sneakers.

2. Adidas Stan Smith: a principios de los 60, Adidas creó la primera zapatilla de tenis hecha de cuero. Y para garantizar su éxito en las pistas y, sobre todo, entre los aficionados a este deporte, se asoció con tenistas de élite. Primero fue el francés Robert Haillet y, cuando este se retiró, los responsables de la firma buscaron muy inteligentemente a un deportista americano. Estados Unidos, su culto al deporte y su estilo funcional en el vestir eran sin duda el mercado en el que debían competir. El elegido fue Stan Smith, y cuando este  llegó a ser número uno en el tenis mundial en los setenta, las ventas se dispararon hasta tal punto que Adidas decidió estampar el rostro del deportista en la lengüeta. En los ochenta se vendían más de veinte millones al año, una cifra que logró que Adidas entrara en el libro Guinness de los Récords.

Hoy pocos recuerdan las proezas deportivas de Stan Smith si no es por el modelo del que fue imagen. El suyo es uno de los primeros ejemplos de la lucrativa alianza entre sneakers y estrellas del deporte. Y, sobre todo, el caso más paradigmático de la influencia que tienen los protagonistas de la cultura popular a la hora de definir las pautas de la indumentaria de la calle.

3. Nike Air Jordan: no sólo es la zapatilla que más reediciones y rediseños ha tenido, también es el modelo más asociado a la cultura afroamericana. La razón no sólo tiene que ver con el hecho de que Michael Jordan fuera la estrella absoluta de la década de los ochenta. Desde su nacimiento, las Jordans han estado asociadas a la rebeldía.

El primer diseño se creó en rojo y negro para que coordinara con la equipación de los Chicago Bulls, pero tenías toques de blanco, y la federación le prohibió su uso al jugador. Él no hizo ni caso. Y eso que cada vez que pisaba la cancha con ellas le ponían una multa de 5.000 dólares.

Nike aprovechó la infracción (y la osadía de Jordan) para asociarlas con la subversión ante lo establecido. Por eso el hip hop, que a mediados de los ochenta se encontraba en pleno auge, decidió apropiárselas como símbolo ideológico. Treinta años después, no hay rapero que tenga su par a buen recaudo. Para muchos sólo son el modelo de zapatillas más famoso de los últimos tiempos, pero para otros siguen evocando oposición a normas y rebeldía social.

4. Puma Clyde: la marca (propiedad en sus inicios de Rudolf Dassler, hermano del fundador de Adidas) creó este modelo a principios de los 70 y lo enfocó al baloncesto. Sin embargo, fueron las elegidas para vestir al movimiento punk (junto con las Converse, seña de identidad de los Ramones). Ya en los ochenta, su apariencia clásica motivó su adopción por parte de los skaters. Ahora son un modelo abierto a cualquier tipo de clientela, pero hace tres décadas, graffiteros, patinadores y surfistas (y todos aquellos que querían ser como ellos) las adoptaron como parte de su uniforme.

5. Adidas Y-3: quizá este modelo no sea el más emblemático, ni el más conocido, pero surgió de la primera colaboración entre una marca deportiva y un diseñador de moda. La apuesta fue arriesgada, ya que las creaciones de Yohji Yamamoto, además de ser monocromáticas y bastante conceptuales, no eran muy populares fuera de los círculos especializados. Hoy es común que las estrellas de la moda colaboren con las firmas deportivas en colecciones limitadas, pero hace dos décadas, si bien las sneakers ya llevaban tiempo siendo un objeto de culto en las calles, eran mayoritariamente rechazadas en las pasarelas. La asociación  no sólo sigue funcionando a día de hoy, también es la más fructífera que se ha creado entre el lujo y el deporte.

(adidas Y-3 Yohji Boost, SS'15)

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...