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Historias

El difícil arte de llevar las pistas a la pasarela

Felipe Oliveira Baptista es uno de los nombres clave hoy a la hora de unir deporte y lujo

Durante los años 50 y 60, los polos de Lacoste se vendían en Brooks Brothers, la marca/tienda que mejor representaba (y representa) esa mezcla entre sofisticación y funcionalidad de las élites norteamericanas. El pasado jueves Lacoste elegía el londinense barrio de Shoreditch para presentar su nueva zapatilla, LS12, una reedición adaptada a la actualidad de uno de los modelos que la firma lanzó en los años ochenta.

Entre estos dos hechos, aparentemente muy distintos, media más de medio siglo, pero el espíritu que subyace a ambos es el mismo. Por un lado, ilustran que la moda urbana con vocación deportiva no acaba de nacer hoy. Por otro, dan muestra de que Lacoste persigue ser una marca pionera a la hora de unir los valores de una firma de moda con los que rodean al deporte, y de llevar las pistas a las aceras, los pasillos y las salas más modernas de cada época.

En este sentido, nadie ilustra mejor esta unión entre moda y deporte que su director creativo, Felipe Oliveira Baptista. Si su antecesor, Christophe Lemaire, pasó de diseñar las prendas sport de Lacoste a dirigir nada menos que el equipo de diseño de Hermés (la firma de lujo clásico por excelencia), Oliveira Baptista, que con su marca homónima logró hacerse un hueco fuera de las fronteras portuguesas, afronta con éxito desde 2010 el difícil reto de aplicar su talento para la sofisticación y el lujo en una marca cuyas señas de identidad están marcadas por el deporte.

"Cerré mi marca hace unos meses. Pero sí, era un ejercicio totalmente diferente porque ambas firmas son muy distintas. Mi marca era para un público minoritario, de nicho, con precios más altos. A la hora de diseñarla, se trataba de un trabajo más centrado en el creador, una búsqueda más personal. Lacoste, sin embargo, es una marca icónica, con una historia de ochenta años y unos parámetros muy específicos. Tiene muy claro cuál es su pasado y cuál será su futuro", explica el diseñador minutos antes de la fiesta de presentación de la zapatilla LS12. "En mi marca, cada estación era una página en blanco en la que todo era posible. En Lacoste, aunque creemos algo nuevo, todas las novedades tienen que tener coherencia con los valores de la marca. Son dos ejercicios de creatividad completamente distintos."

Se podría decir que ha superado la prueba con creces. Bajo su batuta, Lacoste reescribe los capítulos más interesantes de su historia adaptándolos a las tendencias del presente: desde el New York Times a Style.com, los elogios de expertos en la materia no paran de lloverle. Inspirada en el golf, su última colección mezcla con acierto tejidos nobles y patrones propios de la moda más clásica con los elementos técnicos y motivos gráficos que definen la estética de este deporte. La suya no es una tarea fácil. Un ejercicio creativo que tiene que tener en cuenta el pasado, el futuro, el lujo y la funcionalidad.

Dentro de los muros de la semana de la moda de Nueva York, Oliveira Baptista ha jugado al tenis, al golf o a la vela. Ha reescrito los episodios más interesantes de la firma y los ha adaptado a las demandas y los entornos actuales.   "En realidad, siempre busco inspiración en distintas épocas, porque lo verdaderamente interesante es traducir la moda del pasado al lenguaje actual. A la hora de inspirarme para diseñar, se cruzan capítulos e invenciones diferentes", detalla.

La palabra invención no está elegida al azar. Define el imaginario de Lacoste de forma mucho más ilustrativa que la de diseño. Al fin y al cabo, la historia de esta marca es una historia de invenciones, de primeras veces (primer logo, primer polo, primera firma de lujo deportivo…) que han ido surgiendo a medida que cambiaban los gustos y las tendencias. "El fundador, René Lacoste (un tenista de élite que, antes de pasarse al diseño, ganó varios Grand Slams), siempre decía que si tuviera que poner una profesión en su DNI sería la de inventor. Su espíritu era el de un inventor. Por eso, cuando cortó la mangas de la camisa clásica para fabricar el primer polo lo que buscaba era una técnica que mejorara la vida; convertir las prendas en algo más sencillo, más funcional y práctico", cuenta Oliveira Baptista.

Por eso, si hablamos de abrir el camino al deporte para que pueda colarse en las tendencias, Brooks Brothers y Shoreditch no son tan diferentes. Y por eso, sobre todo, Lacoste puede permitirse el lujo de dar una nueva vida a sus iconos más emblemáticos. Su herencia llena de innovaciones le permite estar a la vanguardia siendo fiel a su legado.

La zapatilla LS12 toma el nombre del mítico polo L.12.12 (la L responde a la inicial de Lacoste y el 12 al prototipo elegido en la fábrica) y la inspiración de un modelo, “The Eclair”, pensado para los jugadores de tenis en los 80. Ahora el entorno urbano cobra protagonismo frente a las pistas, pero no se olvida de sus antecedentes: monocromática (en negro, blanco y azul) y confeccionada en ante y cuero, la LS12 está pensada para llevarse con prendas sofisticadas. Su suela gruesa y antideslizante recuerda a las innovaciones técnicas que necesitan calzarse todos los deportistas de élite. Un ejercicio de pasado y presente, de artesanía y tecnología, que su diseñador afronta de forma natural. " Al final, a la hora de diseñar en Lacoste, esta mezcla surge sola: siempre pensamos en el lado elegante y en el legado de la marca y a la vez en las innovaciones técnicas que van asociadas a las prendas deportivas", asegura.

Hoy que las zapatillas y los uniformes deportivos se suben a las pasarelas de todas las firmas de moda, muchas miran a la herencia de Lacoste para saber captar esa mezcla entre técnica, lujo, tendencia y funcionalidad. Aunque el panorama se revela altamente competitivo, Lacoste cuenta con la ventaja (y la experiencia) de haber sido el pionero en romper prejuicios y hacer del deporte un estilo de vida tan urbano como sofisticado.

Para Oliveira Baptista, este es el momento que la marca había estado esperando. Vivimos una etapa muy interesante como marca, porque la ropa deportiva y la moda nunca habían estado unidas de forma tan intensa. La que fuera el emblema de la moda deportiva francesa, cree que Francia sigue marcando y marcará la diferencia con respecto al resto de firmas. “Esta nueva tendencia que une la moda tradicional con el sport es muy buena para nosotros, porque Lacoste no es una marca centrada en el diseño más activo y práctico, como puedan ser Nike o Adidas, sino una firma que siempre ha estado enfocada al estilo de vida, al ocio urbano", cuenta Oliveira Baptista. "Al mismo tiempo, tiene un ADN muy francés, ese estilo sofisticado y aparentemente despreocupado. Creo que esa es nuestra clave: ofrecer ropa de sport a la manera francesa", asegura.

Nada de chándals tradicionales. Tampoco de diseños tan técnicos como futuristas. Oliveira Baptista quiere vestir y calzar a esos hombres que saben que no hay nada más innovador que romper con los códigos de forma implícita: mezclando un polo con un traje de tweed, una corbata con unas zapatillas o una sudadera con un pañuelo.

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