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Abrochar el sujetador por detrás no solo es incómodo, puede que sea malo para tu salud

¿Por qué seguimos abrochando el sujetador por detrás?

Hace más de 100 años que las mujeres nos ponemos sujetador. Un ritual casi sagrado que empiezas a incorporar, a veces, con 12 o 13 años. Lo importante es tapar, como diría la abuela, el “botoncito”, que no se note que la niña se nos está haciendo mayor.

Primero empiezas con unos bien cómodos, tipo deporte. Los había de mil colores y cuando se dejaba entrever la tira —naranja, azul, verde— sentías esa señal inequívoca de que ya eras, por fin, una Mujer Adulta como tu madre, como tu hermana mayor.

El tránsito a la adultez transcurre muy rápido: los sujetadores cambian porque se adaptan a tus tetas, que empezaron siendo muy picudas y cada vez son más redondeadas (parecen cada vez más y más relajadas). Sin embargo, hay algo que se repite siempre. A medida que creces, integras a la perfección ese enganche, ese abrir y cerrar, por detrás, que te obliga a contorsionar tus dos brazos para hacer el… ¡clic! Tú lo haces muy rápido, porque ya tienes bastante práctica, mientras los ligues te miran con curiosidad cuando les dices: ‘Deja, ya lo hago yo’. 

Llevamos años abrochando y desabrochando. Clic. Clac. Clic. Clac. Abrochar al salir de casa. Desabrochar nada más llegar. ¿Pero por qué seguimos desabrochando por detrás? ¿No estaríamos más cómodas si hiciéramos lo mismo, pero por delante?

Está claro que la historia no ha mirado demasiado por el confort de la mujer (piensa, sino, en los corsés de principios de principios del siglo XVI que cortaban hasta la respiración). Así que esos dos enganches pueden ser, en realidad, producto de lo mismo de siempre: sí, patriarcado.

Captura de pantalla de The Machine Girl

“Cerrar el sujetador por la parte de atrás está contraindicado. No respeta la anatomía ni la fisiología de la mujer”, sostiene con seguridad el fisioterapeuta Roberto do Nascimento para el portal Slate en un completo reportaje sobre esta misma cuestión.

El experto sostiene que este movimiento repetido durante toda la vida, “más de dos veces al día”, puede ocasionar lesiones a largo plazo. 

El experto arroja otro dato: explica que el “ hombro humano está programado para extenderse hasta 30º”. Esto es: una extensión que permite, por ejemplo, la higiene personal (lavarse el culo), pero que impide llevar el brazo hacia atrás por encima del nivel del codo, que es lo que necesitamos para abrochar a una misma el sujetador.

Aunque esta teoría también tiene sus detractores: otros expertos indican que si duele al ajustarse el sujetador por la parte trasera es “síntoma de que puede haber una lesión, pero en ningún caso el origen de esta lesión es el propio sujetador". Esto es: según estos expertos, el ser humano está capacitado para realizar ese movimiento y muchos más, por lo que el broche no tiene la culpa.

El reportaje en Slate también de algunas pistas alternativas al sujetador clásico, sostenes que en los últimos años se están empezando a comercializar y que ponen en relieve las nuevas demandas del mercado.

En algunas ocasiones los sujetadores convencionales no plantean un problema mayor si estás bien de salud, pero pueden representar un obstáculo si sufres alguna enfermedad o tienes movilidad reducida.

Maria E. Valencia, por ejemplo, patentó en 2013 los primeros sujetadores con cierre frontal en respuesta a esta problemática. Su compañía, Fresh Comfort Inc., vende este tipo de sostenes ( de fácil apertura: con cremallera e incluso velcro) a personas mayores o mujeres con diversidad funcional.

Lencería feminista: las mujeres ya no quieren pasarlo mal

El 7 de septiembre de 1968, un grupo formado por medio millar de mujeres decidió protestar y manifestarse a favor de la liberación femenina en el marco de la elección de Miss América en New Jersey, Estados Unidos. Lideradas por el colectivo Mujeres radicales de Nueva York, las mujeres se congregaron delante del centro de convenciones para criticar el " sexismo" del certamen.

Ese uso del sujetador de los 70 como arma arrojadiza se podría comparar con su uso en muchas de las revoluciones que están teniendo lugar en nuestros días y que tienen que ver con el empoderamiento de la mujer a partir del uso del sujetador... o mejor dicho, del no-uso. El movimiento braless reivindica dejar a un lado cualquier tipo de prensa e ir sin sujetador sin importar la ropa que lleves.

1968

O el movimiento #FreeTheNipple que rechaza la hipersexualización de los cuerpos y los pezones femeninos y se opone a la censura del cuerpo de la mujer en las redes sociales.

También ha cambiado de forma sensible la forma de los nuevos sujetadores: atrás quedaron los aros, los push-ups (tan popular en la década de los 90 para realzar el pecho y formar el perfecto canalillo) o los encajes. Algunas marcas apuestan cada vez más por sostenes que abogan por la comodidad, lo orgánico y la adaptación a las diversas formas femeninas.

Firmas como la española The Nude Label o Neon Moon dejan claro que estamos frente a un cambio de paradigma que se opone aquella visión del cuerpo ideal de la mujer.... imaginado por los hombres.

Y, oye, menudo alivio.

ABC Network mothers day relaxing bra relief GIF

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