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Trump desata la ira al reconocer a Jerusalén como capital de Israel

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Hamás amenaza con la Tercera Intifada. El discurso de Trump ha roto 70 años de consenso sobre el delicado statu quo de la Ciudad Santa

PlayGround

07 Diciembre 2017 13:06

El presidente Donald Trump ha vuelto a encender el fuego en Oriente Próximo. Ayer, haciendo oídos sordos a sus asesores y a la negativa de la Comunidad Internacional, el presidente de EEUU reconocía Jerusalén como la capital de Israel. Fue un discurso escueto, de apenas 15 minutos, pero suficiente para que Hamás haya advertido de que la decisión de Trump "abre las puertas del infierno".

El mandatario estadounidense nos tiene acostumbrados a generar polémicas pero esta vez puede que haya cruzado la raya. Es el primer presidente de EEUU que se atreve a intervenir de forma directa en la disputa entre Palestina e Israel. Una osadía que va a más allá de los gestos simbólicos hacia el país con el que Estados Unidos lleva estrechando relaciones desde hace más de una década. Esta vez ha puesto el dedo en la llaga, negando la existencia de Palestina y posicionándose plenamente a favor de "entregar" Jerusalén a Israel.

La respuesta no se ha hecho esperar. El movimiento islamista, Hamás, ha llamado a iniciar una Tercera Intifada. Hamás controla la zona de Cisjordania, una de las pocas áreas que siguen siendo de los palestinos después de que Israel haya avanzado en la ocupación de sus territorios.

La última intifada se inició en el año 2.000 cuando el líder de la oposición israelí, Ariel Sharon, visitó la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa, con el permiso del jefe de la seguridad israelí en Cisjordania. La visita fue vista como una provocación hacia los palestinos y terminó con cinco años de violencia.

Ahora Hamás, con el apoyo de la Liga Árabe, pide a los países islámicos que adopten acciones contra los intereses estadounidenses y corten de raíz todos los lazos económicos con Washington.

El presidente turco, Erdogan, ha convocado una reunión el próximo 13 de diciembre con los principales países árabes para debatir esta ofensiva americana.

La Comunidad Internacional ha rechazado las palabras de Trump. En la Unión Europea, el presidente francés Macron intentó, sin éxito, convencer a Trump para evitar la polémica declaración.

El presidente español, Mariano Rajoy, también ha criticado las palabras del magnate millonario y en una carta emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores asegura que ningún mandatario debe inmiscuirse en las relaciones entre Israel y Palestina. Merkel, la canciller alemana, ya ha adelantado que no reconoce a Jerusalén como la capital de Israel.

Las declaraciones de Trump no solo han supuesto la ruptura de 70 años de consenso de la comunidad internacional en torno a la Ciudad Santa. Un consenso frágil pero que mantenían en cierto modo la estabilidad entre ambos pueblos. También ha provocado una alteración de las negociaciones para la creación de dos estados independientes.

Los únicos que sí están satisfechos con la decisión son los israelíes y el Congreso Mundial Judío. Mientras tanto Naciones Unidas y la Unión Europea temen que esta declaración desemboque en una guerra religiosa que se extienda por Oriente Próximo.

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